13 de septiembre de 2008

QUE SE DESTITUYAN YA

La noticia se podría titular como de cambio del personal en servicio y chitón, o los peones de brega del partido, para la estructura clientelar de la Junta de Extremadura o su psoe...

Por si no he expresado con claridad, en alguna entrada, uno no está en nada acorde con la medianía y mayoría interesada (por dinero baila el caballero y por pan si se lo dan) en eso de que se subvencione lo que llaman cultura, para convertir todo en parque temático y mal circo. Que desde finales de los setenta enarbolaba la linda progresía cañí. Más dinero pa cultura, decían, más dinero y venga dinero. Y los sindicatos que hoy son multinacionales y bancos y grupos de seguros... Y uno flipaba en colores no comprendiendo que la creación auténtica no necesitaba eso. Si lo necesitara cabe aceptar que sólo pueden crear los ricos o los que tiene posibles, que se dice. Eso de dinero para la cultura iba referido más bien al espectáculo como el teatro, a los que cantaban o hacían músicas, o a los que –en general- se dedican a espectáculos diversos de tipo paratelelevisivo o similar.
Y uno recuerda, en esa línea de recuerdos de hace como treinta años, como se montó, por ejemplo, la Editora Nacional, y recuerda el imponente catálogo que publicó, de una calidad absoluta. Afortunadamente poseo casi todos sus títulos, adquiridos a bajo precio, cuando la linda progresía, en el poder, liquidó aquella ejemplar editora, porque decía que eso de una editora oficial y pública, y estatal, no iba con la democracia y todo eso de que no lo admitirían en Europa y que si la iniciativa privada y el Mercado, y se comenzó a montar el trifostio de editoras oficiales regionales, para estar más cerca del acoso a los escritores buenos, auspiciar a los torpes y lerdos, primarlos, usarlos para su función superestructural y electorera de postín. Ser la casa de premios y castigos de los culturetas en danza, como casi todo lo del negociado de cultura, que dicen.
Existen dos términos antitéticos y que se repelen, cuando el uno no usa al otro, y es eso de política cultural. La gente, el pueblo libre, no necesita de eso, la cultura en su prístino sentido, principio y fin, es algo vivo, operante y que no necesita de poderes, que a eso simplemente se refiere político, que la salvaguarden, dirijan, utilicen, manejen, domestiquen, manipulen, vendan, compren, ninguneen, vejen, enaltezcan. Todo lo que el hombre hace en cuanto ser humano es cultura: desde una meada calllejera hasta pintar la cúpula de la Sixtina… La auténtica cultura o es libre de los políticos y de las instituciones, o simplemente no es, para convertirse en cultureta y sus usuarios en culturetariado mendigante y harto de pan y circo, racionado el uno y programado el otro, como le gustaba decir al amigo Jesús Alviz, de grata memoria, aunque sea biliosa. Al que conocí, por primera vez, hace ahora como 29 años exactos, en la calle de Cáceres donde tenía un piso muy moderno, la calle Margallo….
Y sigamos. Todo lo demás es un simple montaje del régimen para domeñar, mandar, mangonear, porque el poder, a lo largo de la historia no ha hecho más que ocupar parcelas que eran de la gente, para la gente, libres, con el único fin de mentirlas, dominar, decir quien es cada cual. Ocupó la religión de la que todavía está deshaciéndose, o según le convenga, se apoderó de la moral, del saber técnico…
Por ello nunca me he acercado, ni de lejos, a la llamada Editora Regional de Extremadura, como poeta o escritor. Sabiendo que para hacerlo tenía que tener los méritos del carnet del partido en mando, como mínimo votar(lo), o pertenecer al entorno, suficientemente comprobado o contante en mis escritos, forma de ser, estar y todo eso. O sea, para hacerlo tenía que renunciar a la libertad. Máxime si uno apuesta por hacer literatura de riesgo y libre, no mimética ni de éxito o circense, esto es, no ir por caminitos trillados y sendas usuales o compadreras. Uno tampoco está por los premios y eso… En fin, que la Editora no era precisamente lugar de habitación para mí. Sí recuerdo que mandé un ensayo, allá por los iniciales ochenta, cuando estaban tirando una colección llena de autores (o así) infumables, que creo recordar se llamaba La Centena. A día de hoy veo aquella cosa mucho más pobre y lerda, llena de partidarios a más no poder. Y me alegro del suceso de que no me incluyeran en ella. Lo enviado era un ensayo que ya titulé La Afrenta de Tarpeya, publicado en este lugar. Y que entonces mandé, repito, en mi inocencia, a la gente de la Editora, que ni leyeron siquiera, según supe luego, y que se perdió entre el marasmo administrativo y, tal vez, la enorme cantidad de originales que recibían, al parecer, que luego supe que era sólo parecer. Eso.
Por ello, porque quiero la cultura libre de polvos y pajas mentales de gente política y de poder, o sea, que no la jodan, que sólo han de atender los servicios básicos, que hacen mu mal; pues cuando me entero de noticia como está sobre la destitución del director de la mencionanda Editora Regional, pues enseguida pido la destitución total o absoluta de la propia Editora Regional de Extremadura, y del cargo político comisarial de la Conserjera (sic) de Cultura, para siempre, urbe et orbi.
Pero aquí, y allá donde ande el indigente personal del culturetariado, se arma la alharaca pertinente y todos hacen revuelos, todos opiniones acerca del personaje del destituido, razones, mediciones y todo eso. Y digo personaje porque los medios nos lo presentan como tal, con su teatralidad de costumbre y asilvestrada, llena de medias verdades y grandes mentiras. En el poder y para el poder no importan las personas, que se convierten en personajes siempre –y el caso lo ilustra por estos días- sino el uso de las cosas. Y el uso de la Editora Regional para ese poder no es otro que mantener a la caterva de los políticos en mando y mambo, estar en permanente campaña electorera, que con el zapaterismo se ha auspiciado esta manera de gobernar como una faena de estar en permanente campaña electorera continuada. Me redundo y abundo.
Por ello he felicitado a Álvaro Valverde sobre el particular, y él me ha respondido dando las gracias., como caballero que es en estos momentos. Y caballero que fue por la causa que critico del poder sobre la cultura. Bueno, digo fue, referido al cargo del que le destituyeron.
Que cierren la Consejería de Cultura, que destituyan a todos sus cargos, comisarios políticos, inquisidores, pesquisidores y gente de trincar, y que sus recursos atiendan necesidades más urgentes que el manipular la llamada cultura, para convertirla en pan y circo, repito que racionados y programados, y propaganda del poder del partido único en mando. Es la oportunidad.

Por cierto que el diario HOY, mantenido por subvenciones oficiales y la compra de ejemplares diarios para las instituciones públicas, como institutos de ESO, escuelas, etc., tiene la desfachatez de censurar opiniones y criterios de este que escribe de forma sistemática, ya que clarifican y ponen a escuadra a la Junta y sus mandos y jerarcas, sobre todo en eso de que destituyan la Consejería de Cultura, total, y la ERE, Editora Regional de Extremadura, como instrumentos de trinque y trepa de los dóciles y babosos del mando en Extremadura, y gasto suntuario que no se necesita. ¡Qué se promocionen ellos con sus esfuerzos y su calidad, si la tienen y saben trabajar, claro!

¡¡Qué se destituyan ya o se desteten de la mamurria de mando!!

(Inicio al respecto un soneto satírico, sobre el particular, que debe de darme mucho juego)

10 de septiembre de 2008

MÚSICA PARA UN VERANO, 21

Ya era hora de que el amigo Petisme viniera a esta serie de selecciones del verano, de música, letras y otras cosas. No tiene desperdicio. Y mucho más, casi todo, en este espacio para atender como merece y escuchar, escuchar con atención... ¡Entra!






9 de septiembre de 2008

TUS ALAS




A P, siempre


Porque quise dejar de tener miedo
te amé, te amé te amé como si huyera
del presente miedoso que pudiera
quitarme de la boca tanto yelo.

Tanto y tanto amargor y desconsuelo
a mí me perseguía en mi ceguera,
porque en tu claro amor puso frontera.
En tus hermosas alas puse el vuelo.

Vuelo que de la muerte redimía,
alas con las que la vida me llevaban
del miedo mortal a valentía.

De la angustia, ansiedad me liberaban.
La pasión con tu amor se me prendía.
El pavor, el dolor se derrocaban.



De Una carta, un amor (1993-2007)

8 de septiembre de 2008

LA CIUDAD LEVITADA



Sólo el movimiento es infinito. Lo que no
se mueve es limitado, rígido, conservador.
Wilhelm Reich

La respuesta sóla la saben Dios y los arqueólogos.
A nosotros nos basta con constatar que
el callejón es una preciosa reliquia del pasado.
El callejón de los milagros. Naguib Mahfuz

Hay muchas cosas que, pareciendo que existen y tienen ser,
ya no son nada sino un vocablo y una figura.
Francisco de Quevedo

El infinito cabe en una hoja de papel.
Lu-Chi

La niebla otoñal, tan densa en algunos días de noviembre, invadía ya la larga noche, acariciando toda la población, y, más concretamente, su parte monumental, que, por ser, lo era todo. Mientras, la ciudad dormía hacía ya horas, ese sueño que dicen reparador para seguir despiertos. Desde lejos se podía ver envuelta por la bruma, como una inmensa nube flotando sobre el territorio en el que se asentaba. Los vehículos, que a esas horas se acercaban, al enfocar con sus faros y sus luces de posición, daban la impresión de que una tremenda pompa sedosa, algodonosa y luminescente había ocupado el lugar donde Llerena estaba o debería estar por aquella noche desde tiempo inmemorial.
La niebla era la reina y señora de toda la población al anochecer. No se veía casi nada y todo quedaba como sumergido en esa agua algodonosa y materna que, por ciencia física, se esfuma y levita en pompitas de líquido elemento en el aire hasta que vuelve a caer, unida a otras levitaciones húmedas. Existe un mapa antiguo que representa parte de la península ibérica de cierta manera extraña. Si lo hacemos equivaler a mapas actuales, resulta que Llerena estaría en una isla muy húmeda, de forma alargada de noreste a suroeste, con la extensión que actualmente tiene la comarca que lleva su nombre. Pero no divaguemos sobre aguas, islas, levitaciones, gotas y nieblas y digamos que la noche pasó lenta y navegando en aquel mar nebuloso y sin formas.
Por la mañana apareció la hondonada limpia, el hueco mensurable donde había estado la torre. Los que se percataron de que la hermosa torre barroca, adosada al enorme edificio de la iglesia principal, había desaparecido, fueron los municipales, siempre tan atentos y vigilantes, cuyo cuartelillo se sitúa en una de las alas de la parte baja del ayuntamiento. Dicen que el primero que avistó el suceso creía estar soñando, pese a no haber pegado ojo en toda la noche, pensaba que la vista le jugaba una mala faena. La inmensa mole de ladrillos de la esbelta torre de 64 metros de altura agiraldada no estaba. En su lugar se veían limpios el aire y su cielo, libre de la niebla que se fue levantando antes del amanecer. Y una inmensa zanja, perfectamente cortada, en el suelo en el que se sustentaba la fábrica de la torre. Incrédulo ante lo que veía, el guardia miró, espontáneo, más arriba, echando toda la enorme cabeza hacia atrás, para percatarse del amplio cielo que las luces del amanecer iluminaban ya plenamente. Pudo cerciorarse de que no había torre.
-¡Chacho, chacho! ¡Qué no está la torre! -Corrió dentro.
-¡Qué coño dices! Pos… ¡La ostia! ¡Es verdad! –Al salir a la plaza.
Los dos se fueron corriendo hasta las cercanías donde debería estar la construcción, que parecía haber desparecido, no sin cierto miedo marcado por la obvia extrañeza ante lo imprevisible, propio del oficio. Efectivamente, pudieron comprobar la inmensa zanja, como hemos dicho más arriba, y que faltaba toda la torre desde los mismos cimientos. Rápidos se fueron al despacho y llamaron a la Guardia Civil y al señor alcalde. Cuando uno de ellos volvió a salir ya había en el lugar del suceso dos personas mirando, entre confusas y aleladas, el extraño hecho. A la media hora ya eran muchos los vecinos que se arremolinaban en la plaza, en un continuo pasmo. Aquel día madrugó casi todo vecino para ir a ver la desaparición de la torre.
Limpiamente faltaba todo el cuerpo de la torre, desde la propia cimentación, repetimos. Habiendo un enorme hueco rectangular en el lugar desde donde se elevaba al cielo, que podía tener como cuatro metros de profundidad. Lo que más impactaba el espanto y asombro del personal numeroso, que se agolpaba para ver y creer, era la limpieza con que el corte de la desaparecida torre había sido hecho para el resto del edificio, el orden absoluto en que había quedado todo el entramado de la construcción que la envolvía. Ni un cascote, ni un caliche siquiera… Sin nada de escombros y todo aparecía sajado como por un inmenso cuchillo que hubiese penetrado limpiamente en una tarta y se hubiese llevado un trozo. Y ese trozo fuese la torre. O como si un gigante cuidadoso hubiese cortado su cacho de una enorme porción de gelatina, que podría ser todo el enorme edificio de la iglesia. Sí, se veía el interior del templo, las armazones de las bóvedas, el coro desnudo, el interior… Todo lo que se tapaba a la vista con la torre en su sitio.
Hacia el mediodía las autoridades decidieron acordonar la zona, después que los especialistas hiciesen pesquisas sobre daños, y la policía recogiera pruebas del delito, porque de eso no había duda, alguien había robado el edificio, con sus campanas y todo. También se decidió, desde la jerarquía política, no hablar del suceso en los medios de comunicación, que aceptaron la propuesta. De forma que el asunto sólo corrió como rumor y por vía telefónica, y otros medios, entre los particulares de fuera de Llerena. Ese día los niños no fueron a la escuela y los llevaron, por grupos, a presenciar la falta de la torre, entre otros sucesos derivados que rompieron la monotonía cotidiana de la tranquila ciudad. Otro acaecimiento notable fue el que no se pudo tocar las campanas para avisar de las funciones religiosas, y lo más doloroso y lamentable fue que murieron dos personas, que se quedaron sin agonía ni dobles, no repicados por las inigualables campanas mencionadas. Tampoco el reloj, que como un ojo polifemo vigilaba toda la plaza, que presidía la torre, pudo ser consultado por sus seguidores ni les dio la hora, lo que supuso no menor dolor para sus admiradores..
Los días siguientes fueron de desasosiego de los habitantes de la sin par población. La mayoría siguió sus tareas diarias y se trató de hacer vida normal, como si nada hubiese ocurrido, confiando en que las autoridades pronto resolvieran el asunto y se averiguase el extraño suceso. A tal efecto se nombró una Comisión Cívica de notables para las pesquisas y averiguaciones de las razones de la desaparición de la torre. Dicha comisión no sabía realmente qué decisiones tomar en principio, y decidieron celebrar una comida de confraternidad, por aquello de que las penas con pan son menos. Finalmente acordó, como primera medida, convocar a las personas que hubiesen visto la torre la noche anterior, y en qué hora y desde dónde, si vieron algo sospechoso, etc. Todo para ir haciendo tiempo y poder digerir lo que estaba ocurriendo ante sus narices como algo imposible, increíble, raro y doloroso, todo a un mismo tiempo. Y lo peor: sin saber razones, detalles, explicaciones…
Fue así como a la semana, cuando uno de los madrugadores mayores de la población se percató de que todas las columnas de lo soportales, llamados popularmente como de La Casineta, no estaban. Lo que más le extrañó es que el edificio que aguantaban no se derrumbara. Asimismo faltaban los arcos de ladrillo. Todo sin dejar rastro y cortado con limpieza increíble. Las autoridades, velando siempre por la salud e integridad de todos, mandaron poner pontones, de la forma más urgente, a una empresa especializada, que, por cierto, cobró un dineral, y era propiedad de un primo del concejal de obras. Este otro suceso conmocionó más, si cabe, tras esfumarse la torre, a toda la gente de la población, que aún no se recuperaba de la falta del apéndice torrero. Mucho más a la ingente cantidad de visitantes que todos los días venían a la población para ver la falta de torre, noticia que corrió como la pólvora de boca a oído, ya que, como se acordó, ningún medio de comunicación habló del asunto; pero ya se sabe, hoy en día con los móviles, internet y todo eso, no se puede callar la boca de lo que es evidente, pese a que todos los medios de comunicación comprendieron la gravedad del suceso como para no mencionarlo en sus jaraneros medios informativos. Aunque se sospecha que algún empresario turístico puso cuña publicitaria en algunos lugares, en donde mencionó el suceso, a propósito de la fortaleza con que estaba construida su hotelito rural. Pero es mero cotilleo fuera de Llerena y nadie lo ha divulgado, como no fuese comentario privado y personal.

Todo lo demás vino tan rápido que sobran pormenores para expresarlo. En otro lugar y con la memoria atemperada, recogeremos la crónica exacta de los sucesos que aquellos días nos aquejaron. Que con ser graves, sorprendentes e imprevistos, requieren el poso de los tiempos para ser escritos con tranquilidad y sin pasiones y verosimilitud, o a lo menos con objetividad. Un día sí y el otro también, fueron desapareciendo, con la complicidad negra de la noche, algún elemento monumental de la ciudad, que era conjunto histórico y artístico. Sin que nadie pudiera percatarse de detalle que explicase el hecho. La Comisión Cívica, nombrada al efecto, estaba desbordada y algunos de sus miembros habían dimitido, como si su impotencia para dar explicaciones fuese causa de culpa. Tal día fue el pináculo del Camarín de la Virgen lo que se echó en falta, tal otro la Puerta de Montemolín, más allá un lienzo de muralla, de los conservados… Y hasta comenzaron a desaparecer casas particulares, preferentemente las no habitadas… Dicen que un vecino vio, en el silencio de la noche en la que no dormía, tejas volando, elevándose hacia las alturas, lo que le recordó la letra del himno de la región; pero que no pudo percatarse de la razón de lo que sucedía ni por qué. Lo cierto es que todo desaparecía envuelto en el mayor de los secretos, pues, salvo el de las tejas, no existen testigos presentes; y la Guardia Civil cree que el de las tejas se lo ha inventado para burlarse del himno, y el señor alcalde, hombre de orden donde los haya, ha presentado contra él querella civil. Porque hay gente para todo y que juega con las desgracias sociales, culturales, monumentales e históricas, sin entrañas ni respeto a nada. Gente indecente que insulta a la autoridad democrática.
Pero llegó el día en que uno de los aviones de línea, que vuela el pasillo aéreo del este de la ciudad, avistó unas extrañas formas o moles flotando entre nubes, y que, en manera alguna, eran masas nebulosas o algún tipo de satélite. Y todo eso encima justamente de Llerena. Avisado el ejército ante la captación, y sospecha de que fueran ovnis, dos cazas se dirigieron al lugar y comprobaron, no sin asombro, que era la torre de Llerena y una serie de construcciones propias de la tal ciudad, como se comunicó a los mandos, por ser el piloto de uno de los cazas natural de Berlanga y conocer suficientemente la zona. Con el testimonio del compañero por supuesto, que era catalán, y había tenido novia en Llerena. El alto mando se puso en contacto con las autoridades locales, las cuales se sumieron muchísimo más en el aciago asombro de los sucedidos.
Fue entonces cuando, desde el ministerio, decidieron tomar medidas. Primero se instaló una vigilancia permanente, con aviones espías especiales, que sobrevolaban, en círculo, con gran despliegue técnico, alrededor de las moles que levitaban, a considerable altura, de forma que no podían ser vistas desde tierra. Segundo, se dispuso de dispositivo de emergencia en la propia población, con vigilancia permanente. Cierto día esta vigilancia sorprendió a la vecina Antonia Rosel Barreda encaramada en lo alto de la Merced, esperando que se volatizara y la llevara con ella a las alturas, pues entre la población de la ciudad se supo inmediatamente que la parte desaparecida había aparecido flotando, como si se tratase de satélite, a muchos miles de kilómetros por encima de la ciudad y en el cielo. Tras descubrirla, subida en los tejados del templo, la vigilancia la conminó a bajar, la deslumbró con focos para ello, pues era atardecido, y la apresaron, siendo llevada para ser interrogada, por su presente participación en los sucesos, y se le aplicó la ley antiterrorista. Sabido es que la autoridad tiende siempre a inventarse enemigos ante hechos que no puede explicar, o lo explica así; pero la autoridad es así de lista. Como observadores asistieron dos miembros de la embajada norteamericana, por si la tal vecina estuviese implicada en los famosos atentados del 11S, en NY. Ella siempre dijo que lo que quería era perder el virgo, tal como narraba el simpar novelista más famoso de la ciudad en alguna novela suya, referido a una heroína protagonista.
Se filtró un informe del servicio de vigilancia aérea de la mole flotante, formada con los restos que faltaban en la ciudad, o la Llerena Antigua, como se comenzó a llamar. Ese informe, escueto, hablaba del perfecto orden que todos los materiales mantenían, exactamente sobre los lugares que estuvieron en tierra, según informe de un satélite espía que los sobrevoló y fotografió. Incluso se hablaba de que había personas entre ellos. A lo menos, en las captaciones de vídeo, se veían gentes deambular entre los restos.
Ante el cariz que tomaba el asunto, la misma autoridad que aludimos decidió establecer el estado de queda en el entorno de Llerena. Que fue acordonada por el ejército, impidiendo acercarse a la población o sobrevolarla, a medios de comunicación, que rompiendo lo pactado anteriormente, habían informado ampliamente, al calor del morbo de lo acontecido y jamás –como suelen- para formar a la gente, jugando con el chismorreo que llaman información y la alcagüetería electoral. Emprendiendo un cúmulo no pequeño de curiosos, estudiosos y otros similares, sobre todo historiadores del arte, una peregrinación masiva. Sólo se permitió entrada de vituallas, medicinas y material de necesidades vitales para la gente que moraba en ella. El hospital comarcal dejó de funcionar, siendo trasladados todos sus servicios y personal a Zafra. Se montó, en la sierra más alta que dominaba la población, o de san Miguel, un observatorio especial, que, incluso, llega a grabar en vídeo digital como la espadaña del convento de las Clarisas se eleva y desaparece en el cielo, durante la noche. Para ello cuenta con luces de visión nocturna y otros artilugios. Asimismo ya había testigos presentes de las levitaciones de muchos edificios, en todo o en parte.
Dijimos que, pese a las medidas de incomunicación absoluta, a que es sometida Llerena, por las autoridades militares y civiles, la noticia del suceso trasciende, porque, pese a haber anulado o intervenido todos los teléfonos móviles y fijos, aparatos de radioaficionados, un tal Kashishi envió por escrito un informe (elaborado por un profesor de instituto, amigo suyo, en el bar El Camarón), mediante sus eficaces palomas mensajeras, que, por cierto, utilizaba para hacerse de jachís en otras épocas, burlando así los controles de impermeabilidad de Llerena, por parte de la Guardia Civil. Y, como ya hemos mencionado, miles de personas, llenas de curiosidad malsana, las más turistas aleccionados por agencias sin escrúpulos que actúan desde internet, quieren llegar a Llerena, o se apostan en las poblaciones vecinas, haciendo viajes en la noche para ver si columbran levitar algún monumento, con la dura oposición y vigilancia de las fuerzas del orden y del ejército, que, por supuesto, lo impide diariamente, estableciéndose el perímetro de estado de queda cada día más alejado del centro de la ciudad, afectando ya a Casas de Reina, Reina, y acercándose a otras poblaciones vecinas, que están en estado de máxima alerta. Lo descorazonador es que se han producido varias muertes por armas de fuego, al disparar la tropa nerviosa sobre turistas infiltrados que a toda costa quieren ver lo qué pasa, que para eso han pagado.
Y ha llegado un momento en que las autoridades han acordado trasladar a la población, a los habitantes de Llerena, a otros lugares, a la gente toda, dejando la ciudad evacuada y sin nadie. Especialmente se está dando acomodo en poblaciones grandes, como Berlanga o Azuaga, donde se les facilita vivienda y se les atiende convenientemente. Aunque posteriormente el acomodo de personas fue hecho entre todas las poblaciones de la comarca. De esta manera, en menos de una semana, la población quedó totalmente desierta en presencia y vivencia de vecinos. Sólo elementos especiales del ejército, de la Guardia Civil Especial patrullan sus calles, entran en sus casas, una por una, para desalojarlas y vigilar que no quede nadie. Y en espera de desenlaces finales.
Y todo se hace porque han amanecido días en los que había desaparecido, totalmente, una casa mudéjar, despertándose sus moradores a la intemperie. Poco a poco, una noche sí y la otra también, desaparecen calles enteras, casas, edificios públicos o religiosos… De forma que, quienes la conocían, hoy dudarían ante lo que queda de la devastada y expoliada Llerena, irreconocible y reducida como a la mitad. Y va a más enorme pérdida y desgracia.
Y así, en este último pasado veintitrés de junio posterior, noche de san Juan, todo el dispositivo que vigilaba lo que restó de Llerena, fue cegado por un luminoso resplandor. Cuando pudieron abrir los ojos y recobrar nuevamente la visión, nada existía en el lugar donde antes se levantaba la histórica, artística y monumental Llerena. Se había volatizado totalmente. Bueno, no del todo, parecían quedar restos aún: una casa de esquina en la plazuela del Teatro, con fachada de ladrillo no mudéjar, parte de la fachada de otra en la calle Corredera, con una ventana neomudéjar, la estatua de Zurbarán en medio del desierto y de la nada y los dos árboles que estaban adosados a la fuente de la plaza Mayor, toda la montera de cristal del patio del ayuntamiento, la piscina de la casa de doña Mariana… Algunas viviendas dispersas en lo que fue el extrarradio de la ciudad, la oficina de turismo y casi nada más. Todo era un árido erial donde antes se arracimaba una de las perlas de la región.
Pero el espectáculo era desolador, tétrico y desierto, donde antes se aposentaba, repetimos, una de las más hermosas ciudades de la península, tan extrañamente desposeída de su sustrato terrestre y, parece ser, levitada a miles de metros, en las alturas de los cielos. Tal vez en busca de otros habitantes, tal vez un fenómeno desconocido del poder radiactivo, o no sabemos qué causas y azares de estos tiempos de cambio climático y azogue, que los más gustan vivir con la cabeza escondida bajo el ala del consumo, del engaño o de la estupidez.
Por otra parte, los aviones que, desde el inicio de la desaparición de la torre y la arcada de la plaza, sobrevolaban, en observación permanente, alrededor de la mística ciudad elevada, de la Llerena huida, podríamos decir, fueron informando, puntualmente, como toda se recomponía, igual a una enorme maqueta tamaño natural, allá arriba, en el empíreo de los cielos izada. Pero tampoco podían ver cómo se hacía, con que fuerzas, porque era imposible aproximarse mucho. Una desconocida fuerza magnética los repelía, afectaba a sus sofisticados aparatos cuando lo intentaban. Para evitarlo los rusos y chinos ofrecieron otros aviones especiales, que igualmente vieron frustrados sus intentos. Asimismo se lanzaron paracaidistas voluntarios, de los que jamás se supo, siendo engullidos por la Llerena flotante y etérea, la aupada a su gloria. Pero no diremos más sobre los intentos de la autoridad por mandar y ordenar, por dominar lo que sucedía fuera de su mandato, porque sería harto sufriente para nuestros lectores y una cadena de insensateces tal como cualquiera que la conozca está acostumbrado ver.
Conviene hacer un parón, en esta verdadera crónica de los sucesos de los que fui testigo, para traer la reflexión de uno de los directores de una revista cultural de la ciudad, que se publicaba en uno de los últimos números. Era algo así como que, en otros tiempos algunos habitantes de Llerena, elevándose por encima de la chata visión de la medianía, habían levitado, subido y volado alto, tal como los alumbrados, emigrantes y demás huidos. Hoy no se puede decir lo mismo, y es la propia ciudad la que huye en busca de otras gentes. O, a lo menos, eso es lo que se nos aparece con la certeza de lo que contamos a nuestros lectores. Tal vez el director de Torre Túrdula, mencionado, no andaba tan descaminado el emitir aquel juicio sobre los tiempos en los que la gente huía de la ciudad, encumbrándose a otros cielos o espacios habitables. Siendo –repetimos- a la inversa en el día de hoy, cuando es la propia ciudad quien busca su gente, como en otro tiempo la gente buscaba su ciudad. Incluso, en nuestra tarea informativa, hemos charlado con un número, no parco, de personas, entre las que recuerdo a un gordo seboso, que fue concejal, que al referirse a un partido de oposición, por supuesto formado por gente más sensata, buena y menos avariciosa que el que el propio gordo milita, éste se refirió a ellos con la definición degradante de que “esa gente levita”. No sabe el propio seboso que fue premonitoria su visión de la levitación; pero se equivocó, y no fue la gente quien lo hizo. Traigo esto acá como recuerdo imborrable que escuché en lo primeros días de estos hechos y que quedó en mi memoria, como algo curioso y menor.

Pasaron los años y, tras un tiempo de prudente observación, las autoridades decidieron reconstruir Llerena totalmente, sobre el inmenso solar en que se ubicó la volatizada. Sobre todo por el fuerte empeño de las autoridades europeas, que aportaron una fuerte suma, como subvención a fondo perdido, para que tal cosa se hiciese en pro del patrimonio artístico, monumental e histórico de toda Europa, que no era lo mismo sin Llerena. No antes si hacer exhaustivas prospecciones arqueológicas, que dieron como resultado maravillosos hallazgos, poniendo en cuestión principios inamovibles del saber prehistórico. Era de razón hacer catas minuciosas, geológicas y arqueológicas, a fin de documentar toda la historia más antigua del territorio sobre el que se asentó Llerena la Vieja, antes de proceder a su reconstrucción total y en pormenor, de su conjunto histórico, artístico y monumental. Desconsiderando el hallazgo veraz de la antigua ceca púnico-fenicia de Turiregina, que se asentaba en la misma Llerena, habiéndose encontrado ingente cantidad de monedas de metales preciosos y no menos valiosos, objetos y materiales de fundición y acuñamiento, así como otros restos de valía incuestionable, no podemos dejar de señalar lo más importante. Esto es, la nómina de hasta 213 ídolos labrados en hueso, y casi iguales al famoso Idolillo del Huertecillo. Diremos, para nuestros lectores ignaros, que el tal idolillo es una figura labrada en hueso, del periodo calcolítico, aproximadamente de 6.000 ó 8.000 años antes de nuestra era. Algunos arqueólogos suponen que existía en Llerena alguna factoría artesana para el labrado de tales piezas, encontradas en perfecto estado de conservación, y alineadas de manera tal que, por su distribución en paquetes de número similar, dan que pensar que estaban preparadas para, dicho en términos de hoy, comercializarse o enviarse a las gentes para las que se elaboraron. Con lo que es posible suponer que ya existía una industria laboriosa en Llerena y un comercio, por supuesto miles de años antes que en Zafra o Azuaga, por poner una comparativa del entorno. Como dato curioso este yacimiento se hizo donde estaba ubicada la antigua calle Curtidores, con lo que no es descabellado pensar que en toda esa zona hubo antaño un foco eminente de la industria de los derivados y manufacturados de origen animal: cuero, pieles, hueso, etc., aparte de carnes y sus derivados, por supuesto.
Y de lo que no hablaremos, de momento, dejándolo para posterior entrega, es de la red de galerías y catacumbas aparecidas bajo Llerena. Existía una leyenda sobre el particular. Una leyenda que aseguraba que Llerena toda estaba hueca, y que sus iglesias, conventos, casas principales y palacios se comunicaban entré sí por una intrincada red de túneles. Hoy, gracias a quedar al aire y descarnada toda la cobertura de lo que fue la ciudad, eso se ha develado cierto, y muy lejos de leyendas, rumores y sospechas. Y aunque ya decimos que merece trato aparte, ya que informa de otra historia de la ciudad, no podemos dejar de dar un adelanto del asunto. Tuve la oportunidad de adentrarme por uno de los pasadizos con un arqueólogo y dos guardias y puedo contar algo. Andamos por término de un cuarto de hora y llegamos a un lugar donde la galería se ensanchó y se dividió en otras, continuamos al azar por una, aunque el arqueólogo llevaba una brújula especial, y sabía bien por donde iba, y conseguimos llegar ante una puerta, que se situaba, más o menos, debajo justamente de la plaza mayor. La abrimos, no sin esfuerzo, y pude ver que nos ofrecía una amplia habitación abovedada. La tal habitación estaba adornada, en sus paredes, con pinturas que representaban a todos los inquisidores de Llerena, con sus nombres al pie, y la etapa en que lo fueron, también los maestres de Santiago, y los priores de la misma orden, así como los alcaldes posteriores, hasta el último, y toda autoridad… En fin parecía como si alguien se hubiese encargado de guardar la memoria gráfica completa de todos los hombres históricos de Llerena en aquel sitio. Esa era mi impresión. Un detalle de corte artístico es que las gentes de parte del siglo XVII parecía pintada por Zurbarán o gente de su escuela. Y perdóneseme la ignorancia en esos asuntos, ya que fue lo que le entendí al arqueólogo. Asimismo había cantidad de muebles antiguos, con muchos archivos, libros, armas, cosas, ropas… Y fuimos descubriendo una no despreciable cantidad de habitaciones, bien comunicadas entre sí, bien aisladas a los lados de los túneles, y todas estaban amuebladas y llenas de enseres de todas las épocas, y como abandonadas desde hacía poco, por la limpieza y orden que reinaba en ellas. Lo cual hacía sospechar que estaban habitadas, o lo habían estado recientemente. Pero no vimos un alma. Pasamos en esto casi toda la jornada y sólo recorrimos una parte mínima. Pero hasta el día de hoy se me ha prohibido hablar de esto en detalle. Cosa que acato. Y quede eso ahí para mejor ocasión de sacarlo con toda su pujanza e indudable interés. Supongo que al lector le asaltan las mismas preguntas que a mí: ¿Existió otra Llerena sepultada, paralela y receptora de la única que se conoce?, ¿cómo se comunicaban y quién o quiénes la mantenían en orden, el gasto, cómo se excaban las galerías, etc.?, ¿quiénes tenían conocimiento de ella?, ¿era posible una Llerena subterránea al igual que existía una Llerena aérea?, ¿existiría en algún lugar una Llerena acuática? Y para completar el ciclo de los tres elementos (tierra, aire, agua, fuego): ¿Se daría en alguna parte alguna Llerena viviendo en el fuego, ignea?
Pasado aquel periodo de estudio arqueológico que, dicho sea de paso, fue hecho en su integridad por hijos del la ciudad, la autoridad decidió restaurar la Nueva Llerena totalmente. En el proceso sirvieron mucho los planos perfectamente conservados de sus edificios. Asimismo los muchos estudios y material fotográfico, de vídeo, cinematográfico y etc., que estaba recogido en instituciones públicas provinciales, regionales y nacionales. Mención especial merecen los muchos emigrantes que habían aportado sus mucho material para esta labor, en colecciones hechas en los muchos años alejados de su tierra, lo que les llevó a almacenar, compulsivamente, todo lo referido a ella: planos, fotos, publicaciones, y ese largo etcétera de detalles que hacen posible el trabajo de recuperación de los edificios. Pero lo que más contó, a la hora de medidas precisas, fue lo que se conseguía, mediante la exacta observación, con las máquinas más modernas, de la Llerena Vieja, que flotaba a miles de metros sobre la que se edificaba la Nueva. Por cierto de Llerena la Vieja este que les informa sabe, por su arte y parte de áscesis y mística, que está habitada por los más de 5.000 muertos, al parecer resucitados, cuyos restos y momias fueron exhumados en 1979, cuando las obras de remodelación de la iglesia de la Granada y de la plaza mayor. Precisamente en dependencias sitas en la torre. Dichos restos se conservaban en almacenes del cementerio municipal y han desaparecido, tan misteriosamente como la ciudad levitó. Los expertos suponen que son las gentes que se ven pulular por sus calles. La forma de esa extraña vida no me ha sido revelada, ni el destino, ni hasta cuándo o cómo. Se sabe que la NASA y el ejército han montado dispositivo de observación en un satélite especial y secreto. Pero de sus informes y observaciones nada se sabe, como siempre, salvo la banca que paga los proyectos y la lucha antiterrorista.
Por supuesto dejamos para mejor ocasión la narración de las miles de historias, cavilaciones y sucedidos en este acontecimiento, ocurridas a la gente corriente, aunque mención aparte merece un señor predicador laico, lo llamaremos así, que le dio por anunciar que todo era una conspiración contra Llerena, fraguada por sus enemigos seculares, según contaba, tal vez avecinados en pueblos como Azuaga, Berlanga y demás y, por supuesto, no cabía la menor duda, por los enemigos de la Historia, de la Religión y de la Civilización, esos protervos sin salvación. Este tipo, parece ser que ocupó un cargo de escribiente en algún registro o similar, se daba a leer con tanta afición y gusto la llamada novela histórica, que llegó a tanta su curiosidad y desatino en esto que le llevó a la pasión por los papeles de los archivos oficiales, sobre todo antiguos, llamados archivos históricos, no sabremos nunca con qué criterios lógicos, para indagar sobre el pasado o la Historia. Perteneció a una sociedad pública, establecida en la zona, para el estudio del asunto histórico y derivados. Dio en sacar unos panfletos en los que publicaba libelos, entre apocalípticos y en defensa del patrimonio artístico, monumental e histórico, o una mezcla extrañamente religiosa de todos ellos. A esas publicaciones las llamó Albora y estaban financiadas por instituciones públicas y por la banca local, a pesar del contenido absolutamente desquiciado de lo que daba a la imprenta. Suponemos también que, tal vez, todo era una tapadera, incluida su vesania, para conseguir, de matute, un lindo y no breve capital. A costa del cuento monumental, histórico y artístico. Pues por esta tierra hay gente pa to. Y lo peor son los fanáticos de cualquier laya, moda, y los talibanes de la Historia, tan al servicio del dominio, mando y ringorrango siempre, y a la orden de la autoridad competente, y con su permiso.
Volvamos al proyecto de remodelación de Llerena la Nueva. Conforme se iban haciendo las fases constructoras se iba aposentando a toda la población que, como dijimos anteriormente, había sido establecida en las poblaciones de toda la comarca de Llerena, aunque algunos habían decidido aprovechar la hecatombe para instalarse en otros lugares, no ya de la península ibérica, sino del universo mundo. Así que, poco a poco, Llerena fue recobrando su nuevo tono vital y artístico, monumental e histórico, con una afluencia turística considerable, que venía a ilustrarse con la restauración de su monumentalidad y su arte sin par y, por supuesto con su Historia preclara. También, poco a poco, las gentes fue reconstruyendo los detalles de la vida cotidiana en todas sus grandezas y mezquindades. De tal manera que la alcagüeta volvió a la alcagüetería, que había celado y guardado en el exilio, el ninguneo al ninguneo, la soberbia a sus gobernantes y la gente de orden a su lugar y todo a su palo y tentetieso, como si no hubiese pasado nada de nada, y todo estuviese a prueba de siglos, perfectamente restaurado, atado y bien atado, amarrado.

Pero eso ocurrió hace mucho tiempo. Tanto que las personas de más edad lo han borrado de sus memorias. Y si alguna vez tienen un atisbo de recuerdo de lo mismo, suelen notar como sus pies se elevan no más de un palmo del suelo, o a la casa se le levanta el tejado cosa de medio metro, si el recuerdo perdura unos segundos. Pero estos sucesos son cada vez más raros. Toda la memoria histórica no existe, salvo para mí, que no soy de esta tierra, y la veo y lo cuento más como un espectáculo que con pasión de indígena. Se comenta que las autoridades, por salubridad mental o por interés político, hicieron tomar un preparado del olvido a toda la población, escrupulosamente, a través, sobre todo, del servicio de agua potable, y de la colaboración de los distribuidores de cerveza o vino, y derivados y otras bebidas para la población. Todo para que olvidaran que un día la ciudad comenzó a levitar, poco a poco, trozo a trozo, como si huyera o quisiera abandonar a sus habitantes, como si los abandonase a sus suertes, consiguiéndolo totalmente, y allá por los cielos anda a su buenaventura. Y que esta, la Llerena la Nueva en que se vive, es totalmente hecha a imitación de la real y Antigua. El servicio de restauración de monumentos ha conseguido la perfección.
En uno de los últimos números de Albora, nuestro cronista apocalíptico defendía la teoría de que cuando la Llerena Nueva esté completa, al detalle mínimo y como una recuperación y restauración de la Llerena Antigua y real, mas levitada, esa Llerena Antigua levitada, y huida a los cielos, desaparecerá para siempre, siendo todo como un sueño o una pesada pesadilla, algo que sólo una poderosa imaginación y una creación geniales pudieron maquinar, pero que la ramplonería calculadora y diaria no podría ni sospechar y menos vislumbrar. Y algo de verdad diría el buen hombre, pues nada se sabe desde hace muchos años de aquella Llerena Vieja, que fue. Aparece, al día de hoy, tan desaparecida de los cielos como lo fue otra vez de la tierra, y antes de las aguas y esperemos que del fuego, en su futuro, sobre todo infernal.

Lo que acaban de leer, mis lectores queridos y desagradecidos, es testimonio personal, como testigo presencial e inicial de los hechos referidos y acaecidos en este lugar. Por puro casual me hallaba descansando en esta bellísima población de Llerena, luego de dos años de una ruda faena, como corresponsal de guerra en Irak. He tenido la suerte de vivir, desde que se iniciaron los sucesos lejanos, de los que hablo a vuelapluma; únicos, irrepetibles y maravillosos. A tal ha llegado mi grado de encantamiento que vivo establecido en Llerena desde entonces, donde estoy escribiendo una larga novela, en la que narro los pormenores del todo, con mejor estilo y depurada factura, que este tipo de crónica periodística expone, ya digo que en primicias, para mis ávidos lectores. Desde luego es novela histórica, por supuesto, ya que los hechos ocurren en la Historia que se pretende olvidar. Aunque sé que casi todos lo tendrán como producto de mi imaginación, y me acusaran de calenturiento, forastero y, sobre todo, mentiroso y plagiario, porque una medianía de gente en Llerena no entiende ni sabe lo del hecho de crear artísticamente. Pero cuando vean que están restaurando un edificio, no olviden esto que les he contado, sobre todo cuando no les cueste un euro la faena de la restauración, y recuerden que la pócima del olvido ha hecho su efecto en los olvidadizos. Pero confío en que la naturaleza humana es más fuerte que todos los mejunjes y drogas del olvido, sobre todo de esto tan importante, así como para el recuerdo.
Espero, finalmente, ser el que resucite esa memoria con esta crónica de urgencia. Breve, conciso y al grano del asunto he ido, tal vez un poco al estilo de los comics. Como en mis crónicas urgentes de guerra, y, como en ellas, alguien tratará de llamarlas mentira e infundio de mente afiebrada e imaginativa. Pero les ruego que la lean impunemente. Iacta est.

NOTA ACLARATORIA: El relato reproducido, La ciudad levitada, ha sido legado a Agustín Romero Barroso por su autor, un importante periodista francés, así como guionista de comics relevante. Así que ARB es su verdadero propietario, habiendo mejorado el estilo, dentro de lo posible, y reservándose el derecho a disponer de este material para elaborar una novela en el futuro, evidentemente no histórica y tal vez histérica o irónica, dando fe así de la escuela literaria del Nuevo Humor, formada por gente de Llerena, conocida en el universo mundo menos en ella. Fue publicado en primicia en algún número de la mítica Torre Túrdula, y sale de nuevo en este sitio para retomar con fuerzas el otoño y el duro invierno que llegan.

CONTRA HISTORIA

No sé si fue Raimond Pániker o algún otro pensador ínclito, al que leí aquello de que hoy la gente se pasa las horas revisando, recordando o construyendo el pasado, o está pendiente del futuro o haciendo proyectos y especulaciones con el porvenir. Se preguntaba el preclaro filósofo, en un alarde irónico: Bueno, ¿y esta gente cuándo vive? Pregunta pertinente donde las haya.
Desde hace unos años, tal vez desde finales de los ochenta, se están instalando o reinstalando en nuestros hábitos culturales de altura, a esos impuestos por los medios de dominio y control como la tele, el cole y demás, sobre todo de la industria de la cultura –no confundir- , comerciales (en su sentido de rapiñeo), políticos (en su sentido conservador y facha) y sociales (en los sentidos de la ignorancia, los miedos y los odios) una serie de tendencias por todo lo que lleve el marbete o nombre o adjetivo de histórico, que tanto da si lo llamamos histérico.
Sabido es que ese afán por reconstruir el pasado, llamado historia, es imposible de cumplir. Jamás sabremos lo que ocurrió en el pasado como no sabemos lo que pasó ayer con nosotros. Como el tiempo, se escurre entre las manos, agua en cedazo. Es un afán inútil. Lo malo es que a ese afán se dedican muchos millones de euros. Muchas energías, muchos desvelos como naufragios anticipados. Se ha constituido ya en una alienación más.
Pero no todo es perder en semejante asunto de la historia. Bien se cuidan lo poderosos en regir y controlar ese desvelo, como se cuidan de hacer de toda necesidad negocio y trinque. Miremos donde miremos encontraremos historia: si miramos la tele se nos ofrecen series de enjundia retrógrada que nos recuerdan la llamada transición del franquismo a gloriosa ¡oh! democracia, como en milagro imposible, o en salto circense, ¡ale hop!; si vamos a las librerías las encontramos abarrotadas de novelas, panfletos y textos de menester histórico, cuando no toda una sección dedicada al alto arte de la llamada novela histórica, esa que practican los más avezados e ilustres escritores de alcurnia y frenesí, con ingreso en la Real Academia de su Lengua. Si oímos la radio se nos asalta con un revival histórico de éxitos de los años cuarenta, porque en el siglo XV o XVII no había grabaciones musicales, que si no ya veríamos…
En fin tras el debate de hace unos años sobre la enseñanza básica de la historia nacional española, en todos los centros escolares como desvelo de la formación humana, hasta los enjundiosos tratados populares sobre la historia de España como una, grande y libre desde el principio de los tiempos, uno está comenzando a quedar un tanto agilipollado, cuando no empachado de tanto trajín con el pasado reconstruido como momia.
Es evidente que el generoso despilfarro de los poderes impuestos, que el pueblo se ha dado, en sufragar todo lo que suene a histórico tiene el interés exclusivo de usar eso que llaman historia para dominar, controlar, mentir, manipular e incluso hacer lucrativo comercio (miren la editoriales) con la historia.
No es creíble que así, por las buenas, esté de modos y moda semejante asunto, la pasión por la historia, esa pasión inútil e imposible, aunque respetable como es respetable el que colecciona huevos vacíos, es un lastre y rémora para la libertad, porque si alguna vez hubo algo noble en el estudio del pasado como conocimiento para aprender, mejorar, disfrutar el presente y cambiar el futuro por una humanidad mejor, libre de ignorancias, miedos y odios. Hoy la historia, sobre todo en el ámbito de los medios, se erige como una costra de carcundia, un lastre para la vida, un sumidero de odios e ignorancias ilustradas, que se espurrean sobre los cerebros de los aburridos lectores de novelas y cuentos, mucho cuento.
Ya el noble y veraz Miguel de Cervantes se cachondeó bien de las verídicas historias, y puso en solfa a la Historia en su Quijote. Poco más sino decir que lean, al hilo de esto, tan tremenda burla y gozo.

MÚSICA PARA UN VERANO, 20






SI ME DAS A ELEGIR

Letra y música: Los Chunguitos

Si me das a elegir
Entre tú y la riqueza
Con esa grandeza
Que lleva consigo, ay amor
Me quedo contigo

Si me das a elegir
Entre tú y la gloria
Pa que hable la historia de mi
Por los siglos, ay amor
Me quedo contigo

Pues me enamorado
Y te quiero y te quiero
Y sólo deseo
Estar a tu lado
Soñar con tus ojos
Besarte los labios
Sentirme en tus brazos
Que soy muy feliz.

Si me das a elegir
Entre tú y ese cielo
Donde libre es el vuelo
Para ir a otros nidos, ay amor
Me quedo contigo

Si me das a elegir
Entre tú y mis ideas
Que yo sin ellas
Soy un hombre perdido, ay amor
Me quedo contigo

7 de septiembre de 2008

TRES OCTAVAS


La libertad rendí a muchos engaños.

Juan de Tarsis y Peralta,
Conde de Villamediana

Pero el hombre algún día, al preguntarse:
La servidumbre larga qué le ha deparado,
su libertad envidió a uno, a otro su fortuna.

Luis Cernuda


la libertad es una pura huida
de la sangre y el odio de la historia
huyendo como se huye de una herida
de la podre del miedo de la escoria
simple e intacta mortal tiranicida
asesina del dios y de su gloria
la querida de pocos pero bravos
es temida y fatal de los esclavos

bueno de la servidumbre voluntaria
es la libre erección de los tiranos
priapismo de la verga propietaria
enarbolada para el besamanos
a ninguno se le hace la contraria
la soban como tercos parroquianos
el culto voluntario al servilismo
mantiene en el fervor un erotismo

los tersos arrayanes cabe el fluido
marcan una esperanza tensa y tiesa
uno ve como el líquido tranquilo
se expende rebruñido sin sorpresa
al cielo su lisura pide estilo
a tierra la quietud como promesa
el esclavo sentado junto al marco
no ve más libertad que un puto charco



De Vínculo del miedo, 2006

DÍA DE LA CARADURA, 2

Digamos que no tengo igual sentir, ni pensar, ni disponer, o similar, sobre los asuntos y la organización del mundo, ni he de concordar en nada con nadie, por obligación. Menos con los que organizan lo que llaman el Día de Extremadura, que ni sé quienes son ni me importa mucho, pues sé de su prepotencia dicharachera, absoluta y totalitaria. Lo cual no quiere significar que, por no estar de acuerdo, yo imponga nada a ese alguien; pero tampoco que ese alguien me imponga, como hace con la mencionada festividad.
De esta manera para mí Extremadura es mucho más que las instituciones políticas que la mandan, o que mandan en ella, o si lo preferimos, la gobiernan, o pretenden gobernar a las gentes que en ella habitamos, de esa forma de mando y poder que tan pocas alegrías ha dado a la Humanidad hasta el presente, y lo que le depara en el futuro, como es el uso y costumbre tradicional del poder, aun metamorfoseado con los adjetivos que pretenden dulcificarlo, tales como democrático, popular, socialista, y otros usos de engaño de la mona vestida de seda.
Identificar a una región, o a un país o nación, al igual que a una localidad o ciudad, con las instituciones de mando y poder, es un craso error admitido, que ha llegado a ser verdad, un totalitarismo terrible, una dictadura absurda y una mentira propagandística. De manera que las instituciones no son la realidad en las que se entrometen, mandan, pregonan y deciden, sino al revés por el interés de algunos caballeros y damas de la retrogadia y el servilismo de los más, y lo más (por la tierra, los cielos y todo lo de la Extremadura real…), a ellos.
Así esa Extremadura, que no son las instituciones, no tenía, ni tiene, día, ni bandera, ni himno, ni esos símbolos de poder históricos, que por tales históricos van contra la libertad de las personas, al imponérseles, cobrarles por ello impuestos para crearlos, mantenerlos… Extremadura es una zona por exclusión de lo que no es Andalucía, ni Castilla-La Mancha, ni Portugal y Castilla la Vieja-León… Determinada por una exclusión debería dirimirse como territorio libre en este mar absurdo de las autonomías, que es como se orquesta el poder totalitario en estos tiempos, y en las instituciones españolas, cerquita de los ciudadanos y la gente, pa joderles bien y controlar mejor. Porque lo que digo de Extremadura lo extiendo al concepto de España, como nación, país, no como institución de poder de arriba abajo... Y así Europa y el Universo Mundo…
De forma que no soy extremeño de instituciones, ni de bandera, o banderías, ni himnos o cuchufletas musicales, ni de escudo, que no soy noble en el sentido histórico, esto es carca o conservador en el formol de las formas a ultranza, o ultra.
Soy extremeño coterráneo de los otros habitantes de esta tierra. Mi acento, mi talante (en el noble sentido) y mis talentos lo dicen. Hago honor a los otros habitantes, más que anónimos y pobres, machacados por todos los poderes de turno, que me precedieron. Sin día, ni bandera, ni himno, ni alharaca a imitación impersonal de indigencia mental, de otras regiones muy historiadas y tradicionales, que basan en esas tradiciones obsoletas y contrarias a la libertad eso de crear estados, autonomías e instituciones de poder para mandar. Y se trata de ser libres. Y las instituciones no son libertad, ni la dan, ni la tienen.
Que me parece muy bien que haya gente que piense distinto y distante de mí. Pero que no me salpique. Y el Día de la Caradura, como lo llamo desde siempre, pues salpica, molesta, incordia, se impone, atraganta a este que esto escribe. Si hubiere habido igualdad de oportunidades, si alguna vez hubo eso, para que se explicare mi postura y poder ver la gente que está de acuerdo libremente…, no por el folklore barato desde el mando… Si se entendiese que toda esa farfolla del Día es por el Día (a día) de las Instituciones, sus poderes, pompas y triunfos, si los dineros, recursos y demás, gastados en el evento, pudieran paliar otras carencias de las gentes de la Extremadura real (o invisible)… Si no fuera todo más que vanidad de vanidades y todo vanidad… Si no fuera burla electoral y electorera… Si no fuera servicio de trinque, favoritismo, ninguneos, medallas excluyentes y a imitación mimética de monos… Si no fuera más que un grosero eructo del poder que pretende ser populachero y bipartidario… Si me respetasen los instituidos y respetasen a la Extremadura real de cuyo nombre se adueñan, apropian, chulean, usan para electorerismo, trapichean, y encima pretenden imponer una refinería, con industrias químicas para nuestra desgracia…
Entonces, digo, respetaría mucho el Día de Extremadura. Supondría mi respeto. Mientras será el Día de la Caradura de los que mandan por aquí.

NOTA.- Reproduzco el texto personal que publiqué hace un año justamente. Creo que queda muy clarito todo.
Por otra parte leo en la prensa de la zona que IU está dispuesta a comparecer de mariachi en tan vergonzoso acto. De mal en peor esos chicos, empeñados en que dentro de la locura del poder y del dinero se puede hacer algo, aparte de estas estupideces macabras a mano de Vara, que va de dicharachero, jovial y jocoso cacique mu limpio y trajeado, de jocundo presidente del mando en zona, de francachelo sociata transferido del pp bipartidario en vena directamente, esto es puro y duro tránsfuga que nunca dejó de serlo, el perfecto ppsoero, el bipartidario nítido, el acabado modelo de lo que nos dirime y mangonea. ¡Y encima quiere poner una puta refinería! Canallada encargada a un tal Gallardo, como pantalla, y el partido y gente de partido de fondo para el trinque y mando. No sólo nefasta refinería por su contaminación, y la mierda que espurrea rededor de ella, y que elimina y se carga medios y modos de riqueza natural, sino por eso, por su uso como medio de riqueza, poder sobre los trabajadores y recurso demagógico del partido y sus gentes, que juegan a su favor con la secular sumisión de esta tierra, para sus logros electoreros y de negociados como este de la refinería. Especialmente abyectos son esas CCOO y esa UGT, en Extremadura, tan reptiles y horizontales, de verticalidad calculada, hechas meras sociedades anónimas, subvencionadas y de trajineo al servicio del Capital Absoluto y de su Mercado y Espectáculos.

LIBROS LIEBRES

De Sevilla traigo libros. Lamentos del Sinaí, de Max Aub, en edición de Pasqual Mas i Usó, Visor, 2008; DINERO, Revista de Poética Financiera e Intercambio Espiritual (2008) y Enciclopedia Universal Clismón, Bienvenido al Mundo (2007), ambos de Miguel Brieva, que ya comenté que usaré para ilustrar por acá, y Dolor y claridad de España, cartas a María Zambrano, de José Bergamín, edición de Nigel Dennis (2005). Y ha sido a este último tomito al que no di un repaso en el tren, como acostumbro siempre que traigo libros de Sevilla, y por lo a gusto que se lee y se disfruta de los buenos libros en el tren. Con José Bergamín tengo deudas de lecturas y es escritor que me ha conmovido como ninguno de su tiempo. Tipo auténtico. Hace unos días se le homenajeó, con el cómplice silencio oficial que le pesa y le honra. Lo leía, allá en los ochenta, en la revista Punto y Hora de Euskal Herria, de singular memoria, en unos artículos incendiarios, valientes, claros, maravillosos, geniales y de una riqueza literaria absoluta, contra la estupidez de la llamada Transacción que llaman Transición. Aprendí bastante leyendo aquello y fue mi maestro en no pocos aspectos. Gracias Javier Viu Arrese por pasarme la revista entonces…

Es uno de los valores mas destacados de la promoción de intelectuales identificados con la II República, Durante largos años vive y dignifica con su palabras lo que llama, con su gracia habitual, los inmensos “campos de dispersion” de la España peregrina. Escritor inclasificable, de sorprendentes “ideas liebres” y estilo personalísimo, cultiva una gran variedad de géneros y en todos ellos deja la huella inconfundible de su personalidad. Desde su soledad e independencia, dentro y fuera de España, desarrolla una visión singular de la cultura española en sus diversas manifestaciones. Entre sus libros más importantes cabe mencionar La cabeza a Pájaros (aforismos), Mangas y capirotes (ensayo), La sangre de Antígona (teatro) y La claridad desierta (poesía).

Eso me ponen en contraportada de la edición de este libro bergaminesco. Tengo la ligera impresión de que se habla de algunos paralelos a Bergamín, entre los que me encuentro. Ese empeño en marginar de los críticos y destacar, por otros nombres, a los escritores libres, con expresiones como inclasificable, visión singular de España, estilo personalísimo, inconfundible personalidad, soledad e independencia…, no son más que rodeos para decir que está fuera de juego del mando, que es el que dice quien es quien a los gilis y esclavos, claro. Para mí Bergamín fue casi el único que mantuvo la dignidad y el respeto debido a lo que algunos llaman memoria histórica, con estúpido nombre, y la de la II República. Todos los demás no son sino nada y circo electoral, por mucho que vayan en comandita, mucha subvención y mucha averiguación de muertos que hagan. Bergamín murió en Fuenterrabía, donde vivió sus últimos años, adherido a la llamada izquierda abertzale vasca, como último reducto de honestidad política, social y humana. Eso no puede olvidarse, y sin eso su pensamiento y su obra. Por mucho desgarre de vestiduras de los moderantos al uso y los manipuladores del tinglado en mando y poder. O los que son peores, sus mariachis.
Por otra parte tengo que renovar el apartado de libros que leo, o libros que releo, remarcados en este sitio, en la columna de la izquierda, porque evidentemente no son todos los que están. Así que de esta semana no pasa. Y de estos que menciono vean alguno.

LO ÚLTIMO




6 de septiembre de 2008

GLORIA PATRIA Y TORTILLA DE PATATA

Si las noticias de los medios llamados informativos cada día son más chuscas, inverosímiles, inncesarias, inútiles y hasta peligrosas, no veas lo que sucede cuando uno se acerca al diario HOY, solvente medio de la estupidez impresa, en no pocas ocasiones, por su ramplona medianía, insensatez a prueba de años y carcundia inveterada.
Lean, lean y vean esta noticia y disfruten de la Gloria Regional con alegría y gozo. Qué toda Extremadura salte de alborozo, que los extremeños se sientan parientes supremos de superman y la reostia. Al parecer esta tierra fue el divino lugar del hallazgo de la tortilla de patatas, que ya se sabe, el olor a tortilla de papas es el olor de España, señora. Y que lo dice la autoridad, y la autoridad se sustenta, en última instancia en el Gobierno de España (como su tortilla), ¿ey?, que eso es lo que importa.
Una vez más vemos la justa y junta colaboración, a dos manos, de los historiadores más avezados y los políticos más poderosos, y todo unido a a ciencia, ese espaldarazo supremo de todo poder moderno que se precie. Que historiadores y periodistas, estos del HOY que glosan el evento, están pa eso, para la glorificación celeste del mando político. No en vano lo dice el auge de la novela histórica, tanto congreso, encuentro y acontecimiento histórico al servicio de quien manda como se da en los últimos años. Ilustra el caso de la tortilla de papas a la perfección ese casorio y ese uso debido de todo el engranaje de poder. Hoy con la tortilla y su invento, avalado por el CSIC, que avala el Gobierno de España, así que es verdad incuestionable y absoluta por decisión de las urnas, en última instancia, ya que el Gobierno de España está cimentado en ellas y en la democracia, por lo que se puede decir que la verdad histórica documentada de que la tortilla de papas nace en Villanueva de la Serena está fundada en la misma esencia democrática. Y punto.
Ruego encarecidamente se lea el texto informativo pues no tiene desperdicio en lo tocante a todo eso que digo, y causará no poca carcajada. Y hoy no es día de santos inocentes, creo.
Vean: En este sentido, inventaron una especie de ‘tortitas’. La mayor novedad estaba en que se pasaba por la sartén en vez de hornearse. Aunque López Linage habla de «origen conceptual», lo cierto es que se trata prácticamente de lo mismo. Hasta lleva huevos. ¡Toma ya!, qué lleva hasta huevos y to, y seguro que hasta patatas.
De los lectores no dudo que alguno estará ya cabilando y hasta convenciéndose de la enorme importancia que tiene esa investigación decisiva para el valor patrio y la comprensión de la verdad establecida y su justo acatamiento.

Finalmente no olviden la reconvención del investigador avezado: la tortilla de patatas cohesiona más España que muchos artículos de la Constitución. Que eso es lo que importa, la cohesion total y absoluta cara al mañana que nos promete patria, justicia y paz (o pan, creo, que no recuerdo…) o tortilla de papas…
Pero la gloria excelsa nos acosa y, a lo que me toca, sé que el paisano Cieza de León dicen que introdujo la papa en Europa, lo cual es más importante que la tortilla, que sin papas no la hay, y esos huevos... Vean, lean y pásmense asunto tan maravilloso.
Creo que las gentes de Irlanda y los gallegos van a reconocer a Cieza de León como un auténtico patriota de sus lares y lugares. Y todo queda en casa, digo en la zona, y en este territorio llamado Extremadura, de cara a la celebración del día impuesto como el festivo de su gobierno autónomo, en el entramado de poder y mando en el país, que será el día ocho de septiembre, Día de Extremadura, por la gracia de los ocurrentes en su momento.

NOTA.- Ruego al avanzado lector que no olvide clicar, con el puntero del ratón, las veces necesarias hasta conseguir agrandar la ilustración que trae este comento, que se abrirá en ventana grande. Le recuerdo que se hizo a partir de un dibujo de Miguel Brieva, que ya anotamos en entrada anterior que pondríamos algo suyo siempre que se pudiera en casi todo. Hemos hecho gritar a los dibujados otra frase, similar a la que Brieva insertó en su día y que era: Creemos en el dinero. Y de regalo esa forma de hacerla por un castizo.



EL VIAJE Y LOS GRAFITIS









Viaje a Sevilla en visita rutinaria al médico homeópata. Un pesado viaje en ese tren del que he hablado alguna vez. Monta mucha gente en Llerena. Más de treinta personas. Es raro siendo jueves; pero no si pensamos que estamos al inicio de la vida normalizada, luego de las vacaciones varaniegas del común de la gente.
De vuelta monto en un tren que está la mitad pintado todo por grafiteros, lleno literalmente de grafitis, hasta incluso las ventanas acristaladas. Y me toca en un vagón que está a medias. Las fotos que pongo darán una idea. No pude hacer fotos desde fuera porque llegué tarde y podía perderlo. Sí me dediqué a hacer fotos desde el tren, que tengo una buena colección de ellas, con resultados diversos, sobre todo en lo tocante a las magias de las luces interiores y exteriores. En este post incluyo algunas de este viaje solamente. Desde las del extrarradio sevillano, ese patio trasero lleno de pueblecitos que se desparraman subiendo para Sierra Morena, y a lo largo de la vía. Bueno hasta Villanueva del Río y Minas, que luego no hay parada hasta El Pedroso, ya en plena sierra prácticamente. Fotos de toros de lidia y sus crianzas. Hice la de un toro inmenso perdido por el campo, que acornaba un vallado; pero no me salió nada bien ni clara. También otra de higueras chumbas, que tampoco la encuentro visible… En fin.
Y hoy hallo en las noticias esto. Que no es más que lo de siempre. Reducir, domesticar, anular… Bien con premios o con protección oficial de las instituciones del poder, bien político, económico o todo en uno... Siempre con dinero, eso sí, muuuucho money para cargarse todo.
Particularmente soy un partidario del graffiti salvaje y sin tasa, en cualquier lugar, hora y espacio. Y particularmente del graffiti de calidad, de mucha calidad, no de la pintada inane, insulsa, tonta, juvenil. No, de eso nanay. Y tengo que decir que hubo un tiempo en que practiqué el grafiti clandestino siempre, en alguna ciudad grande, más bien del norte, porque en las del sur siempre hay más control de la policía del ciudadano, de los votantes convertidos en orden. Será por ello que votan tanto zapatero ppepetero y tanto lo mismo siempre.
Pero no solo estaba el tren en que venía totalmente grafiteado, sino que en el trayecto me he ido fijando en los memorables que hay desde la salida de Santa Justa, en Sevilla, juntamente con pintadas, sino descubriendo nuevas obras, que había poco. Alguna pintada que motejaba a Chaves, el Cacique Mayor del Cortijo Andaluz de por Vida y Luego, (CHCMCAVL), de virrey de Andalucía, con suficiente gracia. Eso sí, muy votado por las mesnadas irredentas que renuncian a la libertad y quieren mando, y líder, manijero y todo eso. No lo pude fotografiar, digo al grafiti, no a Chaves.

En el fondo, es un ejemplo de la paradoja que rodea al mundo del graffiti. Underground por esencia, adolece de espacios en los que poder desarrollarse. Sin embargo, al entrar en contacto con la cultura oficial -que le ofrece sus soportes- tiende a desnaturalizarse, a desprenderse de su carácter rebelde y prohibido.
Pos claro. Esta ejemplificación ilustra mi concepto de culturetariado, que no es más que la llamada cultura oficial, y todos sus arrimadillos, manifaceros, tiralevitas, premiados, subvencionados, trepas, usuarios, correveidiles, ministros poetas, poetas ministros, monaguillos, artificieros, especuladores, socios, beneficiarios, hotentotes, pillabichos, zascandiles, manijeros, perros guardianes, reptiles y reptores, directores de editoriales terrritoriales para beneficio de sus proyectos personales mediante el buen uso del intercambio espiritual e implicación con el sector privado del culturetariado, ese sector comercial y mercachifle lleno de premios Trompeta, y otros, y un largo y cochambroso etc., que se puede imaginar con sólo escuchar cualquier telelediario al final, cuando dedican un breve espacio a lo que llaman cultura y no es sino más espectáculo inane, insulso, una variante de la venta de hamburguesas con queso o sin él, en plena campaña electoral y sus oficios y artificios, que seamos claritos como el agua antes de ser embotellada... Que todo, todo y todo lo que toca lo anula totalmente. Sea grafiti como si es poesía o encaje de bolillos. Es más, todo eso que se hace desde las instancias oficiales que llaman cultura es nada o propaganda, circo programado, y mero entretenimiento para vagos, cantamañanas, pillabichos, buscavidas y trepas del famoseo, la gloria artística, la fama, el reconocimiento y todo eso de la tele y del espectáculo.

La vida y el arte están en otra parte; nunca en los despachos apoltronados de los funcionarios oficiales del asunto cultural, de la administración artística, sus sucedáneos, impostores y castradores. Suma y sigo.

5 de septiembre de 2008

MÚSICA PARA UN VERANO, 19




Sólo por miedo

María Salgado


Qué bonito es el miedo cuando es sincero
qué brillante el futuro cuando es oscuro
qué exquisito el delito cuando lo grito
cuando lo grito.

Una vida más tarde comprenderemos
que en la vida perdimos
sólo por miedo.
(Estribillo)

Qué belleza la vida cuando se olvida
qué profunda la herida si está dormida
qué segura una barca a la deriva
a la deriva
(Estribillo)

De qué sirve la calma si no me salva
cúanto vale mi alma si no cabalga
dónde va la esperanza si no me alcanza
si no me alcanza
(Estribillo)

Qué bonito es el miedo cuando es sincero
qué salvaje el deseo cuando te veo
quíen pudiera decirte lo que te quiero
cúanto te quiero
(Estribillo)


Album: Doce formas de guisar las berenjenas
Intérprete: María Salgado
Letra: Juan Pablo Silvestre
Tiempo: 2' 41''

PREMIOS Y EXTREMAUNCIÓN


(PÍNCHESE SOBRE LA ILUSTRACIÓN PARA LEER EL TEXTO DE LA MISMA)

Ha llegado la hora de despanzurrar estas mentiras y manipulaciones, estos manejos vergonzosos, estas malas intenciones y peores actos, estas carcajadas de los torpes y cicateros mantenedores de la superestructura que sostiene el artilugio mecánicomercantil y capitalista del asunto, estas tendenciosas y manidas maneras que tiene la jerarquía y el mando, junto con buena parte del culturetariado, que vegeta y se enquista o apoltrona en esas costumbres y manías, que ese es el peor engendro, el culturetariado al servicio político de los poderosos para ordenar quien es quien, imponer lo que vale y lo que no, y que alguien es más que alguien, según sus cortos parámetros de medida y validez, según sus modos y modas, o según sus reales pinreles, que no otra cosa usa al final de todo y para todo. Y ese culturetariado formado por no poca gente que dice que se dedica a la creación, está bendiciendo lo mal que lo hacen los que mandan, están justificando el desorden y la injusticia de los poderes, en esas alturas de galas y premios, cuando por el subterráneo, esos poderes, dan patadas y terror. Pero cualquiera sabe que no hay artista sin libertad e independencia totales. Y el culturetariado es reptil, servil, bufón, subvencionado y premiado por la jerarquía y en la orgía de la superestructura de dominio, que de esa manera se justifica y mantienen sus impolutas honorabilidades (digo del dominio y del culturetariado al mismo tiempo).
El mero hecho de aprobar y creer que alguien es más que alguien, en arte, es trastocar y prostituir ese arte, negarlo de manera infame, llevados por la ignorancia, tal vez el miedo y el odio indudable a los artistas cuyo único valor es nuestra obra. Es simplemente aplicar las medidas del Mercado, del Capital y del Estado, o sea, el poder por el poder y sus mentiras, a algo que, por naturaleza, es todo lo contrario. Sepan estos culturetas que cualquier clásico decía que sobre los pies de otros andaba, referido a que su obra era fruto de la solidaridad de todos los artistas anteriores y sus aportaciones. Obras como Las mil y una noches, o la Odisea, o la misma Biblia (en pasta o no y como mera literatura) no son obras de competición o premios, sino de suma, de amor humano absoluto y de colaboración de todos los creadores que las hicieron posibles, bullentes, mutables, ricas para todos sus receptores, y a disposición de estos para seguir transformándose, creándose y recreándose. Porque de otra manera no es arte, no son literatura –en estos casos-, son mero negocio, simple mercadeo, cosa insustancial de premios y de la cotización el bolsas y bolsillos, manejo de políticos profesionales, sus mariachis, su culturetariado. Y no porque lo diga yo sino porque para el que conoce, lee y sabe toda la trayectoria de los creadores auténticos esto canta demasiado claro, y esos prebostes de premios y premiados quedan con sus pobres culos al aire, demasiado parvos y engueridos (que dice la parla de la gente en Llerena). Esos de premios y premiados, esos de esos saraos mediáticos y circenses del que el más y es más que alguien, no son auténticos, son invento e industria de esos nigromantes a sueldo de la publicidad institucional, que a ellos se refirió don Quijote hace tiempo como malditos fulanos de artilugios y manejos.
Vayamos al detalle, a la incogruencia, que siempre aflora en los medios cuando hablan de estos espectáculos y circos: ...acogerá hoy la gala donde se entregará la máxima distinción concedida por Extremadura en el campo de las artes y antesala del acto institucional del Día de Extremadura. Cualquiera sabe, si no es un cretino o un tonto con mala intención, que Extremadura no concede ni puede conceder nada, Extremadura no es persona ni personal, por ende no tiene voluntad ni nada de persona, y no puede tomarse la palabra Extremadura como la suma de voluntades de todos los que vivimos en ella para esta cosa. Más bien el periodista usa esta expresión, manida y acuñada, como un intento de totalización de esas voluntades, y de identificación absoluta y manipuladora del todo, de toda la realidad de la gente en Extremadura con la simple institución que otorga los galardones. En ningún caso puede pensarse bien de tal expresión ni de su intención de totalidad, mintiendo porque la cosa la concede no Extremadura, como suma de voluntades, sino una institución de mando, que debería ser de servicio a todos. Es un caso más de democratitis crónica, por la cual todo lo que hicieren los políticos profesionales que se apoltronan en las instituciones, al ser elegidos por lo que llaman, con pompa, democracia, pues es voluntad del pueblo, y hasta las defecaciones de esos políticos son voluntad del pueblo, por artibirloque de la cosa democrática que dicen, con no poca diarrea mental.
Y elijamos ahora una de las perlas cultivadas, de las finas, como dice el cantaor, de los que mandan: La Junta defiende también que los galardones se han convertido en «una importante referencia en el panorama regional, nacional e iberoamericano, tanto por la calidad de sus premiados como por la independencia y criterio de sus jurados. ¿Defiende, defiende? ¿He leído bien? Cuando hay que defender algo así es que está perdido, o en simple competencia comercial con otros, en mercadeo y en sistema bursátil puro y duro. Y asaltan muchas dudas, preguntas e inquietudes ante estos comunicados siempre. Una es dilucidar a qué se refiere con eso de los galardones se han convertido en «una importante referencia en el panorama regional, nacional e iberoamericano, y el no va más es la repanocha del recochineo y la indecencia en que todo esto vehicula, desde la base: pretender dar valor a estos premios de lotería, instituídos por una instancia política dependiente y absoluta, por valores como la independencia no deja de ser linda argucia, que deben de tragar los adoradores del culturetariado con algún licor enajenante, sino no tiene sentido lo de como por la independencia y criterio de sus jurados. Si los jurados los selecciona y nombra esa institución no son independientes nunca, y lo de los criterios no lo dudo; pero, a la postre, criterios de personas el servicio de la institución. Vamos, que los premios los han de otorgar siempre a alguien afín al culturetariado y al mercadeo de la cosa artística, en juego y competencia con las publicidades, promociones y otras menudencias mercachifles. Que es para lo que están y no puede ser de otra manera. Que el poder es el poder y sus sicarios los mismos de siempre, por muy de seda democrática que vistan para la gala y gola, o tal vez gula que siempre se tropieza en esos eventos.
Aunque pensándolo bien, de una manera monterrosariana (si se me permite una vez más), tal vez la buena intención del gobierno extremeñí sea la de promover, auspiciar, dar ocasión, subvencionar, sacar a juego a esos artistas de la tierra que andan, ¡pobrecitos!, sin nada que hacer, mano sobre mano, en la tarea creativa: No otra cosa cierra la noticia o bulo, que no sé: A partir de esta edición, como novedad, cada año un artista extremeño diferente será el encargado de diseñar y elaborar la pieza con la que se reconocerá el Premio Extremadura a la Creación. Sí, eso sería lo se que buscaba realmente: incentivar el diseño y elaboración de piezas escultóricas. Así que, ¡chapó! al evento que redimirá a esos postergados artistas plásticos. Lo que asalta es de qué forma y medios se selecciona al escultor, diseñador o elaborador de piezas con la que se reconoce o no el Premio Extremadura a la Creación… Vuelvo a pensar en Monterroso y otros fabulistas...

Pero miro a lo de siempre, escrito allá en 1982 y publicado en el Periódico Extremadura, en 1987, en una serie de artículos en los que viviseccionaba el ser extremeño, titulados genéricamente Extremadura, extremaunción y otros extremos, que al río revoltoso de esta moda de las autonomías, invención o mimetismo de los avergozados de su ser o personalidad, se han inventado banderas, himnos, premios, por mera mímesis de otros, y sin criterio propio del ser auténtico asumido históricamente. Si en esta tierra no ha habido jamás banderas, ni himnos, ni escudos, ni premios en nombre de la misma tierra, eso forma parte de nuestra forma de ser, y al tenor de que tales cosas han ocasionado (aquí viene bien aquello de la memoria histórica) muchas desazones y muertes, infelicidad en el mundo, desde las banderas a las fronteras, himnos y todo eso, incluidos los premios, pues hubiese sido ocasión histórica y grande acierto asumir eso como parte diferenciadora y contra el consevadurismo atroz y cansino que tales asuntos llevan. Pero no, más abanderados que todos, más de todo eso que nadie. Pues adelante señores de la carcundia inveterada, de la conserva en formol, del retogradismo ejemplar. Pero no se me mosqueen si los defino por lo que son y lo que aparecen ante todos los sentidos y razones, con sus sinrazones.



NOTA BENE
.- La ilustración de este generoso post es de Miguel Brieva, concretamente de su publicación DINERO, Revista de Poética Financiera e Intercambio Espiritual, publicados todos los números, en edición completa, y en un sólo volumen, por Random House Modadori, SA, 2008. Ayer me hicieron de ella y también de otra publicación del mismo autor. Enciclopedia Universal Clismón, Bienvenido al Mundo, del mismo editor, abril de 2007.
Di cumplida noticia de ellas en post pasados, como se puede ver, y andaba a la caza de ejemplares...
Juro que desde ahora presentaré casi todas mis entradas, a ser posible, con alguna ilustración de este autor, ¡vive dios!, que es muy bueno y da visión antiautoritaria total, lindando en casi todo con mi parecer, en lo tocante a la visión del pérfido sistema socioeconómico que nos gobierna, en líneas generales, aunque haya estado ilustrando, este verano, el suplemento para esa estación que hace el diario El País... Que es currante y ha de ganarse la soldada de esa forma...