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10 de septiembre de 2017

PRO REFERENDUM




No he nacido para un solo rincón, mi patria es todo el mundo. 
Séneca 
Mi patria es el mundo; mi familia la humanidad.
Mijaíl Bakunin
Mi patria es tu cuerpo y la lengua que te hablo.
Lope de Vega
En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme...
Miguel de Cervantes, mi compatriota

Pos pa mañana tengo preparado un referendum pa mandar a tomar por culo a tos los españoles, catalanes, andaluses, gallegos y tos esos que usan esos nombres con aires de NACIÓN Y PPODER Y PPASTA... Ruego lean bien el sentido de españoles, catalanes, andaluses, gallegos y tos esos...
Porque habemos españoles y españoles, catalanes y catalanes, andaluses y andaluses, gallegos y gallegos...
Unos se peen en botija, pa que resuene, tienen e imponen banderas, himnos, PPartitocracias Viles y Mostrenkas, no dejan vivir en libertad, ni en igualdad, ni en solidaridad..., son fachendosos todos los otros entrecomillados frente a los libres, iguales y solidarios...
Que las palabras son mu sufridas pa que las usen y darse nombres. Y los nombres de españoles, catalanes, andaluses, gallegos, como los de extremeños, valencianos, astures, vascos, aragoneses, castellanos y todos los demás de zonas de la españa real y viva, de abajo y libre, igual y solidaria no se pueden dejar usar a los hijosdepodredumbres mentales que inventan y aman la PPasta y el PPoder para PPervertir todo.

Así que mañanita mis gatos y uno mismo haremos el referendum de independiencia absoluta, para hacernos libres de tontos, mequetrefes, poderosos, partitocráticos, poderes y pastas todas. Así como de la chusma total que apoya esos crímenes contra ella misma. Libres de las ignorancias, miedos y odios que urden todo este entramado social, político, sindical y totalitario. Así como libres de gilipuertas aburridos que inventan naciones, banderas, votambreos y to eso de la política al uso y crimen. En un sinvivir descuajaringante y mequetrefe.
Sabemos que nuestros enemigos son los más, casi todos, por no decir todos... Y sabemos que tienen mu mala leche y mucha maldad satánica, en cuanto entendemos por Satán la estupidez al cubo, que es maldad a la enésima y felonía malquistada y matona. Y si no me creen miren alrededor, husmeen en internet y en las molleras de los más y más y muchos más... Purita caca y casta y carca nacional de cualquier nación, oye.

16 de abril de 2014

LECTURAS















Tres textos. Dos de Carlos Fuentes en su obra Cambio de Piel, que por eventualidades releo para recesión de otra novela de autor actual, donde me encuentro con la parla del antro, cuchitril, lenocinio, casaputas, puticlú, prostíbulo y etc. Y por casual una entrevista a Homero Aridjis sobre su Perséfone, obra inscrita en la más pura tradición prostibularia. Que la literatura en castellano, sin el puterío, sería imposible de entender. Tal vez porque eso no lo saben los más no la valoran o la desvaloran. O lo contrario, la desdeñan vilmente, o la premian, que es donosa forma de matar todo. El premio de los ineptos, mandamases, tiralevitas, cabezones y cucufatos diversos del estamento cultureta vario de índole polimili diversa. Pero sin la Celestina, puro trajineo de putas pallá, putas pacá, sin antes las damas que aparecen en el Libro de Buen Amor, y toda la caterva innúmera de la narrativa medieval, y luego la trotaconvenios (sic) celestinesca. Después Cervantes, con hermanas mindundis, libres señoras de compaña y apaños de alto copete, a cuyo arrimo se buscó no pocas veces la pitanza el genial escritor de raza y rabia irónica. Una de las inteligencias mayores que escribieron. Don Quijote acomodado a truhanas que considera damas palaciegas...

Perséfone como la mítica figura que se depura de noche para vivir el día o viceversa. Gran novela de Homero Aridjis que leí tarde. NO, no se preocupe el lector, no es moda, es modo el mío. La novela de Aridjis salió por los años sesenta del pasado siglo.

Pero el más tremendo de todos es el amigo Juan Carlos Onetti. Sólo nombrar y unir juntacadáveres lo dice todo, lo solivianta todo, lo ausculta todo sobre puteríos de todo tipo en estas sociedades amasadas en grandes ciudades de la cárcel y la muerte. Coiungus mortis.


10 de febrero de 2014

LIBROS




Dicen que hubo un tiempo en que lo importante, necesario, el saber y todo eso se ponía en libros libres como liebres. Y que si los querías pillar deberías correr con ellos, amar con ellos, estar con ellos.

Dicen, también, pero esto lo estamos averiguando, que hubo, como siempre que surge algo verdadero, bueno y hermoso, los listillos, los impostores, los enanos mentales, muy prácticos ellos, como siempre, muy votados ellos, como siempre, muy admirados ellos, como siempre, muy adorados ellos, como siempre... Y se adueñaron del mercado de libros, y dieron gatos por libres, digo liebres, y la trapacería se nos coló -una vez más- por el colon. Digo eso..., que nos porculizaron.
Desde entonces no pocos andan perdidos, llenos de turbación y masturbaciones diversas. No saben a qué considerarse unidos, qué amar u odiar; qué merece respetos y qué desprecios... Siendo los semejantes insufribles del to por toas partes. Todos contra todos.
Desde ese día, tamién (sic), los libros no son lo que eran, y el BelenEstebanismo es una corriente, y moliente, costumbre para que la masa y los más impongan su voz total y firme, democrática, sobre lo que es y debe ser lo mejón der mundo mundiás. Porque es verdad verdadera lo que los más dicen e imponen, no lo que la razón, la sabiduría, los valores y el amor marcan y dicen y atestiguan.
Y de ahí al Nobel para ese mercado, con los disimulos pertinentes, que aunque el grueso del pelotón es merde, de cuando en vez se cuela algo verdadero, bueno y bello, claro, que en eso consiste el mercado de la cultura, como to, convertido en mercado raso.


26 de octubre de 2009

QUEMAR LOS LIBROS PARA SALVARSE


Cuando uno es pequeño se deja llevar por los sentimientos primarios que afectan al bienestar exclusivo del pequeño ser humano que somos, y todo lo tamizamos a través de ese punto de vista. Cuando crecemos, maduramos, nos damos cuenta que hay otros, con intereses también, con sus puntos de vista desde el yo y el cuerpo en que se ubican. Los hay -los más- que nunca salen de esa trampa de la infancia, la de creerse el cuerpo del mundo, y que todo lo que sucede es por ti, en ti, para ti, contigo... Y, por ejemplo, si alguien actúa de una manera determinada y te hace daño esa actuación, la persona esa es mala, hace mal porque te lo hace... Me imagino que en ese proceso de maduración y crecimiento cualquier vivencia traumática marca el comportamiento en el futuro con los otros, marca la vida y la forma de actuar en lo cotidiano, marca los miedos, las manías. Y si uno, siendo ese niño que cree que es el mundo, ve y vive una violencia y unos hechos violentos, si en su alrededor y en su vida irrumpe la guerra social abierta y cruda, ese niño no llega a asimilar definitivamente lo que acontece, lo desenfoca, lo revive, queda en trauma que la vida no limpia sino que transforma y revive.

Durante mucho tiempo pensé que mi padre odiaba los libros, las revistas y todo lo impreso y que, de rebote, me odiaba a mí. Mi percepción y seguridad en eso fue la que desde los ocho a los trece años, más o menos, mi padre me secuestraba sistemáticamente mis tebeos -que en Llerena llamamos cuentos, o llamábamos-, y no sólo eso, sino que las más de las veces me los quemaba o los tiraba y desaparecían...
Conviene saber que para mí la lectura se fue haciendo vicio con los cuentos, comic o tebeos, según quieran llamarse y que me asocié con mi amigo Valeriano para poder tener suficientes lectura en todo tiempo. Y fue el caso que cierta vez, jugando con este amigo, se le rompió un hueso del brazo derecho, y como estaba con él, y fui el que le tiró de sus piernas, con lo que al caer resultó la rotura; pues contraí una especie de deuda personal y de amistad a muerte con él... Por aquel tiempo un accidente de este tipo tuvo que ser arreglado en Badajoz, con coste para la familia y todo eso... Incluso llegué a compartir con mi amigo la pobre paga dominical, cuando la hubo..., en una especie de reparación del daño del que me creía culpable por haberle tirado de las piernas y haberse apoyado en el suelo, de mala manera, que se le rompió el hueso... El caso es que a él le regalaban cuentos sus familiares, conocidos y demás, y que yo tenía cierta habilidad en una especie de trueque que se hacía con los tebeos..., cambiarlos que decíamos nosotros. De manera que si yo llevaba tres apaisados del Capitán Trueno, y uno tenía de la editorial mejicana Novaro, por ejemplo, del Coyote o de Rintintín o Supermán, pues yo le daba los tres del Capitán Trueno por dos de los mejicanos, aludiendo que eran raros, que eran peores, más aburridos y ¡qué podían estar en inglés!, con lo que el niño que me quería cambiar accedía ante mi oferta siempre... Los de Trueno eran muy cortos, los de Novaro largos y en color... Solía tener buena maña para tal actividad, era convincente y jugaba con la necesidad de nuevas lecturas de mis compas de intercambio, porque conocía bien las mías. De esta manera Valeriano me entregaba todos sus tebeos para que los intercambiara por otros y le llevara nuevas lecturas, ya que él era un poco negado a eso del trapicheo comiquero. Yo lo hacía con gusto y zascandileaba por barrios y casas de posibles intercambiadores de tebeos.
Pero, curiosamente, cuando más estaba crecido nuestro capital de comics mi padre me lo secuestraba, los guardaba en un doblao, al que yo tenía prohibido el acceso y desaparecían, o los quemaba directamente en el corral..., lo que me provocaba mucho dolor, impotencia, incomprensión...
Todo eso que mi padre hacía, lo entendía como que algo malo estaba relacionado entre la lectura de comics y la vida y su enorme dureza, que por aquel tiempo (1961-67) estaba extremadamente miserable, mucha emigración, paro, crisis de siempre... Mi padre estuvo todo el año 1961 en Barcelona trabajando y buscando para irnos allá..., a la que fue por el fallecimiento de mi abuela en Vendrell. Pero el hombre vino como desencantado y diciendo que prefería vivir acá pobre que allá como vivían... En el fondo se lo agradezco mucho. Pero vamos a mis sentimientos encontrados con lo que me sucedía cada vez que mi padre desaparecía o me requisaba los cuentos. Me enfadaba mucho, pero callaba, y no perdía nunca la esperanza de que me haría de otros muchos, mejores, y que no me los quitaría nunca..., cosa que nunca hacía o a medias. Y tomaba la determinación de esconder, tener escondidos siempre, una buena remesa de comics..., o dejárselos a otro amigo... Muchas veces pude comenzar de cero porque mi amigo Vale tenía leyendo una buena parte, que si no..., y este amigo no entendía que mi padre los quemara o me los requisara, e incluso alguna vez sospechó que le mentía para quedármelos, hasta que una vez pudo comprobar que era cierto. Pero como es muy desagradable no lo pongo. Mi amigo Valen creía a duras penas que mi padre actuara así, no le cabía en la cabeza; pero tampoco se atrevía a preguntarlo a mi padre... Así que, al día siguiente, uno comenzaba de nuevo la recopilación de una nueva colección de tebeos para leer... Poco a poco fueron cayendo libros, al principio de Julio Verne, en aquellas ediciones de Bruguera ilustradas en comics, que venían en textos íntegros traducidos a la izquierda y a la derecha la historia comiqueada... Luego vendría la biblioteca municipal y todos sus libros para mí..., con aquella edición del XIX del Quijote de Doré encuadernada en piel, muy grande, en dos tomos, y que en un verano me dediqué a leer como un rajá, por su amplitud y hermosura..., luego cayó la Divina Comedia, cuyos desnudos dorenianos me inquietaban ya...
Y lo curioso es que mi padre trabajó un cierto tiempo en Sevilla, de donde venía cada fin de semana, y casi todos me trajo, aunque mejor debería decir que trajo, cuentos que yo apenas conocía, sobre todo los del Sargento Gorila, una especie de héroe gringo, bruto y medio tonto, de la guerra de Corea, o largos novelones del oeste llevados al comic, bien editados, junto a lo corriente..., y mucha Hazañas Bélicas, y lo dejaba por ahí, que yo cogía y cambiaba, y alguna vez me costó el secuestro de todos, pues preguntó por ellos y, claro, no los tenía ni aparecían, y era mayor motivo para quitarme todo... En fin, un galimatías inentendible entre quitarme los tebeos y quemarlos y traerme de Sevilla, o traerse. Con el tiempo me enteré de que vivió en una pensión cercana a la calle Feria, que era calle de mercado o mercadillo permanente, una especie de Rastro o Encante barcelonés, en el corazón de Sevilla, y en ella había bastante chiringo de venta, reventa e intercambio de comics, libros, y similares productos..., y que aquello tal vez hiciera cierta alarma a su corazoncito y mercara de ellos para paliar el mal que me hizo quemándome los míos... Especie de amor y odio, o encuentros y desencuentros...

Hasta hace poco no se me ha abierto una puerta a la posible explicación de la actuación de mi padre. Porque entiendo que un padre, por malo que sea, nunca desea ni hace mal a un hijo, y en esa creencia busco explicaciones que me den la clave, que no siempre tiene que se justa ni racional. Cierto que ese comportamiento de mi padre, unido a otros de semejantes desencuentros, no hicieron que mi relación con él fuera fluida nunca. Es más, la confianza no existió, ni el dialógo, fuera de los imprescindible para comunicarse. Pienso que mucha gente de mi generación y edad lo entenderá y lo sabe.
Fue hace poco. Tal vez en el año 2004 ó 2005, y al hilo de cierta conversación sobre la vida y experiencias de mi padre en la guerra social abierta de 1936-39, y tal vez alentado y envalentonado por ver en la tele alguna cosa sobre la memoria histórica. No lo sé. Mi madre siempre me contó lo que vivió y cómo en aquella guerra de los franquistas contra el pueblo y la gente. De cómo primero multaron a su padre con una fuerte suma de dinero y le dieron un plazo para entregarlo, y cuando lo entregó, lo detuvieron y al amanecer siguiente lo asesinaron y lo metieron en fosa común, con once más, por este tiempo de octubre de 1936... Y de como mi abuela materna recabó permisos, se negó a firmar un papel en el que querían que testificara que mi abuelo fue muerto en atropello por la fuerza pública, y que por eso fue asentada su muerte hacia finales de febrero de 1937..., y consiguió los permisos, con las otras viudas de los demás asesinados, casi todos de Trasierra, para sacarlos de allí y darles sepultura cristiana y digna. Y de como mi abuela reconoció el cuerpo, totalmente destrozado, de mi abuelo por sus ropas, por las botas esencialmente, por la petaca y el reloj..., que aún conserva mi tía en Francia. Y de como mi abuela enfermó desde entonces de la pena y murió de ella... Pero mi padre nada me contó nunca, con ser también su familia de canteo republicano. Bueno algo le oí cierta vez sobre que cuando la guerra él ya trabajaba de aprendiz en una fragua, y el herrero cogió unas granadas o bombas o similares, y que un día cuando llegó por la mañana a la fragua se la encontró destrozada con los restos del herrero esparcidos, porque había explotado uno de aquellos artilugios... Y, ya digo, fue hace poco que me contó, con detalle, cómo al enterarse, en su casa, que las tropas facciosas de los golpistas de Franco venían de Sevilla a Llerena, y que la tomarían..., en su casa, inmediatamente, se pusieron a borrar todo vestigio de signos o señales de rojez y republicanismo. Y así me contó como quemaron el reloj que en la esfera tenía las fotos de los capitanes republicanos del cuartel de Jaca que se sublevaron por la II República, reloj de pie que tenían en el salón con orgullo. Y mi padre contaba como buscaron todos los libros de la casa, las revistas, los papeles que pudieren complicar la vida y todo lo quemaron en el corral de la casa... Y mi padre dice que recordaba al suyo llorando y quemando todo lo que me pudiera complicar, y con todo y con eso decidió irse campo a través para la zona de Córdoba. Y lo hizo con un primo. Aunque cuando pasaron dos meses de que los nacionales tomaran Llerena, volvieron y fueron denunciados. Comparecieron ante un juez y condenaron a mi abuelo a poner en la puerta de su casa YO FUI COMUNISTA. Dándose la curiosidad de que mi abuelo nunca militó en el PCE, y como ferroviario militaba en la CNT... A los tres meses, un buen hombre de derechas, que hacía de juez, le permitió quitar aquello...

En fin, que me imagino que aquel tiempo sembró en el imaginario personal de mi padre, por entonces entre los diez y once años, una serie de miedos tremendos a libros, relojes de pie y de pared, bombas y fraguas..., como poco...
Y ya puede explicarse, explicarme y explicar aquella extraña manía de mi padre de castigarme siempre quitándome los cuentos, los libros, y todo lo similar, y desapareciéndolo en al doblao, o quemándolos directamente en el corral. Y no es que lo justifique, sino que en un acto de empatía (ponerse en el lugar del otro) trato de comprender lo terrible que fueron aquellos tiempos para todos, lo fatal, lo determinante, la intrahistoria cotidiana que traen, y que colea hasta el presente por hechos sucedidos entonces.

Tal vez, por todo esto, la novela Auto de fe, de Elías Canetti, que leí cuando casi nadie en este país sabía quien era ese autor, aunque siguen sin saberlo, me sea sobrecogedoramente simpática e inquietante, en todos los sentidos. Pero eso es otra historia y en otro tiempo, o entrada.

NOTA. Extracto de mi diario personal, 20 de octubre de 2009; con el acta del registro civil del fallecimiemto de mi abuelo materno, en donde se especifica que fue arrollado por la fuerza pública, que está tachado, porque en el registro me dicen que no se puede poner la causa de la muerte en los certificados literales, y que si está hay que borrarlo o tacharlo; pero la tachadura es benévola..., y la verdad es que no entiendo la razón de borrar eso..., ¿tratan de borrar los datos reales, la verdadera historia de la gente? No lo entiendo nada. Y está asentado en febrero de 1937, cuando mi abuelo fue "machacado", como acostumbraban decir los ejecutores y afines, en octubre de 1936, tal día como hoy, pongo en mi diario...

18 de abril de 2009

CUADERNOS


Tengo en especial este cuaderno, elaborado por mí a partir de una vieja agenda, bueno sólo la usé para proteger el manojo de folios encuadernados, cosidos, que lo constituyeron. Es de mediados de los ochenta, y salió como un término medio entre el diario, los cuadernos de notas, los cuadernos en los que recojo lo que anoto sobre alguna obra concreta y todo eso..., se puede decir que era una mera bitácora, pues estaba presente siempre y lo estuvo hasta que se fue agotando... Reproduzco dos páginas. En la entrada anterior hice lo propio, reproduciendo algunas... Tiendo a numerar páginas sólo en la parte delantera, con lo que sólo número la hoja. Así, estas son la 38trasera y 39delantera. Era lo que hoy se aproxima más a un blog en la red. Temático, claro es. O monotemático. Literatura, poesía, sociedad, política, hechos culturales varios, periodismo... Y con ilustraciones varias, que iban de la foto, la pegatina, el dibujito, o la cebecera de un diario. En este caso del diario Liberación, aquel intento de hacer un medio informativo y formativo libre para los españoles que salió rana, como todas las cosas realmente libres en esta tierra de todos los demonios. O será que la gente que lo hizo pecó de panolis, inocentes e ingenuos, que es constante de los quijotes del terruño también.
Don Quijote como el prototipo del fracasado y del fracaso en esta de sociedad, del triunfo y la heroicidad del macarra vestío de limpio con corbata y banco, claro, antes señorito y ahora psoísta zapateril chulangas de los madriles y centralista, espabilado cretino que se dice de izquierdas por aquello de la memoria histérica y que mola pal negocio, ¡oye! Lo cual, como dijo el otro, constituye una esplendente victoria, me refiero a lo del prototipo cervantino, no al retroprogre de Argamasilla. Anoche creo que hice una anotación sobre la ruralidad de la idea, de las ideas, las ideas como producto de campo frente a ciudad, su elaboración en lugar desierto y poco poblado, frente a la ciudad masiva que impide pensar, la ciudad del Capital, claro, la del consumo, la de las prisas y los presos de sí mismos aherrojados. Don Quijote es como un padre del páramo, un héroe viajero que no lo hace para ver ninguna ciudad o cosa en plan turista, para ver, ver y ver y no ver nada, y mucho menos para hacer senderismo, que no... Tampoco para hacerse la foto y menos en lo exótico. Don Quijote es el perfecto antiturista o viajero de moda, el que viaja por consumo, y corre mucho, se mueve más, lo transportan lejos, lo llevan, lo traen, lo suben y bajan y, como dijo el otro, al final nada... Queda tan sabio como antes de comenzar, porque eso no es el viaje que es maestro de la vida y la base de sabiduría. Eso es el transporte. Lo que se estila hoy con el personal que se deja querer por ese abrazo del oso consumista...
Y creo que todo eso sobre el Quijote me vino al recordar aquellos tiempos, entre 1970 y 1990, por poner coto, en que hice mucho autostop por casi medio mundo. Era mi medio de viaje. Sobre todo cuando en los veranos me echaba al monte. Que uno hubo en que anduve los cuatro meses de picos pardos por la provincia de Cáceres, como centro, especialmente el norte. Todo en autostop, andando y en donde pudiera trasladarme. Era otro tiempo, otra época. Y sin apenas dinero. De aquel tiempo guardo, en los textos de mis diarios, escrupulosamente recogidos en ese viaje, que casi es un cuaderno de unas cien hojas tamaño folio... Hay materia más que de sobra para escribir algo similar a En el camino, de Kerouac, que todavía no había leído, aunque prefiero el camino de cabras y arrieros quijotesco que la cosa yanqui del auto y carreteras largas que no llevan a ninguna parte ni arte... O meramente la transcripción del texto manuscrito. Me moví de Plasencia a Las Hurdes, más andando que otra cosa, pues nadie cogía en el autostop, o si lo hacía era al lado y, poco a poco, me fui adentrando en aquellos parajes que se me antojaron únicos entonces, desolados por la poca gente, pero vitales. Recuerdo como al mes de estar en aquella zona, que me cogió un tipo que era de Almería, iba con su mujer y dos hijos, en un Mercedes grande, y me trasladó desde La Alberca a Guadalupe, en donde me quedé en la hospedería para peregrinos, sin coste, porque entonces era así. El tipo estaba en Alemania emigrado. Lo mismo me ocurrió en Yuste, en donde permanecí como quince días, conviviendo con los monjes jerónimos, participando con ellos en todo, como si fuera uno más. Al cándido lector le informo que monje es aquel que se dedica a la vida contemplativa y la oración, y fraile, que significa lo mismo que hermano, es aquel que se dedica a la vida activa, sin dejar de mirar por la contemplativa, claro. No es lo mismo fraile que monje en manera alguna, aunque el vulgo común los identifica, incluso los critica sin saber ni de la misa la media, nunca mejor dicho. Curioso que se placticaba eso del voto del silencio; pero a mí nadie me dijo que me callara, ni nadie me lo recordó, ni eché en falta el uso del habla... Aproveché el tiempo tranquilo en Cuacos de Yuste para escribir en el diario lo que me ocurrió como mes y medio largo antes, por tierras hurdanas y bajosalmantinas de las Batuecas, entonces perdidas y olvidadas del turisteo rural y otras miasmas, incluso de toda civilización, que viví algunos episodios de mera soledad por aquellos sitios poco visitados de humanos, en la geografía extremeña, que ya pocos podrán sentir, apesadumbrados por el todoterreno madrizleño que llegó, sus agresiones y tanto cateto con afán de campo y ruralidad que se carga para poner la tele de colores, la barbacoa, la tele, sus teleles y otras agresiones. Que la enfermedad de estos que viven en ciudades como Madrid no tiene cura ninguna, como no sea que se queden estabulados, y poco a poco los salvemos... Y más como iba yo, a la mera caridad del transporte, o a pie. Y luego me vienen a mí con moderneces de turismos rurales, zascandileos por el monte, senderileches y otros inventos del consumismo encebollado de esta sociedad..., ¡¡amos anda!! ¡¡Qué to lo convertís en circo barato y agresivo!!

No sé la deriva de mis cuadernos a la digresión sobre el viaje a qué es debido. Posiblemente que ando leyendo, a salto de mata, por entre cuadernos, diarios, apuntes... Y se disparan ideas, ocurrencias al buen tuntún...

Pero aseguro que iba a hacer la reseña de una peli malísima y torpe donde las haya, sobre Bukowsky, el arriscado escritor norteamericano de amplio espectro, y por cuya obra poética me interesé hace dos años. Factotum se llama la malhadada película. Parece basada en un guión hecho a partir de El Libro de Buen Amor, adaptado al medio gringo de vida a mediados de los sesenta, y el personaje que hace del escritor, de Bukowsky es una especie de don Juan Ruiz, arcipreste de Hita en vicisitudes con la bebida, su obra y las mujeres que siempre lo dejan, y venido al menos de la vida arrastrada de existencia, y todo montado como en comics malos en una peli delirantemente perversa y ni siquiera de folletín, llena de tópicos, diálogos tontainas del escritor... Sobre lo que volveré será sobre ese paralelismo entre su vicisitudes con las fembras y las del arcipreste. Sospechosas cuanto menos.

16 de abril de 2009

MIS CUADERNOS













Antes de todo esto de Internet y de los blog y las web personales, yo escribía también. Lo aseguro. Incluso más que ahora. De otra manera diría, con más tiempo, tiento y calidad, reposo y conciencia. Lo de publicar ni lo pensaba siquiera y me traía al fresco, y recuerdo que traté breve a una poetisa, descocada y muy mala, pequeñita y regordeta, de uno de estos pueblos extremeños, estudiante de filología, que ya se labraba su currículum publicando allá y acá, trepaba a los garitos y despachos de poder de le diputación y de la Junta a ver si le editaban... Creo que la tienen por poeta de fuste, y seguro que anda con su agente literario zascandileando acá y acullá... Nunca entendí ese desvivirse en editar, publicar, sacar, espectáculo y tan poco en la escritura... Cuando hablo con alguien que dice que escribe siempre me trata de cosas de publicaciones, trepas, público, actos y actas, premios y cosas de esas, nunca del oficio propio y sus intersticios particulares.

Desde que tenía como diecinuene años escribo lo que se puede llamar mi diario, que lo he llamado de varia forma, y que es lo que en propiedad, sería una bitácora de estas, porque pegaba recortes, fotos, dibujos, incluso pelos y uñas cortadas, cuerdas de guitarra rotas y similares, etc. Tengo como veintitantos grandes cuadernos, de más de doscientas páginas, cada uno, de esa manera. O sea, literatura larga, en la que hablo de mi vida, de la vida, de la de los otros, tengo reflexiones, ocurrencias, poemas, apuntes de cuentos, escritos incendiarios y terribles, amaneceres grandiosos, pequeños y grandes cuentos y hasta relatos y algún apunte de novela, crítica de libros, escritos sobre lo humano y lo divino. No he dejado casi ningún día de anotar en mi diario desde hace treinta y seis años. Y eso hace oficio, se quiera o no se quiera. Porque no han sido notitas cortas, ni quisicosas que me pasan. Ha sido de todo, como digo, y la cantidad me abruma, la verdad. Y no sé que hacer con ello. Releer por ahora no me gusta mucho, y cuando lo hago puedo estar enganchado un tiempo, unos días, sorprendiéndome de alguna cosa, anotación, consideración... Esos diarios y notas de la vida, con la vida y para la vida se han escrito en todos los lugares en donde he vivido temporadas más o menos largas, que puede ir de años a meses, desde Llerena hasta Cáceres, Badajoz, Barcelona, Lisboa, Mallorca, Sevilla, Madrid, Murcia, Zaragoza, Barbate, Cazalla... Y es escritura fogosa y atenta, entregada y al hilo de la cierta realidad de los momentos, sin estar pendiente de los chabacano o baladí, eso sí. Mis bases esenciales de pensamiento permanecen, están presentes desde casi los inicios. Desde mi nítido pensamiento libertario, allá por los setenta, hasta mi adoración de la palabra como materia de la poesía. Mis preocupaciones y mi labor creativa. Dudo que mucha gente haya hecho esa labor continuada y tenaz tanto tiempo y con entrega, tesón, alegría, claridad y coherencia personales. Mirado desde ahora uno le encuentra un valor que no sabe hacer y que le consta. Sobre todo en los planteamientos esenciales como poeta y escritor: no importarme tanto la difusión, el que me lean, la fama, los premios como prestigio, sino el oficio solitario y duro de la escritura rabiosamente libre, sin paliativos ni concesiones. El esfuerzo personal en crecer como escritor, más que el engreimiento de creer que ya lo sé todo y lo domino todo. La apuesta por algo que, en el medio tribal español, es motivo de resentimientos, odios, ignorancias, miedos... Y poco más.

Reproduzco fotos de algún maletín, de los tres que usé, porque ya apenas lo hago, en contener todo el material de cuadernos, apuntes, papeles de mis escrituras, de mis proyectos. Porque hubo un tiempo en que viajaba bastante y esos maletines eran mi lugar, mi sitio, mi secreto artilugio en donde guardaba todo lo relativo a la faena de escribir. Tengo tres, aunque uno de ellos es más bien un maletón. No soy el tipo de escritor que guarda en cajones sus obras terminadas, no, más bien lo hago en esos maletines, o lo hacía por la cosa del viaje continuo. Ahora sí, como tres amplios cajones esconden obras terminadas, en trance, abandonadas, apuntes...
Aparte tengo no sé cuantos cuadernos de notas, tipo bitácoras, desde el año 1987 con asiduidad. Cuadernos y blogs de dibujos, apuntes...
He querido, hoy al buscar algo en uno de los maletines, hacer estas fotos, parva muestra, y ponerlas por acá. Ocasión habrá para comentar alguna página. Sobre todo de esa especie de álbum, en donde escribía sobre todo lo humano y divino, preferentemente sobre literatura o literatura, pero en que recogía recortes insólitos o interesantes de prensa, pegatinas, billetes de dinero, de metro, de tren, de autobús... Cabeceras de diarios, de revistas, pequeños dibujos de otros y mios... En fin, lo que hoy parece un blog de estos internéticos, heterodoxo y atiborrado.
Ya iré soltando sobre alguna cosa en particular, textos selectos, páginas seleccionadas de esos cuadernos, diarios, apuntes, notas de la labor creativa. Creo que se irá mostrando en la constante de este sitio, en sus constantes, salvo, eso sí, la cosa política, en donde uno no perdió tanto tiempo, no pierde en mi diario o notas de la cosa creativa, poesía, prosa, etc.
Que les sea grato.