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21 de octubre de 2016

RICIA







Como la mejor gente de Extremadura parece ser que es la que se tuvo que largar, para vivir y ser, pues se perdieron ciertas certezas de tradiciones. Aquí no era la calabaza la que se vaciaba en estas fechas, y en noviembre sobre todo, que era cuando se liquidaba del to la recogida de los melones y sandías. Y quedaba una parte, que no había madurado y que se llamaba ricia. Y se usaba para echar a los cerdos, a las gallinas, a los bichos, como se conocía -por lo genérico- a los animales domésticos...
Sería muy bueno recuperar ciertas tradiciones, como hacer aquellas lámparas con los melones esos de ricia, que eran los pepinos o apeninaos, que se vaciaban, ahuecándose, con agujeros que podían ser ojos, bocas, estrellas, peras, etc. Y se les ponía una vela, y se iba por la calle, cuando atardecía o de noche. 
Eso ya no se vive. Ni en las casas los niños lo viven, ni en el cole, ni sé si hay melones de ricia... Ya nadie siembra nada con esa o aquella alegría y festividades, con esos ludismos y desinterés.

10 de mayo de 2016

TEMPUS FUGIT










reló no juegues las horas
que tengo tiempo tan poco
girándome como un loco
ruego dominio de dominó


reló de juergas con horas
yo tengo tiempos tan locos
en gira gira tan tan cocos
suplico te domine dominó

dominó rejolguete de olas
en estos instantes troco
rogándote cuando toco
pedal pueda si domino


22 de abril de 2016

HERMANO AGUSTÍN






Pues (1) soy Miguel, y ya desde pequeñito tuve el asomo y asombro de la locura de ser el mismo Agustín Romero Barroso. Ya lo olisqueó mi amigo el poeta José Antonio Ramírez Lozano, poseso del humor que no todos los poetas fraguan, y que me dedicó un apartado en famoso libro, publicado bajo subvención de truhanes y mágicos que mandan en la Junta de la Caradura, sección ppropaganda, apartado editora regional y to eso. De modo que con el tiempo y la lectura, reposada y completa de todo lo que en un momento de mi vida cervantina leí, me otorgo todos los poderes para ser quien y qué -incluso- se atreva a ajusticiar a tanto mameluco votambrero en este país de zotes, los más. Incluso, llegado el caso, doy un salto mortal y me santiguo en el aire, y al caer en el santo suelo me aparezco como el mismísimo Quijote esencial, no el cantamañanas al uso, que incluso un carcadémico, llamado Pérez Reverte, castró/adaptó/adoptó para comer el tarro a la santa infancia y matar la juventud y la vida en ella. Así que poseso de tales dones digo:

Desde pequeñito tuve el asomo y asombro de la locura de ser el mismo Miguel de Cervantes. Ya lo olisqueó mi amigo el poeta José Antonio Ramírez Lozano, poseso del humor que no todos los poetas fraguan, y que me dedicó un apartado en famoso libro, publicado bajo subvención de truhanes y mágicos que mandan en la Junta de la Caradura, sección ppropaganda, apartado editora regional y to eso. De modo que con el tiempo y la lectura, reposada y completa de todo lo que en un momento de mi vida cervantina leí, me otorgo todos los poderes para ser quien y qué -incluso- se atreva a ajusticiar a tanto mameluco votambrero en este país de zotes, los más. Incluso, llegado el caso, doy un salto mortal y me santiguo en el aire, y al caer en el santo suelo me aparezco como el mismísimo Quijote esencial, no el cantamañanas al uso, que incluso un carcadémico, llamado Pérez Reverte, castró/adaptó/adoptó para comer el tarro a la santa infancia y matar la juventud y la vida en ella. Así que poseso de tales dones digo:

Si la gente torticera y mayoritaria de este país y esta caca de sociedad que votambrea una casta abyecta, inútil, inmadura, aniñada con coleta y coleto, ignara, asustada por sus cuentos y cuentas y llena de odios, como se ve claramente ahora, cuando -pasando lo que pasa- son incapaces de formar un gobierno de servicio a la gente, llena de necesidades, paros, acosos, injusticias, que -encima- no nos dejan solventar a los que sí sabemos cómo...
Si esa gentuza mayoritaria leyera lo que debe, y no las inmensas mierdas que el Mercado les marcan, como el Mercado les marcan votar a los PPeores y lo más malo.
Si ese personal casi total leyera, o supiera leer, lo que tiene calidades, pero que ya lo que llaman enseñanza, Tele, calle, los zoquetes de Internet, que creen que por tener un blog tienen a dios cogido por los cataplines, sobre to si ese blog lo ampara PPoder y PPasta, como los de nenitas, en jornadas de saraos institucionales.
Si ese personal dejara de leer tanta Historia y tanta cosa con el marbete Historia, Histórico y similares, que no son más que patrañas sucias infinitamente peores que las ninguneadas novelas del oeste... Por lo menos estás últimas tenían creación, vida, literatura...
Si el personal espabilara en sus lecturas, se liberara de tanto preboste aupado y subvencionado por la PPasta y el PPoder para matarnos a los creadores y poner en su lugar esa caterva tan carca de casta y caca que domina los Medios y Fines estos días, utilizando el sacro nombre de mi parigual y colega Miguel, que estuvo siempre al margen de to eso y contra eso.
Si supieran la realidad que yace, respira, nutre, ahonda, vive y vitaliza en la obra cervantina, contra esa mayoría que vota siempre lo ppeor y lo más canallesco, y antes aupaba al Caudillo, y se pirran -ahora- por la mimética zorruna y pprogre de otros Caudillos, con coletas o marbetes de $ociatas o PPerros, diseñados por la CIA o la truhanería de la PPasta y el PPoder. Y que votambrean para que cobren buenos sueldos y dividendos del erario público -casi un año- por NADA. Ni siquiera por hacer lo que deben y ellos mismos se marcan, que es formar gobierno.
Si esa gentecilla alienada en mayoría, abotargada, eliminada como seres libres, iguales y solidarios, si esa gentecilla se curara de la soberbia extrema que ocupa sus molleras, se librara de las manías de la escuela, la Tele, la Tela, el FútGOL y deportes de consumo, y abriera los ojos ante La Galatea del amigo Cervantes, y supiera siquiera leer una frase y entenderla, lo mismo se cura todo. Pero debe ser un acto libre. Que esa es la curación.
Pero no, leerá y releerá lo que le gusta. Que el gustambreo se confunde con ser libres, lo mismo que el votambreo con democracia real de base y directa. De modo que en eso, en consumos, mercancías y memeces se mata la libertad. Y sin eso yo no respeto a nadie, pues que son cosas, y respetar cosas, que encima he de acatar como alguien es memez. Que diría en cervantino.

NOTA.- El lector tiene dos opciones, tan pariguales como certeras, para leer esto. O en este párrafo inicial y luego saltarse el siguiente; o iniciar la lectura en el segundo párrafo, haciendo como si éste no existiera. O leyendo todo. Libre lo dejo.
La ilustración es parte de una de las pinturas que conforman la serie TANGUERA. Y lleva por título provisional Tríduo.
... ... ... 

13 de agosto de 2015

TRAYECTO NARZISO VI: En el espejo












la poesía es como la pintura
la pintura es como la postura
la apostura es como la pintura
la punción es como la bendición


depende de la luz el tiempo la repetición
todo eso varía todo y todo cambia
nada es nada permanece si la luz
el tiempo la repetición varían

la bendición es como la punción
la apostura es como la pintura
la pintura es como la postura
la poesía es como la pintura





16 de enero de 2015

CANDELA







fuego frutal y fuerte
candela candeal de san antón
forzando el universo
para todo el año
en esa danza 
de sangre y ardimiento
roja de baile en llamas
para todo el año
como un foco fuerte
fanático y frontal
arde todo el mundo
todo es llama y quema
en este enero frío
con fiebre y mocos


6 de octubre de 2014

TORO DE SAN MARCOS







el toro de san marcos en llerena
toda una tradición desconocida
como si recordar fuera homicida
de sí mismo y del ser de su cadena

y del estar si se hace esa faena
de olvidar de su ser y de su vida
su pasado completo y su cumplida
historia que a su espíritu encadena

si es verdad somos hijos del pasado
y vamos victoriosos al futuro
y nuestra libertad no es un candado

y nos obceca fijos en lo oscuro
así pues que vivamos libre el hado
y ese juego del ser por ya seguro



23 de septiembre 2014

Agustín Romero Barroso


TORO








No es aconsejable vender impreso, ni siquiera un alegre folleto sobre fiesta, en el bullicio amodorrante de una feria como la de Llerena. Pese a  que este año la ocasión lo ofrecía para premio. A veces me pienso si el personal merece trato tan exquisito, respetuoso, gentil, de amor. ¿Verdad F... que esta pregunta te sorprende? Y es que los absolutos desbarres que algunos toman como moralina y consejo de amigo me pueden servir de pauta para mejorar todo. NO por lo que cascan, sino por lo que ocultan o callan, obvian o defienden. El gentío, que a veces es gente respetable, culta, libre, igual e incluso sorprendentemente solidaria, merece respetos, a veces. Pero es algo vivo y como tal actúa y, a veces, sus actos son desde criminales hasta modorros o directamente palurdos, cucufatos y zotes. Como también, menos veces de las deseables, son santos, grandiosos de generosidad, bondad, verdad y belleza. Amigo F... te digo, así de sencillo, que to lo vivo es susceptible de ser, o mejor estar y manifestarse, de amplio modo, considerado lo que tenemos por malo, peor o menos malo. Nada de eso es santo, respetable absoluto y to eso que crees. El llamado pueblo, todos, toa la gente y similares la caga demasiado, tal vez mucho más que los individuos, tomados de uno en otro.
Curioso que ese respeto venerable al gentío, la gente, lo que llaman, esos teólogos pontificales, pueblo, sea máximo en políticos y mercaderes. Debe ser porque el magma nutricio de sus poderes y pastas se forma y se agarra y obtiene en el mismo, y han inventado esa santidad del pueblo, en definitiva una entelequia más muerta que cualquier ocurrencia abstracta y sin base real.

Y esto lo anoté hace una semana, cuando estaba en trances de presentación y ventas de este folleto, sobre una fiesta con toro en Llerena. Que poco tiene que ver con el toreo al uso y que sorprenderá. Traigo el prólogo al mismo.


PRÓLOGO

Editamos, en este cuadernillo, un testimonio único de una fiesta antigua en Llerena y de la que nada se ha tratado, o muy poquito: la fiesta del toro de san Marcos. Aunque sé que es personaje denostado, para cierto público, o problemático leí, sobre el particular, a Fernando Sánchez Dragó, allá por 1978, en su Gárgoris y Habidis, una historia mágica de España, la primera alusión al toro de san Marcos en Llerena. Y desde entonces, como con muchas otras cosas, me quedé con la copla.
Pero fue en 1995 donde me encontré con el texto -en castellano- de la novela de José María Blanco White, que aludía con claridades a esta fiesta importantísima en Llerena hasta mediados del siglo XIX. Novela, la de Blanco White, escrita en inglés y publicada como anónima en Londres, y en 1822. Ha sido la crítica erudita quien ha atestiguado que el autor fue el famoso apátrida y heterodoxo sevillano. Autor de una importante obra literaria (poesía, novela), sobre todo ensayística, que influye en casi todo el pensamiento liberal del siglo XIX y en no pocos escritores, no afectos al régimen de capital y estado, del país.
Y fue la diputación de Alicante quien publica esta novela de Blanco White, Vargas, una novela española, en su colección Literatura y Crítica, número 5, y a través del Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, en 1995. La traducción, introducción y notas son de Rubén Benítez y María Elena Francés.
Nosotros nos limitamos a publicar lo que concierne directamente a Llerena y los sucesos que  ocurren en ella, referidos, especialmente, al llamado toro de san Marcos. La calidad de las descripciones, las aventuras quijotescas del personaje, y la gracia popular de ciertas escenas, agregan a su valor histórico un inusitado interés novelístico, nos dicen sus editores, y especialmente lo resalto en la parte que transcurre en Llerena. Pues no sólo se habla del toro de san Marcos, sino de sus misteriosos pasadizos que comunicaban subterráneamente la ciudad y alguna otra cosa típica o de leyenda que siempre ha tenido rumores.
Advertimos, al incauto lector, que nos hallamos ante un texto escrito por uno de los más inteligentes, heterodoxos, libres y apasionantes autores españoles de siempre. Y tal vez por ello desconocido de los más. Crítico con costumbres, instituciones españolas como la Inquisición o el clero, como parte del poder y del dinero en su tiempo.
La intención de esta edición, del extracto referido a Llerena y su toro de san Marcos, es claramente divulgativa de una fiesta de Llerena como esa del toro de san Marcos, claro. Es verdad que no hay muchos estudios ponderados y metódicos del flujo y acaecer del hecho festivo en Llerena que, aunque formando también parte de lo que llaman historia, ha estado siempre obviado por la historiografía al uso, más dedicada  a la historia-batalla o del Poder y el Dinero, que a asuntos sociales, festivos o de cultura, en su amplio sentido, y sobre todo que tuviera que ver con el pueblo y sus costumbres, usos, aficiones, sucesos. Es nuestra aportación a ese gran vacío en torno a esto.
Y aprovechamos la oportunidad de inauguración de la moderna plaza de toros, en Llerena, y de su primer evento taurino, para poner al alcance de todos semejante historia, que seguro disfrutarán mucho. No por ser única, sino por desconocida de los más eruditos y gente de saber sobre Llerena, eso fijo.
De manera que casi nada decimos sobre su contenido en estas líneas. Sea el lector quien se sorprenda, de ello estamos seguros, con la narración de la peripecia de Vargas, con el encuentro de las gentes llerenenses, con su toro de san Marcos…, los acontecimientos en la ciudad, donde nuestro héroe se ve perseguido y huye por pasadizos…
Agradecemos la adquisición de esta publicación, que no disgustará al buen lector. Y asimismo invitamos a que adquiera los números que en breve saldrán sobre otros aspectos, no menos interesantes, sobre la vida en Llerena. Todos los beneficios de publicación de estos cuadernos van exclusivamente para ampliar la edición de textos de interés general y cultural. Textos de creación literaria, ensayos, textos sobre algún aspecto llerenense nada estudiao, y necesario, para el conocimiento completo de nuestra peripecia en el tiempo, en este espacio, aspectos de la cultura, en su amplio sentido de todo lo que concierne al ser humano como tal.
Espero que lo disfruten y gocen. Gracias por adquirirlo.


Agustín Romero Barroso

22 de diciembre de 2012

RUCHAR









magia del repión en esta noche
en esta hora clara tan sumida
hechizo de peonza resumida
con su redondo don poniendo broche


de todo lo que gira y es derroche
del movimiento alado la medida
es el vuelo y volar su despedida
su afán vertiginoso a troche y moche

la trompa y la peonza perinola
la zaranda la trompa rueda rueda
zumbando de madera a la redola

de pura navidad a mí me queda
 la memoria del tiempo como ola
jugándome en la plaza de la a a la zeda







NOTA
La palabra ruchar, con que encabezo esta entrada, tiene el significado de perder todo, en los juego juveniles. Es propia del léxico de Llerena, muy rico y particular, por otra parte.

31 de agosto de 2012

COLOQUIO CON GARCÍA LORCA (O DE LAS CORRIDAS)




Madrid, 8 de abril.
Fui ayer a la plaza de toros, y un amigo español que me acompañaba me presentó a un joven de aspecto genial y viril que se llamaba García Lorca, y es ya famoso aquí y en América, como poeta y pintor. Me causó una bellísima impresión, incluso por su orgulloso ánimo salvaje, y concluida la corrida fuimos los tres al "Café de Pombo". Como sucede frecuentemente en este país, la conversación versó acerca de la tauromaquia, y quise saber de labios de García Lorca qué pensaba de los extranjeros dispuestos a ver en ese juego sangriento una prueba de crueldad del pueblo español, y el joven poeta me respondió:
-No todos los extranjeros son tan imbéciles, pero la mayoría de los que vienen son simultáneamente atraídos y asqueados por el espectáculo de nuestras corridas. Esto depende en gran parte de que son viajeros filisteos, y aun cuando sean personas cultas carecen de verdadero espíritu poético. Estoy escribiendo un poema sobre Ignacio Sánchez Mejías, uno de nuestros toreros más famosos, y espero hacer comprender la belleza heroica, pagana, popular y mística que hay en la lucha entre el hombre y el toro. Pero creo que nadie ha sabido explicar a los extranjeros el contenido profundo, sublime y hasta diré casi sobrehumano del sacrificio taurino. 
"La corrida en sí, a pesar de sus acompañamientos acrobáticos y espectaculares, es, en realidad un misterio religioso, un rito sacro. Con sus acompañantes o acólitos, el torero es una especie de sacerdote de los tiempos precristianos, pero al que el cristianismo no puede condenar. ¿Qué es lo que reprensenta al toro en la conciencia de los hombres?: la energía primitiva y salvaje, y al mismo tiempo la ultrapotencia fecundadora. Es el bruto con toda su potencia oscura; el macho con toda su fuerza sexual. 
"Pero el hombre, si quiere ser verdaderamente hombre, debe disciplinar y conducir la fuerza con la inteligencia, debe ennoblecer y sublimar el sexo con el amor. Le corresponde matar en sí mismo la animalidad primigenia, vencer el porcentaje de bruto que hay en él. Su antagonista más evidente en su voluntad de purificación, es el toro. El hombre debe matar los elementos taurinos que hay en él: la adoración de la fuerza muscular agresiva y de la fuerza erótica, igualmente agresiva. 
"La corrida es la representación pública solemne de esa victoria de la virtud humana sobre el instinto bestial. El torero, con su inteligencia pronta y despierta, con la ligereza de los movimientos rápidos y elegantes de su cuerpo, supera, vence y da por tierra con la masa membruda, ciega y violenta del toro. La victoria sobre la bestia sensual y feroz es la proyección visible de una victoria interior. Por lo tanto, la corrida es el símbolo pintoresco y agonístico de la superioridad del espíritu sobre la materia, de la inteligencia sobre el instinto, del héroe sonriente sobre el monstruo espumeante o si prefiere, del sabio Ulises sobre el cruel Cíclope. Así, pues, el torero es el ministro cruento en una ceremonia de fondo espiritual, su espada no es otra que el descendiente supérstite del cuchillo sacrificial que utilizaban los antiguos sacerdotes. Y así como también el cristianismo enseña a los hombres a liberarse de las sobrevivencias bestiales que hay en nosotros, nada hay de extraño que un pueblo católico como el nuestro concurra a este juego sacro, aun cuando no comprenda con claridad la íntima significación espiritual del mismo. Se podría recordar también, que el rito inicial del antiguo culto de Mitra, aquella religión que en un cierto momento amenazó el triunfo del cristianismo, consistía en el sacrificio del toro; el taurobolio. Si los humanitarios y puritanos extranjeros, que habitualmente están dotados de inteligencia más bien estrecha,  fueran capaces de profundizar el verdadero secreto de la tauromaquia, juzgarían de una manera muy diversa a nuestras corridas"

El amigo español se levantó y abrazó a García Lorca. También yo, aun cuando no diera muestras externas de entusiasmo tan expresivas, reconocí que su ingeniosa y paradójica teoría era merecedora de una atenta meditación.


NOTA. Traigo este texto, págs. 145-47, de El Libro Negro (la continuación de Gog), de Giovanni Papini, publicado en España, traducido del italiano, en 1967. Recuerdo que lo leí muy joven y me impactó mucho por su gran originalidad. Tal vez fuera por 1970 y prestado por mi amigo Isidro Juidías Barroso. Una recreación de la figura del poeta García Lorca y su apologética de la tauromaquia o el toreo. Y lo hago ante el debate que hay por esos foros y por gentes que anda entre modas mentales estupidizantes, ignaras, y gente que está con la mejor intención participando en contra y a favor. Que así se mide ahora todo. Incluso lo que no se puede medir, como es la propia muerte o la falta de inteligencias, la brutalidad y esos afanes que siempre han cundido entre los hombres. No esta necedad de hoy, esa soberbia castrante y demediada de ver todo negro o blanco.

8 de noviembre de 2009

LOS JOYOS




Para Manuela y Hermenegildo, mis padres,
por su trabajo y desvelos en criar cinco hijos



Cuando las calles no estaban encementadas ni asfaltadas, en los pueblos extremeños, los niños jugaban juegos que tenían en cuenta el suelo de tierra que se pisaba. Que con el tiempo nos tengamos que felicitar con el pavimento callejero, por mor de una asepsia libre de barro y polvos de la desnuda tierra es algo indiscutible. Como indiscutible es que se perdieron costumbres, vidas y, como no, juegos como el que traemos a estas páginas. Llamado de los joyos u hoyos, por fundamentarse en agujeros hechos en la dura tierra del suelo de antaño.
La preparación del lugar del rito del juego es como sigue: en una superficie de tierra dura, un poco en pendiente suave, se cavan tantos hoyos como jugadores, unos ocho o diez, cercanos como menos de una cuarta unos de otros. Los agujeros han de tener un tamaño suficiente para que quepa un puño adulto o una pelota de las de tenis, o un pelín más grande. La pelota puede ser de las compradas de goma o hecha a instancia de los propios jugadores: de trapo, papel o cuero relleno.
Se echan lo pies, como hemos expuesto en otros juegos, y se elige una madre, que será la encargada de tirar la pelota a los hoyos y hará de juez, lo propio de la madre en los juegos de Llerena. Cada jugador va eligiendo su hoyo, que toma su nombre. La madre, a una distancia de unos dos o tres metros de los agujeros, agachada, tira la pelota hacia el lugar. Los boquetes en el suelo se distancian una cuarta. La pelota, tirada arrastrándose, debe rebotar, rodar y demás hasta colarse en uno de los hoyos de los jugadores, que, en semicírculo y en cuclillas o inclinados levemente, están expectantes a que eso suceda. Cuando la pelota se asienta en el fondo de un hoyo, el dueño del mismo ha de ser rápido en atraparla y tirar sobre cualquiera de los otros jugadores que ha de evitar ser golpeado con la bola. Si el que tira no acierta a ninguno, pierde. Si acierta pierde el golpeado. Entre los jugadores pueden llegar a pactos para eliminar a alguno y ganar otro. La madre actúa, en todo momento, como árbitro del juego, aparte de lanzar la pelota a su suerte.
Las penas que cada jugador va acumulando por cada vez que le golpeen o no golpee, hasta su eliminación, son la siguientes:
Herido
Herido grave
Herido mortal
Muerto
También se pueden distanciar los grados de lesión, por ejemplo: herido grave una vez, dos veces, etc.
Al ocurrir este último y fatal suceso, muerto, el jugador es apartado del juego, aunque su hoyo sigue abierto, nulo a efectos de coger la pelota. Gana el jugador que queda sin morir en el transcurso del juego, que suele hacer de madre al volver a empezar otra partida, adjudicándose de nuevo los agujeros entre los que jueguen.
Es juego apasionante, donde la destreza, los reflejos y la habilidad tienen que ser constantes, y que los jugadores tienen que evitar ser golpeados por la pelota al mismo tiempo que han de vigilar que la misma pelota no entre en su agujero sin que la cojan y golpeen a otro.
Cuando la pelota entra en un agujero, el poseedor del mismo ha de cogerla con rapidez y lanzarla para golpear a cualquiera de los demás jugadores, que corren para evitar eso. Se dan casos graciosos en los que la pelota remolonea y parece que va a entrar en un hoyo, y no lo hace, rebota y entra en uno, cuando todos los jugadores han salido corriendo en la creencia de que no entró en su hoyo.
Se ha de insistir en que el que lanza la pelota sobre los otros, al entrar en su hoyo, no se puede mover más de un metro, más o menos, alrededor de los hoyos, para lanzar los pelotazos; esto es, no puede perseguir a los otros hasta darle con la pelota. Por lo que la habilidad y destreza de reflejos han de ser claves. Generalmente, como en todo juego, el azar es factor aliado con la buenas dotes de los jugadores para salir ganando. Pero ante todo se ha de destacar que es juego expectante, atractivo, lleno de pasión y risas. Y, ya que nuestras calles están asfaltadas casi todas, proponemos jugar en el campo o en zonas lúdicas de parques o aledañas a la población, como Las Piedras Baratas. O bien en giras o romerías campestres, en caminatas, o al término o inicio de rutas senderistas y al arrimo de alguna encina. Es juego que no tiene edad. Como todo juego, claro. Que se gocen.

NOTA. Aparecido en el número 6 de Torre Túrdula. Como es juego de esta época otoñal, en sus cortas tardes, pues lo traigo a ver si jugamos...

28 de octubre de 2009

TRES JUEGOS EN LLERENA



LAS CINCO CHINAS

Es juego de habilidad y destreza manual, ejercicio y conocimiento espacial, visual y de reflejos, que prepara a los jóvenes y revitaliza a los adultos. Porque jugar no es privativo de la juventud, sino afán de toda edad, condición y sexo.
Los jugadores, sentados en el suelo, han cogido previamente cinco chinotes bien redondeados, de un tamaño un poco más pequeños que una almendra, y el doble que un garbanzo, bien de la arena de una obra o del campo. Echadas suertes, el primer jugador, con los chinotes en las palmas de las manos, los tira hacia arriba, con la habilidad suficiente como para volver a cogerlos todos de una sóla vez; pero volviendo las manos del revés, juntándolas y en el envés. Así hasta cinco veces. Finalmente las deja caer al suelo, donde está echado o sentado y coge una de las chinas y, con una mano, ha de ir tirando ese chinote hacia arriba y atrapar las que hay en el suelo, sin soltar ninguna en ningún momento. Ha de cogerlas una a una. Hecho eso hace la misma operación, una vez arrojadas las piedras al suelo al azar; pero cogiéndolas de dos en dos, de la misma forma que las anteriores, esto es, sin soltarlas; luego, de la misma forma ha de coger en grupo de tres y de una. Finalmente el grupo de cuatro chinotes. Como al arrojar las chinas al suelo caen azarosamente, pues el jugador, para poder cogerlas en grupo de dos, ha de ir tirando la piedra que elija hacia arriba e ir acercando las dos chinas que quiera coger, lo mismo hace con las tres, y finalmente con las cuatro.
Superado eso, el jugador pone los dedos de una de la mano, generalmente la izquierda, o al revés si es zurdo, extendidos sobre sus puntas sobre el suelo, como si estuviera presionando el mismo suelo con los dedos muy abiertos. Antes ha tirado las chinas a voleo y cogido una. Ha de ir metiendo cada una de los chinotes por cada uno de los cuatro huecos que se forman entre dedo y dedo. Después, arrojando nuevamente las piedras y cogiendo una, ha de introducir las demás, de dos en dos, por el arco que forman los dedos pulgar e índice, apoyados en el suelo, en la forma anteriormente descrita. Luego ha de colar por ese arco el grupo de tres y una, y, finalmente las cuatro, con lo que gana la partida.
Aclarar que el jugador puede tirar la piedra que elija hacia arriba y, mientras está en el aire, va arrimando hacia la entrada, con la mano libre, las chinas, primero una, luego para hacer grupos de dos, luego de tres, de cuatro. Asimismo puede hacer esto para acercar las piedras a las entradas, no está permitido mover la mano cuando se inicia la fase de meter las piedras entre los dedos, la mano se sitúa en el suelo, con los dedos extendidos una vez que se han tirado las piedras, a juicio del jugador, sin moverla nunca.
Suelen jugar tres o cinco jugadores. Como es difícil que el primero lo haga de una tacada, sin equivocarse, o tenga mala (forma en Llerena de decir que no lo hizo bien), pues pasa al siguiente, y así, hasta volver al primero que sigue el juego donde se quedó, o en la fase que le cayó mala. Como hemos dicho gana el que antes realice las habilidades manuales descritas con las cinco chinas. Suerte y habilidad. Parece fácil, no lo es. Parece aburrido y estamos seguros que engancha más que los juegos de ordenador, con más salud y ejercicio, corporal, visual, de reflejos, etc. A ello. También pueden hacerlo los mayores. Es juego primaveral y veraniego, o bien al arrimo de una buena candela, fogón o estufa. Vale.

EL VERDUGO

Aunque este juego pudiere parecer cruel o un tanto bruto a los hipócritas mayores de hoy, no lo es en puridad, ya que ni hace daño ni crea odios; sino que educa en la ponderación, en la sabiduría de que una posición de fuerza es pasajera y hay que ser magnánimo, etc., aparte de las alianzas que se deban hacer, pues, a lo largo del juego cada jugador puede llegar a conocer la idiosincrasia de los otros, que es el fin último del juego: conocimiento para la vida y de los otros, aparte de a uno mismo.
Hecha esa digresión diremos que se llama verdugo a la taba o hueso de la pata del cordero, en pequeño, ya que hay una taba grande de ternera, o más de vaca. Este tipo de hueso ha sido utilizado en todo el mundo en juegos de azar, o juego como el que describiremos, con sus variantes.
Pueden jugar cuantos jugadores lo deseen. Se dispone de una correa, con la que se administran los castigos, o una cuerda en su defecto, que puede sustituirse por castigos con monedas u otro valor, para los que piensen en que eso de dar correazos en las palmas de las manos es algo violento, claro. Y se dispone también del verdugo o taba. Las últimas veces que jugué a esto lo hice con una taba de plástico, que me pareció curiosa. Será para vegetarianos...
Los jugadores se disponen, sentados en corro, en el suelo. Es juego de suerte; pero esa suerte da un poder donde se manifiesta la generosidad o mezquindad, el perdón, el odio, el miedo, etc., a niveles controlados, propios de juego, y donde la nobleza o la vileza hacen juego educativo, como la vida misma sin paliativos.
Sentados así los jugadores, tira el primero la taba, que puede caer de cinco posturas:
PANZA: si cae mostrando la parte abombada de las caras más amplias.
CASTIGO: si cae mostrando la parte opuesta a la panza, esto es, donde hay un hoyuelo.
REY: si cae mostrando la parte más plana de uno de los laterales menos amplios.
VERDUGO: si cae mostrando la parte opuesta al rey.
MUÑEQUITA: si algún jugador, al arrojar el hueso, consigue ponerlo sobre uno de los lados estrechos, o sea, el hueso apoyado en el suelo, apoyado sobre uno de los lados más estrechos y difíciles. Esto ocurre rara vez.
Si a uno le cae REY es el que ordena los tipos de castigos, que ha de propinar, con la correa, cuerda (o con entrega de dinero, prenda, etc.. Para los que desistan de lo que consideren violencia) los castigos. No recibe castigo si sale panza, ni premio ni nada. Si cae muñequita a algún jugador puede ser rey y verdugo al mismo tiempo y durante las manos que se haya acordado esto antes del juego. Hasta que vaya perdiéndolas a medida que vaya saliendo rey y verdugo a los demás. Cada vez que salga alguno de ellos pierde esas veces, hasta que cambia de manos al perderla todas. También al que le cae muñequita puede otorgar una de las dos cosas a otro jugador, que disfruta de la misma suerte: o rey o verdugo.
Los castigos que impone el rey suelen ser correazos en la palma de las manos. No suele ser violento, ya que cada jugador piensa que si castiga mucho a alguno, ése alguna vez puede ser rey, por suerte, y tomar venganza. Asimismo al que le toca verdugo procura ser comedido en la azotaína sobre la mano, ya que pueden responderle, de cambiar su suerte, con lo mismo.
No suele ser brutal, aunque suelen entrar en calor las manos, que se robustecen y preparan para las rudas faenas rurales o campesinas. Muy apto para los que quieran vivir el turismo rural a tope.

CARAVINAGRE

Es juego de bandos y bandas. Se reune el grupo de jugadores y echan pies, de la forma consabida y explicada más de una vez. Cada madre, de los que echan pies, elige a los componentes de su grupo, por turno, eligiendo primero quien gana a los pies. Una vez divididos en dos bandos, se echa una moneda al aire (u otro objeto) para ver quien se queda. Quedarse significa que es el bando que tiene que atrapar al otro.
Así que los que se quedan han de coger a los del otro bando y han de ir llevándolos a un lugar previamente elegido. Allá van formando hilera, dados de la mano y agarrados a algún sitio. Los barrotes de una ventana pueden servir, ya que el juego se hace en la calle, plaza o lugar abierto. Uno es atrapado y se le dan tres palmadas en la espalda, con lo que está quedado (atrapado). No se inicia la persecución hasta que la madre del grupo perseguido grita caravinagre. Asimismo se suelen hacer descansos, por alguna incidencia (caída, etc.) y el juego se para, reiniciándose al gritar caravinagre. Generalmente se delimita el espacio para huir o correr y no ser atrapado: una calle, plaza, etc. Si alguien se sale del mismo se considera quedado, o se queda.
Los quedados o atrapados van formando una hilera agarrados de las manos, como hemos dicho. Si alguno de los del bando que ha se ser atrapado llega a la hilera, sin ser cogido, y toca a alguno de la misma, quedan salvos y todos corren para no ser atrapados de nuevo. El bando que atrapa ha de cogerlos de nuevo. El juego termina cuando todos son cogidos, atrapados o quedados. Y se continúa, invirtiendo los papeles. Vale, ¡caravinagre!

NOTA. Apareció en el número 8 de Torre Túrdula, en donde recopilé como más de cien juegos populares en Llerena.

10 de septiembre de 2009

EL GAVILÁN


De los casi cincuenta juegos populares de que doy cuenta en la revista Torre Túrdula, dije que iría poniendo en este sitio todos. Ahí va uno de los primeros, el juego de El Gavilán.



EL GAVILÁN


Continuamos la serie recopilatoria de juegos populares en Llerena. Nuestra intención es publicar aquellos que están más en olvido, para acercarnos a los que, todavía, puede que se jueguen en algún remoto momento de la memoria de unos niños...

También nuestra pretensión es, con estas publicaciones, y esta recogida, iniciada hace años y muy avanzada, casi terminada, encontrar editor y darla en publicación aparte, como otras series de esta revista, de índole etnológica: cuentos, romances, léxico, frases, refranes, dichos, supersticiones, mitos leyendas, instrumentos diversos, ritos, etc. Algo muy avanzado y de material de una tesis. Nada investigado y muy rico y de interés, no sólo para Llerena, sino –como remarcaba Pecellín Lancharro- para la comunidad de Extremadura.

En lo referido al juego de ahora no se han encontrado referencias, como no sean medievales y lejanas: hindúes, chinas, etc. Está desaparecido del uso de nuestros muchachos. Se llama El Gavilán. Con todas esas connotaciones de cazas y cetrerías, cetreros y pájaros volanderos diversos. Un juego más para la vida.

Este juego, como acaso todos, se celebra en un espacio abierto. Preferentemente esas plazas de barrios en Llerena, llenas hoy de coches y artilugios, ya que no de juegos, charlas, trato, paseos y risas. Es otro de los inmensos motivos del rescate de estos juegos populares. Son asunto de ecología urbana, de preservación de la tranquilidad, la naturalidad, la convivencia vecinal, la cultura realmente popular y la belleza. Vayamos al rito.

Reunido un número par de chavales, siempre más de doce, se elige a la madre, echando los pies. Ésta se sitúa en el centro de un corro, bien estirado, que se forma por los jugadores dándose las manos, y en torno a ella.

Luego la madre, al azar, va tocando a cada uno de los jugadores en el corro por cada palabra de la siguiente cantinela o recitado:

Alza petaza, Copetín copetaza, Fue a la fuente, Come, bebe agua, Monta tú encima de éste

El jugador señalado con la palabra sube a horcajadas, o a cuestas, sobre el señalado con éste. Y lo lleva a más de 50 metros del corro. Vuelve a cerrarse el redondel sobre la madre y ésta repite el rito, con la misma canción, en el último jugador que quedó. Así sucesivamente hasta que quede un solo jugador. Ese será El Gavilán. Todos los demás jugadores serán como presas del mismo, y se hayan reunidos, algaraneros y juguetones, en grupo, a esos 50 metros. Entonces la madre dice a voces:
¡¡Allá va mi gavilán Con cinco uñas de gato Cómo no me traigas carne Te mato!!

El Gavilán persigue a los demás, tratando de coger a uno. Los demás corren, se burlan del gavilán, esperan órdenes de la madre. Los que lo prefieren, que son los menos, van y están a salvo si se agarran a la madre. Ésta puede decir:

-¡Hilo colorao!

Y entonces todos los jugadores agarran y zarandean al gavilán y tratan de llevarlo a la madre. Pero con la precaución de que si la madre dice, de pronto,

-¡Hilo verde!

El Gavilán puede atrapar a alguno de los que lo asedian, que quedaría como el castigado.

Así puede pasar un buen rato, haciendo juego con lo de hilo verde e hilo colorao. Hasta que, finalmente, si El Gavilán no atrapa a nadie, la madre opta por decir:

¡Hilo colorao Y a casita con el mandao!

Entonces todos sujetan al gavilán y lo llevan a la madre.

Tanto el jugador que sea atrapado como El Gavilán que se quede (castigado) por no atrapar, son motivos de un castigo que consiste en pasar por una especie de pasillo que forman todos lo jugadores, unos a un lado, otros a otro, lo más corriendo posible, a fin de evitar palmadas, etc. Que nunca deben ser peligrosos, y sobre todo está prohibido escupir. Es más el ruido de las voces de los chavales que los posibles golpes. Y así termina el juego.

Por muy presuntamente bruto que pueda parecer, nunca nada ignominioso ni cruel vi en todo lo que jugué de niño. Al pasar por el pasillo de chavales, corriendo, todo lo más que se daban eran voces, entre Escila y Caribdis, alguna palmada en la espalda y nada más. Uno salía a la otra parte como si renaciera a la vida nueva. Juego iniciático a la madurez.

Que se disfrute con salud.

9 de agosto de 2009

PRIMERA MI MORENA


En la revista Torre Túrdula recopilé unos treinta y siete juegos populares, infantiles, juveniles y de toda edad. Traigo éste de piola, como se le llama, en esto de ir publicando en este nuevo medio todos los juegos allí dados a conocer impresos...

JUEGOS POPULARES EN LLERENA

PRIMERA MI MORENA

El destino de las culturas se lee en sus juegos.
PIERRE CAILLOIS

Trataremos de recopilar, en sucesivos números, los juegos populares de Llerena, sobre todo de rescatar aquellos que se están perdiendo, para conocimiento de las nuevas generaciones. Siendo eso lo importante, puede producir no poca satisfacción al lector, que recordará muchos de los juegos de su niñez y juventud, y puede ayudar a los educadores y padres, que encontrarán un instrumento útil en la tarea de transmitir los principios básicos de lo más nuestro, la cultura autóctona de una sociedad, con su relativismo necesario, que también ayuda a formar personas enraizadas en una cultura concreta y determinada. Una cultura abandonada, por fortuna, por las instituciones políticas, dadas a las efemérides y eventos de relumbrón que nada tienen que ver con el pueblo. Forma parte de un amplio trabajo sobre la cultura primigenia de Llerena, en el sentido antropológico: lengua, literatura oral, costumbres, etc. Iniciado hace años y con los más rigurosos métodos científicos, filológicos, etnológicos que se requieren. Nos interesa discernir la mentalidad más que las cosas. En otro lugar se harán las consideraciones especiales sobre esto de los juegos de Llerena, sus simbolismos, etc. De momento recogeremos los más interesantes y propios. Remitimos a la publicación básica Juegos Infantiles de Extremadura, de Sergio Hernández de Soto, Editora Regional de Extremadura, serie Rescate, nº 3. Cádiz, 1988. Donde viene completa bibliografía.
Referente al juego de ahora no he encontrado ninguna referencia, aunque sí variantes, muy distintas, del mismo, hoy casi desaparecido de los usos de nuestros muchachos. Lo conocemos como Primera mi morena, también como jugar a piola. Pero, en Llerena, jugar a piola es más amplio. El que tratamos aquí tiene su rito o relación diferenciada, aunque sería uno de los juegos de piola.

Reunidos los chavales para jugar, echan los pies para ver cual se pone de burro. Al que le toca se sitúa con el cuerpo inclinado hacia delante, formando una especie de arco, con las manos o brazos apoyados en las rodillas. Los demás saltan por encima de él de un lado para otro, apoyando, al hacerlo, las manos en la espalda del burro, que así se llamará. Pero sin tocarle con las piernas, pues entonces pierde, o al no cumplir con lo exigido por el rito, y tiene que cambiar el puesto y ponerse de burro. Al saltar, según el rito, se dan espoliques, que consisten en dar con el talón del pie derecho en las ceñidas nalgas del burro, palmadas en la espalda del burro, o culadas, o sea, que al saltar da con las posaderas en la espalda del burro, ligeramente, y, en general, todo lo que la madre indique. La madre es el primero que salta y marca todo el rito o lo que se ha de hacer. Casi todos los juegos populares auténticos tienen ese rasgo matriarcal inequívoco, prueba de que alguna vez las mujeres tuvieron algo más que ser uso de los machos. Al saltar primero, la madre, dice:
-Primera mi morena
...todos tienen que repetir lo mismo que dice y hace la madre. Igualmente en todos los saltos, hasta concluir todo el juego, que es así:
-Segunda san Fernando
-Tercera mi jaquita con tachuela (espolique flojo)
-La cuarta culá que te parta (se deja caer, de culo, sobre la espalda del burro, es la culada)
-La quinta que te pique (espolique fuerte)
-La sexta Juan Patesta (da palmadas y salta)
-Séptima Septimoro, en el culo te planto un gran tesoro (al saltar da una palmada en el trasero del burro)
-A la octava recibe mi entrada, con azote, espolique y culada (da con las manos en la espalda del burro, salta y se deja caer de culo tal como en la cuarta)
-A la novena un gran espolique que te duela (espolique)
-A las diez pollito inglés (a pie cojito va hacia el burro y salta sobre un sólo pie)
-A las once llama el conde
-A las doce le responde
-A las trece las almireces (se va hacia el burro imitando majar en un almirez y salta)
-A las catorce da mi borriquito tres coces: Juan, Pedro y Andrés (da tres saltos, al ir nombrando los nombres, avanzando, y salta. Otra variante era dar tres espoliques, haciendo equilibrio sobre la espalda del burro)
-A las quince las perdices (y coloca una prenda sobre la espalda del burro)
-A las dieciséis pare la hija del rey una espuerta de ratones, tos pelones, tos pelones, menos éste (salta y arrea un espolique fuerte. Cada uno tiene que recoger, al saltar la prenda dejada en la espalda del burro el salto antes. Al que se le cae tiene que hacer de burro)
-A las diecisiete las mantiene
-A las dieciocho en la espalda te planto un gran bizcocho (da con las dos manos sobre la espalda del burro, fuerte)
-A las diecinueve las patente
-A las veinte patente, patente, patentón (esto último lo dice saltando y dando un fuerte espolique al burro)
-A las veintiuna con la una (espolique)
-A las veintidós con las dos (dos espoliques con el mismo pie, manteniéndose sobre los brazos encima del burro)
-A las veintitrés espolique al revés (espolique con el pie izquierdo)
-A las veinticuatro te hinco la planta de mi zapato (se da un espolique con la planta del pie, no con el talón)
-A las veinticinco el tacón te hinco (espolique con el tacón)
-A las veintiséis la puñalada del rey (dando un puñetazo, como puñalada, sobre la espalda del burro)
-A las veintisiete coge la burra y vete (variante: me despido de toas mis gentes)

Al saltar el último, el burro ha de contar hasta cien con los ojos cerrados. Los demás se esconden. Al que encuentre primero hace de burro y se reinicia el juego. Los jugadores han de hacer y decir lo que la madre diga y haga cuando van saltando. Existían algunas variantes que no han podido ser rescatadas de la memoria de los informantes.

Es todo, amigos. ¡A pasarlo bien!