8 de septiembre de 2008

CONTRA HISTORIA

No sé si fue Raimond Pániker o algún otro pensador ínclito, al que leí aquello de que hoy la gente se pasa las horas revisando, recordando o construyendo el pasado, o está pendiente del futuro o haciendo proyectos y especulaciones con el porvenir. Se preguntaba el preclaro filósofo, en un alarde irónico: Bueno, ¿y esta gente cuándo vive? Pregunta pertinente donde las haya.
Desde hace unos años, tal vez desde finales de los ochenta, se están instalando o reinstalando en nuestros hábitos culturales de altura, a esos impuestos por los medios de dominio y control como la tele, el cole y demás, sobre todo de la industria de la cultura –no confundir- , comerciales (en su sentido de rapiñeo), políticos (en su sentido conservador y facha) y sociales (en los sentidos de la ignorancia, los miedos y los odios) una serie de tendencias por todo lo que lleve el marbete o nombre o adjetivo de histórico, que tanto da si lo llamamos histérico.
Sabido es que ese afán por reconstruir el pasado, llamado historia, es imposible de cumplir. Jamás sabremos lo que ocurrió en el pasado como no sabemos lo que pasó ayer con nosotros. Como el tiempo, se escurre entre las manos, agua en cedazo. Es un afán inútil. Lo malo es que a ese afán se dedican muchos millones de euros. Muchas energías, muchos desvelos como naufragios anticipados. Se ha constituido ya en una alienación más.
Pero no todo es perder en semejante asunto de la historia. Bien se cuidan lo poderosos en regir y controlar ese desvelo, como se cuidan de hacer de toda necesidad negocio y trinque. Miremos donde miremos encontraremos historia: si miramos la tele se nos ofrecen series de enjundia retrógrada que nos recuerdan la llamada transición del franquismo a gloriosa ¡oh! democracia, como en milagro imposible, o en salto circense, ¡ale hop!; si vamos a las librerías las encontramos abarrotadas de novelas, panfletos y textos de menester histórico, cuando no toda una sección dedicada al alto arte de la llamada novela histórica, esa que practican los más avezados e ilustres escritores de alcurnia y frenesí, con ingreso en la Real Academia de su Lengua. Si oímos la radio se nos asalta con un revival histórico de éxitos de los años cuarenta, porque en el siglo XV o XVII no había grabaciones musicales, que si no ya veríamos…
En fin tras el debate de hace unos años sobre la enseñanza básica de la historia nacional española, en todos los centros escolares como desvelo de la formación humana, hasta los enjundiosos tratados populares sobre la historia de España como una, grande y libre desde el principio de los tiempos, uno está comenzando a quedar un tanto agilipollado, cuando no empachado de tanto trajín con el pasado reconstruido como momia.
Es evidente que el generoso despilfarro de los poderes impuestos, que el pueblo se ha dado, en sufragar todo lo que suene a histórico tiene el interés exclusivo de usar eso que llaman historia para dominar, controlar, mentir, manipular e incluso hacer lucrativo comercio (miren la editoriales) con la historia.
No es creíble que así, por las buenas, esté de modos y moda semejante asunto, la pasión por la historia, esa pasión inútil e imposible, aunque respetable como es respetable el que colecciona huevos vacíos, es un lastre y rémora para la libertad, porque si alguna vez hubo algo noble en el estudio del pasado como conocimiento para aprender, mejorar, disfrutar el presente y cambiar el futuro por una humanidad mejor, libre de ignorancias, miedos y odios. Hoy la historia, sobre todo en el ámbito de los medios, se erige como una costra de carcundia, un lastre para la vida, un sumidero de odios e ignorancias ilustradas, que se espurrean sobre los cerebros de los aburridos lectores de novelas y cuentos, mucho cuento.
Ya el noble y veraz Miguel de Cervantes se cachondeó bien de las verídicas historias, y puso en solfa a la Historia en su Quijote. Poco más sino decir que lean, al hilo de esto, tan tremenda burla y gozo.

MÚSICA PARA UN VERANO, 20






SI ME DAS A ELEGIR

Letra y música: Los Chunguitos

Si me das a elegir
Entre tú y la riqueza
Con esa grandeza
Que lleva consigo, ay amor
Me quedo contigo

Si me das a elegir
Entre tú y la gloria
Pa que hable la historia de mi
Por los siglos, ay amor
Me quedo contigo

Pues me enamorado
Y te quiero y te quiero
Y sólo deseo
Estar a tu lado
Soñar con tus ojos
Besarte los labios
Sentirme en tus brazos
Que soy muy feliz.

Si me das a elegir
Entre tú y ese cielo
Donde libre es el vuelo
Para ir a otros nidos, ay amor
Me quedo contigo

Si me das a elegir
Entre tú y mis ideas
Que yo sin ellas
Soy un hombre perdido, ay amor
Me quedo contigo

7 de septiembre de 2008

TRES OCTAVAS


La libertad rendí a muchos engaños.

Juan de Tarsis y Peralta,
Conde de Villamediana

Pero el hombre algún día, al preguntarse:
La servidumbre larga qué le ha deparado,
su libertad envidió a uno, a otro su fortuna.

Luis Cernuda


la libertad es una pura huida
de la sangre y el odio de la historia
huyendo como se huye de una herida
de la podre del miedo de la escoria
simple e intacta mortal tiranicida
asesina del dios y de su gloria
la querida de pocos pero bravos
es temida y fatal de los esclavos

bueno de la servidumbre voluntaria
es la libre erección de los tiranos
priapismo de la verga propietaria
enarbolada para el besamanos
a ninguno se le hace la contraria
la soban como tercos parroquianos
el culto voluntario al servilismo
mantiene en el fervor un erotismo

los tersos arrayanes cabe el fluido
marcan una esperanza tensa y tiesa
uno ve como el líquido tranquilo
se expende rebruñido sin sorpresa
al cielo su lisura pide estilo
a tierra la quietud como promesa
el esclavo sentado junto al marco
no ve más libertad que un puto charco



De Vínculo del miedo, 2006

DÍA DE LA CARADURA, 2

Digamos que no tengo igual sentir, ni pensar, ni disponer, o similar, sobre los asuntos y la organización del mundo, ni he de concordar en nada con nadie, por obligación. Menos con los que organizan lo que llaman el Día de Extremadura, que ni sé quienes son ni me importa mucho, pues sé de su prepotencia dicharachera, absoluta y totalitaria. Lo cual no quiere significar que, por no estar de acuerdo, yo imponga nada a ese alguien; pero tampoco que ese alguien me imponga, como hace con la mencionada festividad.
De esta manera para mí Extremadura es mucho más que las instituciones políticas que la mandan, o que mandan en ella, o si lo preferimos, la gobiernan, o pretenden gobernar a las gentes que en ella habitamos, de esa forma de mando y poder que tan pocas alegrías ha dado a la Humanidad hasta el presente, y lo que le depara en el futuro, como es el uso y costumbre tradicional del poder, aun metamorfoseado con los adjetivos que pretenden dulcificarlo, tales como democrático, popular, socialista, y otros usos de engaño de la mona vestida de seda.
Identificar a una región, o a un país o nación, al igual que a una localidad o ciudad, con las instituciones de mando y poder, es un craso error admitido, que ha llegado a ser verdad, un totalitarismo terrible, una dictadura absurda y una mentira propagandística. De manera que las instituciones no son la realidad en las que se entrometen, mandan, pregonan y deciden, sino al revés por el interés de algunos caballeros y damas de la retrogadia y el servilismo de los más, y lo más (por la tierra, los cielos y todo lo de la Extremadura real…), a ellos.
Así esa Extremadura, que no son las instituciones, no tenía, ni tiene, día, ni bandera, ni himno, ni esos símbolos de poder históricos, que por tales históricos van contra la libertad de las personas, al imponérseles, cobrarles por ello impuestos para crearlos, mantenerlos… Extremadura es una zona por exclusión de lo que no es Andalucía, ni Castilla-La Mancha, ni Portugal y Castilla la Vieja-León… Determinada por una exclusión debería dirimirse como territorio libre en este mar absurdo de las autonomías, que es como se orquesta el poder totalitario en estos tiempos, y en las instituciones españolas, cerquita de los ciudadanos y la gente, pa joderles bien y controlar mejor. Porque lo que digo de Extremadura lo extiendo al concepto de España, como nación, país, no como institución de poder de arriba abajo... Y así Europa y el Universo Mundo…
De forma que no soy extremeño de instituciones, ni de bandera, o banderías, ni himnos o cuchufletas musicales, ni de escudo, que no soy noble en el sentido histórico, esto es carca o conservador en el formol de las formas a ultranza, o ultra.
Soy extremeño coterráneo de los otros habitantes de esta tierra. Mi acento, mi talante (en el noble sentido) y mis talentos lo dicen. Hago honor a los otros habitantes, más que anónimos y pobres, machacados por todos los poderes de turno, que me precedieron. Sin día, ni bandera, ni himno, ni alharaca a imitación impersonal de indigencia mental, de otras regiones muy historiadas y tradicionales, que basan en esas tradiciones obsoletas y contrarias a la libertad eso de crear estados, autonomías e instituciones de poder para mandar. Y se trata de ser libres. Y las instituciones no son libertad, ni la dan, ni la tienen.
Que me parece muy bien que haya gente que piense distinto y distante de mí. Pero que no me salpique. Y el Día de la Caradura, como lo llamo desde siempre, pues salpica, molesta, incordia, se impone, atraganta a este que esto escribe. Si hubiere habido igualdad de oportunidades, si alguna vez hubo eso, para que se explicare mi postura y poder ver la gente que está de acuerdo libremente…, no por el folklore barato desde el mando… Si se entendiese que toda esa farfolla del Día es por el Día (a día) de las Instituciones, sus poderes, pompas y triunfos, si los dineros, recursos y demás, gastados en el evento, pudieran paliar otras carencias de las gentes de la Extremadura real (o invisible)… Si no fuera todo más que vanidad de vanidades y todo vanidad… Si no fuera burla electoral y electorera… Si no fuera servicio de trinque, favoritismo, ninguneos, medallas excluyentes y a imitación mimética de monos… Si no fuera más que un grosero eructo del poder que pretende ser populachero y bipartidario… Si me respetasen los instituidos y respetasen a la Extremadura real de cuyo nombre se adueñan, apropian, chulean, usan para electorerismo, trapichean, y encima pretenden imponer una refinería, con industrias químicas para nuestra desgracia…
Entonces, digo, respetaría mucho el Día de Extremadura. Supondría mi respeto. Mientras será el Día de la Caradura de los que mandan por aquí.

NOTA.- Reproduzco el texto personal que publiqué hace un año justamente. Creo que queda muy clarito todo.
Por otra parte leo en la prensa de la zona que IU está dispuesta a comparecer de mariachi en tan vergonzoso acto. De mal en peor esos chicos, empeñados en que dentro de la locura del poder y del dinero se puede hacer algo, aparte de estas estupideces macabras a mano de Vara, que va de dicharachero, jovial y jocoso cacique mu limpio y trajeado, de jocundo presidente del mando en zona, de francachelo sociata transferido del pp bipartidario en vena directamente, esto es puro y duro tránsfuga que nunca dejó de serlo, el perfecto ppsoero, el bipartidario nítido, el acabado modelo de lo que nos dirime y mangonea. ¡Y encima quiere poner una puta refinería! Canallada encargada a un tal Gallardo, como pantalla, y el partido y gente de partido de fondo para el trinque y mando. No sólo nefasta refinería por su contaminación, y la mierda que espurrea rededor de ella, y que elimina y se carga medios y modos de riqueza natural, sino por eso, por su uso como medio de riqueza, poder sobre los trabajadores y recurso demagógico del partido y sus gentes, que juegan a su favor con la secular sumisión de esta tierra, para sus logros electoreros y de negociados como este de la refinería. Especialmente abyectos son esas CCOO y esa UGT, en Extremadura, tan reptiles y horizontales, de verticalidad calculada, hechas meras sociedades anónimas, subvencionadas y de trajineo al servicio del Capital Absoluto y de su Mercado y Espectáculos.

LIBROS LIEBRES

De Sevilla traigo libros. Lamentos del Sinaí, de Max Aub, en edición de Pasqual Mas i Usó, Visor, 2008; DINERO, Revista de Poética Financiera e Intercambio Espiritual (2008) y Enciclopedia Universal Clismón, Bienvenido al Mundo (2007), ambos de Miguel Brieva, que ya comenté que usaré para ilustrar por acá, y Dolor y claridad de España, cartas a María Zambrano, de José Bergamín, edición de Nigel Dennis (2005). Y ha sido a este último tomito al que no di un repaso en el tren, como acostumbro siempre que traigo libros de Sevilla, y por lo a gusto que se lee y se disfruta de los buenos libros en el tren. Con José Bergamín tengo deudas de lecturas y es escritor que me ha conmovido como ninguno de su tiempo. Tipo auténtico. Hace unos días se le homenajeó, con el cómplice silencio oficial que le pesa y le honra. Lo leía, allá en los ochenta, en la revista Punto y Hora de Euskal Herria, de singular memoria, en unos artículos incendiarios, valientes, claros, maravillosos, geniales y de una riqueza literaria absoluta, contra la estupidez de la llamada Transacción que llaman Transición. Aprendí bastante leyendo aquello y fue mi maestro en no pocos aspectos. Gracias Javier Viu Arrese por pasarme la revista entonces…

Es uno de los valores mas destacados de la promoción de intelectuales identificados con la II República, Durante largos años vive y dignifica con su palabras lo que llama, con su gracia habitual, los inmensos “campos de dispersion” de la España peregrina. Escritor inclasificable, de sorprendentes “ideas liebres” y estilo personalísimo, cultiva una gran variedad de géneros y en todos ellos deja la huella inconfundible de su personalidad. Desde su soledad e independencia, dentro y fuera de España, desarrolla una visión singular de la cultura española en sus diversas manifestaciones. Entre sus libros más importantes cabe mencionar La cabeza a Pájaros (aforismos), Mangas y capirotes (ensayo), La sangre de Antígona (teatro) y La claridad desierta (poesía).

Eso me ponen en contraportada de la edición de este libro bergaminesco. Tengo la ligera impresión de que se habla de algunos paralelos a Bergamín, entre los que me encuentro. Ese empeño en marginar de los críticos y destacar, por otros nombres, a los escritores libres, con expresiones como inclasificable, visión singular de España, estilo personalísimo, inconfundible personalidad, soledad e independencia…, no son más que rodeos para decir que está fuera de juego del mando, que es el que dice quien es quien a los gilis y esclavos, claro. Para mí Bergamín fue casi el único que mantuvo la dignidad y el respeto debido a lo que algunos llaman memoria histórica, con estúpido nombre, y la de la II República. Todos los demás no son sino nada y circo electoral, por mucho que vayan en comandita, mucha subvención y mucha averiguación de muertos que hagan. Bergamín murió en Fuenterrabía, donde vivió sus últimos años, adherido a la llamada izquierda abertzale vasca, como último reducto de honestidad política, social y humana. Eso no puede olvidarse, y sin eso su pensamiento y su obra. Por mucho desgarre de vestiduras de los moderantos al uso y los manipuladores del tinglado en mando y poder. O los que son peores, sus mariachis.
Por otra parte tengo que renovar el apartado de libros que leo, o libros que releo, remarcados en este sitio, en la columna de la izquierda, porque evidentemente no son todos los que están. Así que de esta semana no pasa. Y de estos que menciono vean alguno.

LO ÚLTIMO




6 de septiembre de 2008

GLORIA PATRIA Y TORTILLA DE PATATA

Si las noticias de los medios llamados informativos cada día son más chuscas, inverosímiles, inncesarias, inútiles y hasta peligrosas, no veas lo que sucede cuando uno se acerca al diario HOY, solvente medio de la estupidez impresa, en no pocas ocasiones, por su ramplona medianía, insensatez a prueba de años y carcundia inveterada.
Lean, lean y vean esta noticia y disfruten de la Gloria Regional con alegría y gozo. Qué toda Extremadura salte de alborozo, que los extremeños se sientan parientes supremos de superman y la reostia. Al parecer esta tierra fue el divino lugar del hallazgo de la tortilla de patatas, que ya se sabe, el olor a tortilla de papas es el olor de España, señora. Y que lo dice la autoridad, y la autoridad se sustenta, en última instancia en el Gobierno de España (como su tortilla), ¿ey?, que eso es lo que importa.
Una vez más vemos la justa y junta colaboración, a dos manos, de los historiadores más avezados y los políticos más poderosos, y todo unido a a ciencia, ese espaldarazo supremo de todo poder moderno que se precie. Que historiadores y periodistas, estos del HOY que glosan el evento, están pa eso, para la glorificación celeste del mando político. No en vano lo dice el auge de la novela histórica, tanto congreso, encuentro y acontecimiento histórico al servicio de quien manda como se da en los últimos años. Ilustra el caso de la tortilla de papas a la perfección ese casorio y ese uso debido de todo el engranaje de poder. Hoy con la tortilla y su invento, avalado por el CSIC, que avala el Gobierno de España, así que es verdad incuestionable y absoluta por decisión de las urnas, en última instancia, ya que el Gobierno de España está cimentado en ellas y en la democracia, por lo que se puede decir que la verdad histórica documentada de que la tortilla de papas nace en Villanueva de la Serena está fundada en la misma esencia democrática. Y punto.
Ruego encarecidamente se lea el texto informativo pues no tiene desperdicio en lo tocante a todo eso que digo, y causará no poca carcajada. Y hoy no es día de santos inocentes, creo.
Vean: En este sentido, inventaron una especie de ‘tortitas’. La mayor novedad estaba en que se pasaba por la sartén en vez de hornearse. Aunque López Linage habla de «origen conceptual», lo cierto es que se trata prácticamente de lo mismo. Hasta lleva huevos. ¡Toma ya!, qué lleva hasta huevos y to, y seguro que hasta patatas.
De los lectores no dudo que alguno estará ya cabilando y hasta convenciéndose de la enorme importancia que tiene esa investigación decisiva para el valor patrio y la comprensión de la verdad establecida y su justo acatamiento.

Finalmente no olviden la reconvención del investigador avezado: la tortilla de patatas cohesiona más España que muchos artículos de la Constitución. Que eso es lo que importa, la cohesion total y absoluta cara al mañana que nos promete patria, justicia y paz (o pan, creo, que no recuerdo…) o tortilla de papas…
Pero la gloria excelsa nos acosa y, a lo que me toca, sé que el paisano Cieza de León dicen que introdujo la papa en Europa, lo cual es más importante que la tortilla, que sin papas no la hay, y esos huevos... Vean, lean y pásmense asunto tan maravilloso.
Creo que las gentes de Irlanda y los gallegos van a reconocer a Cieza de León como un auténtico patriota de sus lares y lugares. Y todo queda en casa, digo en la zona, y en este territorio llamado Extremadura, de cara a la celebración del día impuesto como el festivo de su gobierno autónomo, en el entramado de poder y mando en el país, que será el día ocho de septiembre, Día de Extremadura, por la gracia de los ocurrentes en su momento.

NOTA.- Ruego al avanzado lector que no olvide clicar, con el puntero del ratón, las veces necesarias hasta conseguir agrandar la ilustración que trae este comento, que se abrirá en ventana grande. Le recuerdo que se hizo a partir de un dibujo de Miguel Brieva, que ya anotamos en entrada anterior que pondríamos algo suyo siempre que se pudiera en casi todo. Hemos hecho gritar a los dibujados otra frase, similar a la que Brieva insertó en su día y que era: Creemos en el dinero. Y de regalo esa forma de hacerla por un castizo.



EL VIAJE Y LOS GRAFITIS









Viaje a Sevilla en visita rutinaria al médico homeópata. Un pesado viaje en ese tren del que he hablado alguna vez. Monta mucha gente en Llerena. Más de treinta personas. Es raro siendo jueves; pero no si pensamos que estamos al inicio de la vida normalizada, luego de las vacaciones varaniegas del común de la gente.
De vuelta monto en un tren que está la mitad pintado todo por grafiteros, lleno literalmente de grafitis, hasta incluso las ventanas acristaladas. Y me toca en un vagón que está a medias. Las fotos que pongo darán una idea. No pude hacer fotos desde fuera porque llegué tarde y podía perderlo. Sí me dediqué a hacer fotos desde el tren, que tengo una buena colección de ellas, con resultados diversos, sobre todo en lo tocante a las magias de las luces interiores y exteriores. En este post incluyo algunas de este viaje solamente. Desde las del extrarradio sevillano, ese patio trasero lleno de pueblecitos que se desparraman subiendo para Sierra Morena, y a lo largo de la vía. Bueno hasta Villanueva del Río y Minas, que luego no hay parada hasta El Pedroso, ya en plena sierra prácticamente. Fotos de toros de lidia y sus crianzas. Hice la de un toro inmenso perdido por el campo, que acornaba un vallado; pero no me salió nada bien ni clara. También otra de higueras chumbas, que tampoco la encuentro visible… En fin.
Y hoy hallo en las noticias esto. Que no es más que lo de siempre. Reducir, domesticar, anular… Bien con premios o con protección oficial de las instituciones del poder, bien político, económico o todo en uno... Siempre con dinero, eso sí, muuuucho money para cargarse todo.
Particularmente soy un partidario del graffiti salvaje y sin tasa, en cualquier lugar, hora y espacio. Y particularmente del graffiti de calidad, de mucha calidad, no de la pintada inane, insulsa, tonta, juvenil. No, de eso nanay. Y tengo que decir que hubo un tiempo en que practiqué el grafiti clandestino siempre, en alguna ciudad grande, más bien del norte, porque en las del sur siempre hay más control de la policía del ciudadano, de los votantes convertidos en orden. Será por ello que votan tanto zapatero ppepetero y tanto lo mismo siempre.
Pero no solo estaba el tren en que venía totalmente grafiteado, sino que en el trayecto me he ido fijando en los memorables que hay desde la salida de Santa Justa, en Sevilla, juntamente con pintadas, sino descubriendo nuevas obras, que había poco. Alguna pintada que motejaba a Chaves, el Cacique Mayor del Cortijo Andaluz de por Vida y Luego, (CHCMCAVL), de virrey de Andalucía, con suficiente gracia. Eso sí, muy votado por las mesnadas irredentas que renuncian a la libertad y quieren mando, y líder, manijero y todo eso. No lo pude fotografiar, digo al grafiti, no a Chaves.

En el fondo, es un ejemplo de la paradoja que rodea al mundo del graffiti. Underground por esencia, adolece de espacios en los que poder desarrollarse. Sin embargo, al entrar en contacto con la cultura oficial -que le ofrece sus soportes- tiende a desnaturalizarse, a desprenderse de su carácter rebelde y prohibido.
Pos claro. Esta ejemplificación ilustra mi concepto de culturetariado, que no es más que la llamada cultura oficial, y todos sus arrimadillos, manifaceros, tiralevitas, premiados, subvencionados, trepas, usuarios, correveidiles, ministros poetas, poetas ministros, monaguillos, artificieros, especuladores, socios, beneficiarios, hotentotes, pillabichos, zascandiles, manijeros, perros guardianes, reptiles y reptores, directores de editoriales terrritoriales para beneficio de sus proyectos personales mediante el buen uso del intercambio espiritual e implicación con el sector privado del culturetariado, ese sector comercial y mercachifle lleno de premios Trompeta, y otros, y un largo y cochambroso etc., que se puede imaginar con sólo escuchar cualquier telelediario al final, cuando dedican un breve espacio a lo que llaman cultura y no es sino más espectáculo inane, insulso, una variante de la venta de hamburguesas con queso o sin él, en plena campaña electoral y sus oficios y artificios, que seamos claritos como el agua antes de ser embotellada... Que todo, todo y todo lo que toca lo anula totalmente. Sea grafiti como si es poesía o encaje de bolillos. Es más, todo eso que se hace desde las instancias oficiales que llaman cultura es nada o propaganda, circo programado, y mero entretenimiento para vagos, cantamañanas, pillabichos, buscavidas y trepas del famoseo, la gloria artística, la fama, el reconocimiento y todo eso de la tele y del espectáculo.

La vida y el arte están en otra parte; nunca en los despachos apoltronados de los funcionarios oficiales del asunto cultural, de la administración artística, sus sucedáneos, impostores y castradores. Suma y sigo.

5 de septiembre de 2008

MÚSICA PARA UN VERANO, 19




Sólo por miedo

María Salgado


Qué bonito es el miedo cuando es sincero
qué brillante el futuro cuando es oscuro
qué exquisito el delito cuando lo grito
cuando lo grito.

Una vida más tarde comprenderemos
que en la vida perdimos
sólo por miedo.
(Estribillo)

Qué belleza la vida cuando se olvida
qué profunda la herida si está dormida
qué segura una barca a la deriva
a la deriva
(Estribillo)

De qué sirve la calma si no me salva
cúanto vale mi alma si no cabalga
dónde va la esperanza si no me alcanza
si no me alcanza
(Estribillo)

Qué bonito es el miedo cuando es sincero
qué salvaje el deseo cuando te veo
quíen pudiera decirte lo que te quiero
cúanto te quiero
(Estribillo)


Album: Doce formas de guisar las berenjenas
Intérprete: María Salgado
Letra: Juan Pablo Silvestre
Tiempo: 2' 41''

PREMIOS Y EXTREMAUNCIÓN


(PÍNCHESE SOBRE LA ILUSTRACIÓN PARA LEER EL TEXTO DE LA MISMA)

Ha llegado la hora de despanzurrar estas mentiras y manipulaciones, estos manejos vergonzosos, estas malas intenciones y peores actos, estas carcajadas de los torpes y cicateros mantenedores de la superestructura que sostiene el artilugio mecánicomercantil y capitalista del asunto, estas tendenciosas y manidas maneras que tiene la jerarquía y el mando, junto con buena parte del culturetariado, que vegeta y se enquista o apoltrona en esas costumbres y manías, que ese es el peor engendro, el culturetariado al servicio político de los poderosos para ordenar quien es quien, imponer lo que vale y lo que no, y que alguien es más que alguien, según sus cortos parámetros de medida y validez, según sus modos y modas, o según sus reales pinreles, que no otra cosa usa al final de todo y para todo. Y ese culturetariado formado por no poca gente que dice que se dedica a la creación, está bendiciendo lo mal que lo hacen los que mandan, están justificando el desorden y la injusticia de los poderes, en esas alturas de galas y premios, cuando por el subterráneo, esos poderes, dan patadas y terror. Pero cualquiera sabe que no hay artista sin libertad e independencia totales. Y el culturetariado es reptil, servil, bufón, subvencionado y premiado por la jerarquía y en la orgía de la superestructura de dominio, que de esa manera se justifica y mantienen sus impolutas honorabilidades (digo del dominio y del culturetariado al mismo tiempo).
El mero hecho de aprobar y creer que alguien es más que alguien, en arte, es trastocar y prostituir ese arte, negarlo de manera infame, llevados por la ignorancia, tal vez el miedo y el odio indudable a los artistas cuyo único valor es nuestra obra. Es simplemente aplicar las medidas del Mercado, del Capital y del Estado, o sea, el poder por el poder y sus mentiras, a algo que, por naturaleza, es todo lo contrario. Sepan estos culturetas que cualquier clásico decía que sobre los pies de otros andaba, referido a que su obra era fruto de la solidaridad de todos los artistas anteriores y sus aportaciones. Obras como Las mil y una noches, o la Odisea, o la misma Biblia (en pasta o no y como mera literatura) no son obras de competición o premios, sino de suma, de amor humano absoluto y de colaboración de todos los creadores que las hicieron posibles, bullentes, mutables, ricas para todos sus receptores, y a disposición de estos para seguir transformándose, creándose y recreándose. Porque de otra manera no es arte, no son literatura –en estos casos-, son mero negocio, simple mercadeo, cosa insustancial de premios y de la cotización el bolsas y bolsillos, manejo de políticos profesionales, sus mariachis, su culturetariado. Y no porque lo diga yo sino porque para el que conoce, lee y sabe toda la trayectoria de los creadores auténticos esto canta demasiado claro, y esos prebostes de premios y premiados quedan con sus pobres culos al aire, demasiado parvos y engueridos (que dice la parla de la gente en Llerena). Esos de premios y premiados, esos de esos saraos mediáticos y circenses del que el más y es más que alguien, no son auténticos, son invento e industria de esos nigromantes a sueldo de la publicidad institucional, que a ellos se refirió don Quijote hace tiempo como malditos fulanos de artilugios y manejos.
Vayamos al detalle, a la incogruencia, que siempre aflora en los medios cuando hablan de estos espectáculos y circos: ...acogerá hoy la gala donde se entregará la máxima distinción concedida por Extremadura en el campo de las artes y antesala del acto institucional del Día de Extremadura. Cualquiera sabe, si no es un cretino o un tonto con mala intención, que Extremadura no concede ni puede conceder nada, Extremadura no es persona ni personal, por ende no tiene voluntad ni nada de persona, y no puede tomarse la palabra Extremadura como la suma de voluntades de todos los que vivimos en ella para esta cosa. Más bien el periodista usa esta expresión, manida y acuñada, como un intento de totalización de esas voluntades, y de identificación absoluta y manipuladora del todo, de toda la realidad de la gente en Extremadura con la simple institución que otorga los galardones. En ningún caso puede pensarse bien de tal expresión ni de su intención de totalidad, mintiendo porque la cosa la concede no Extremadura, como suma de voluntades, sino una institución de mando, que debería ser de servicio a todos. Es un caso más de democratitis crónica, por la cual todo lo que hicieren los políticos profesionales que se apoltronan en las instituciones, al ser elegidos por lo que llaman, con pompa, democracia, pues es voluntad del pueblo, y hasta las defecaciones de esos políticos son voluntad del pueblo, por artibirloque de la cosa democrática que dicen, con no poca diarrea mental.
Y elijamos ahora una de las perlas cultivadas, de las finas, como dice el cantaor, de los que mandan: La Junta defiende también que los galardones se han convertido en «una importante referencia en el panorama regional, nacional e iberoamericano, tanto por la calidad de sus premiados como por la independencia y criterio de sus jurados. ¿Defiende, defiende? ¿He leído bien? Cuando hay que defender algo así es que está perdido, o en simple competencia comercial con otros, en mercadeo y en sistema bursátil puro y duro. Y asaltan muchas dudas, preguntas e inquietudes ante estos comunicados siempre. Una es dilucidar a qué se refiere con eso de los galardones se han convertido en «una importante referencia en el panorama regional, nacional e iberoamericano, y el no va más es la repanocha del recochineo y la indecencia en que todo esto vehicula, desde la base: pretender dar valor a estos premios de lotería, instituídos por una instancia política dependiente y absoluta, por valores como la independencia no deja de ser linda argucia, que deben de tragar los adoradores del culturetariado con algún licor enajenante, sino no tiene sentido lo de como por la independencia y criterio de sus jurados. Si los jurados los selecciona y nombra esa institución no son independientes nunca, y lo de los criterios no lo dudo; pero, a la postre, criterios de personas el servicio de la institución. Vamos, que los premios los han de otorgar siempre a alguien afín al culturetariado y al mercadeo de la cosa artística, en juego y competencia con las publicidades, promociones y otras menudencias mercachifles. Que es para lo que están y no puede ser de otra manera. Que el poder es el poder y sus sicarios los mismos de siempre, por muy de seda democrática que vistan para la gala y gola, o tal vez gula que siempre se tropieza en esos eventos.
Aunque pensándolo bien, de una manera monterrosariana (si se me permite una vez más), tal vez la buena intención del gobierno extremeñí sea la de promover, auspiciar, dar ocasión, subvencionar, sacar a juego a esos artistas de la tierra que andan, ¡pobrecitos!, sin nada que hacer, mano sobre mano, en la tarea creativa: No otra cosa cierra la noticia o bulo, que no sé: A partir de esta edición, como novedad, cada año un artista extremeño diferente será el encargado de diseñar y elaborar la pieza con la que se reconocerá el Premio Extremadura a la Creación. Sí, eso sería lo se que buscaba realmente: incentivar el diseño y elaboración de piezas escultóricas. Así que, ¡chapó! al evento que redimirá a esos postergados artistas plásticos. Lo que asalta es de qué forma y medios se selecciona al escultor, diseñador o elaborador de piezas con la que se reconoce o no el Premio Extremadura a la Creación… Vuelvo a pensar en Monterroso y otros fabulistas...

Pero miro a lo de siempre, escrito allá en 1982 y publicado en el Periódico Extremadura, en 1987, en una serie de artículos en los que viviseccionaba el ser extremeño, titulados genéricamente Extremadura, extremaunción y otros extremos, que al río revoltoso de esta moda de las autonomías, invención o mimetismo de los avergozados de su ser o personalidad, se han inventado banderas, himnos, premios, por mera mímesis de otros, y sin criterio propio del ser auténtico asumido históricamente. Si en esta tierra no ha habido jamás banderas, ni himnos, ni escudos, ni premios en nombre de la misma tierra, eso forma parte de nuestra forma de ser, y al tenor de que tales cosas han ocasionado (aquí viene bien aquello de la memoria histórica) muchas desazones y muertes, infelicidad en el mundo, desde las banderas a las fronteras, himnos y todo eso, incluidos los premios, pues hubiese sido ocasión histórica y grande acierto asumir eso como parte diferenciadora y contra el consevadurismo atroz y cansino que tales asuntos llevan. Pero no, más abanderados que todos, más de todo eso que nadie. Pues adelante señores de la carcundia inveterada, de la conserva en formol, del retogradismo ejemplar. Pero no se me mosqueen si los defino por lo que son y lo que aparecen ante todos los sentidos y razones, con sus sinrazones.



NOTA BENE
.- La ilustración de este generoso post es de Miguel Brieva, concretamente de su publicación DINERO, Revista de Poética Financiera e Intercambio Espiritual, publicados todos los números, en edición completa, y en un sólo volumen, por Random House Modadori, SA, 2008. Ayer me hicieron de ella y también de otra publicación del mismo autor. Enciclopedia Universal Clismón, Bienvenido al Mundo, del mismo editor, abril de 2007.
Di cumplida noticia de ellas en post pasados, como se puede ver, y andaba a la caza de ejemplares...
Juro que desde ahora presentaré casi todas mis entradas, a ser posible, con alguna ilustración de este autor, ¡vive dios!, que es muy bueno y da visión antiautoritaria total, lindando en casi todo con mi parecer, en lo tocante a la visión del pérfido sistema socioeconómico que nos gobierna, en líneas generales, aunque haya estado ilustrando, este verano, el suplemento para esa estación que hace el diario El País... Que es currante y ha de ganarse la soldada de esa forma...

31 de agosto de 2008

LAS CACAS Y SUS MOSCACAS


Esto no aparece como algo extraño en los medios bipartidarios y de los autoritarios partitócratas que mandan en este país, como la dictadura de los tontos, que se agarran, que son los que los votan. Lo que también llamo los cacas y sus moscas.
Cotejar todo esto que aparece, porque el trinque que no aparece es el mayor y el muerdo gordo, es cuanto menos que curioso.
El binomio bipartito en mando, en poder total y absoluto sobre la sociedad española y la gente, se reparte dineros porque la caja es suya y ¡ya está! Castigando a los que no obedecen como por ejemplo el pnv, que no es que sea santo de devoción; pero si recibe votos ha de recibir monea, digo yo… Y como parte pues reparte y punto. Una muestra más de que son lo mismo, la misma cosa –mierda- para lo mismo/mismas moscas votantes: trincar y mandar, mandar y trincar y vota porque te toca. Sólo la mierda tiene tanta mosca votante, o volantes de una ca a otra ca.
Y como no hay izquierda, que la cosa esa del chiquitín asturiano quiere ser monaguillo zapatero, o perrillo ladrador, pues se queda en nada, o en algo penoso y grosero ya como poco.
Ya lo tengo bien dicho al personal en este sitio. El pp y el psoe son una misma moneda falsa con dos caras, o cara y culo pegados. Tanto el uno como el otro usan el llamado terrorismo para elecciones y ganarlas, tanto el uno como el otro gustan del mando por el mando y para mantener el estado de cosas como están estructuralmente, que a eso se le llama ser conservador en formol, a los dos les pirra servir a los grandes señores del Capital y el Mercado, los dos poseen amplia nómina de caterva de políticos profesionales con amplio currículo de barbaridades, trinques y cacicadas, cuando no terror de guante blanco contra los que no son ellos, los dos se sirven de las instituciones para servicio de intereses privados, los dos adoran la jerarquía, los líderes, la publicidad engañosa y esas monsergas…
En fin, los dos se retroalimentan, desde sus bocas a sus culos de monedas para detentar y obligar, pues sus deseos son ley.
En verdad que no me valen un bledo, y si no procedo de otra manera contra ellos es porque están protegidos por las armas y la fuerza, la vesania y la violencia que les tiene en el machito del poder. Si practico la desobediencia civil me secuestran en sus cárceles. Eso seguro. Así que toca la burla, la crítica, y ponerles con el culo al aire las vergüenzas parvas que tienen.
Y a sus moscas votantes, las de esas cacas, poco toca sino que despertaran convertidas en abejas, o cuanto menos en avispas, o libélulas como la que vi hace unos días en mi patio, o la luciérnaga que hoy alumbra en el mismo. Indicios de su salud ecológica.

30 de agosto de 2008

JUEGOS POPULARES

Durante los casi ocho años que la Revista Torre Túrdula ha estado saliendo, en su primera etapa, he ido publicando, de la mejor forma que he podido, una serie de juegos populares en Llerena. Procuré ser claro y leve al hacerlo. Se habrán publicado como unos treinta, en total, lo que da para un librito en su día. De esa colección que quiero llamar Libros de la Torre Túrdula, hechos como deben hacerse: sin subvención, hermosos, claros, y útiles al espíritu y para la libertad. Por supuesto con el diseño que merecen. Así que busco ilustrador o ilustradora de los tales cuentos, a fin de que vayan convenientemente presentados como deben cosas así. Pero quiero alguien con verdadero afán creador, con entrega y creatividad verdaderas, no con afanes ajenos al arte, como la mayoría de los emborronalienzos y papeles. Había pensado en el amigo Fernando Ruiz Millán, o an Miguel Ángel Montalbán, incluso en Gucemas... Tal vez la mejor idea será proponerles a todos que hagan alguna o algunas ilustraciones para la publicación. Un librito de juegos populares ilustrado por pintores y dibujantes relacionados, de alguna manera, con Llerena. Eso sería estupendo y hay que ponerse manos a la obra desde ahora.
Algunas personas me advierten de la inconveniencia de poner aquí ideas, proponer proyectos y todo esto. Me dicen que hay mucho mal bicho que está a la caza y captura de esas cosas y se adelantan, plagian y copian; pero lo hacen de formas chabacanas y cutres, aunque populacheras, y muy subvencionados. Soy del parecer de que el plagio no existe, existe mimetismo zafio y torpe, la cosa imitativa para comerciar o conseguir todo eso absolutamente antiartístico como es la fama, la gloria y el dinero o la presunta estima de la chusma. Por eso estoy muy tranquilo cuando expongo ideas y proyectos. Son ideas y proyectos que sólo pueden ser realizados por quien los expone, lo otro no es sino mañas de monos.
Sí, un libro lúdico, hecho con ludismo y para ludópatas de los que no están atrapados por la cosa capitalista y de mercado. Un libro de juegos populares contra los juegos olímpicos o del negociado internacional del cotarro de autoritarios y mandamases, policías, teles, periodistas e historiadores y todo eso tan cutre y desgraciado de medallas, enfermedades y tontos esforzados en ser más que, más que, más que, más que..., mejor que y según me dicen que...
Vivir otra vida, sentir otro mundo, y jugar otro juego. Con radicalidad, esto es, desde la base y raíz y desde abajo contra los de Arriba y sus teles, olimpiadas y engaños de ser más que nadie, esa cutrefacta enfermedad de los autoritarios de todos los tiempos contra la gente.

Para completar reproduzco en texto en que expongo uno de los juegos:

JUEGOS POPULARES EN LLERENA
EL GAVILÁN

Continuamos la serie recopilatoria de juegos populares en Llerena. Nuestra intención es publicar aquellos que están más en olvido, para acercarnos a los que, todavía, puede que se jueguen en algún remoto momento de la memoria de unos niños.
También nuestra pretensión es, con estas publicaciones, y esta recogida, iniciada hace años y muy avanzada, casi terminada, encontrar editor y darla en publicación aparte, como otras series de esta revista, de índole etnológica: cuentos, romances, léxico, frases, refranes, dichos, supersticiones, mitos leyendas, instrumentos diversos, ritos, etc. Algo muy avanzado y de material de una tesis. Nada investigado y muy rico y de interés, no sólo para Llerena, sino –como remarcaba Pecellín Lancharro- para la comunidad de Extremadura.
En lo referido al juego de ahora no se han encontrado referencias, como no sean medievales y lejanas: hindúes, chinas, etc. Está desaparecido del uso de nuestros muchachos. Se llama El Gavilán. Con todas esas connotaciones de cazas y cetrerías, cetreros y pájaros volanderos diversos. Un juego más para la vida.

Este juego, como caso todos, se celebra en un espacio abierto. Preferentemente esas plazas de barrios de Llerena, llenas hoy de coches y artilugios, ya que no de juegos y risas. Es otro de los inmensos motivos del rescate de estos juegos populares. Son asunto de ecología urbana, de preservación de la tranquilidad, la naturalidad y la belleza.

Reunido un número par de chavales, siempre más de doce, se elige a la madre, echando los pies. Ésta se sitúa en el centro de un corro, bien estirado, que se forma por los jugadores dándose las manos, y en torno a ella.
Luego la madre, al azar, va tocando a cada uno de los jugadores en el corro por cada palabra de la siguiente cantinela o recitado:
Alza petaza,
Copetín copetaza,
Fue a la fuente,

Come, bebe agua,
Monta tú
Encima de éste.

El jugador señalado con la palabra tú sube a horcajadas, o a cuestas, sobre el señalado con éste. Y lo lleva a más de 50 metros del corro. Vuelve a cerrarse el redondel sobre la madre y ésta repite el rito, con la misma canción, en el último jugador que quedó. Así sucesivamente hasta que quede un solo jugador. Ese será El Gavilán. Todos los demás jugadores serán como presa del mismo, y se hayan reunidos, algaraneros y juguetones, en grupo, a esos 50 metros. Entonces la madre dice a voces:
Allá va mi gavilán
Con cinco uñas de gato
Como no me traigas carne
Te mato.
El Gavilán persigue a los demás, tratando de coger a uno. Los demás corren, se burlan del gavilán, esperan órdenes de la madre. Los que lo prefieren, que son los menos, van y están a salvo si se agarran a la madre. Ésta puede decir:
Hilo colorao.
Y entonces todos los jugadores agarran y zarandean al gavilán y tratan de llevarlo a la madre. Pero con la precaución de que si la madre dice, de pronto,
Hilo verde.
El Gavilán puede atrapar a alguno de los que lo asedian, que quedaría como el castigado.
Así puede pasar un buen rato, haciendo juego con lo de hilo verde e hilo colorao. Hasta que, finalmente, si El Gavilán no atrapa a nadie, la madre opta por decir:
Hilo colorao
Y a casita con el mandao.
Entonces todos sujetan al gavilán y lo llevan a la madre.
Tanto el jugador que sea atrapado como El Gavilán que se quede (castigado) por no atrapar, con motivos de un castigo que consiste en pasar por una especie de pasillo que forman todos lo jugadores, unos a un lado, otros a otro, lo más corriendo posible, a fin de evitar palmadas, etc. Que nunca deben ser peligrosos, y sobre todo está prohibido escupir. Es más el ruido de las voces de los chavales que los posibles golpes. Y así termina el juego.
Por muy presuntamente bruto que pueda parecer, nunca nada ignominioso ni cruel vi en todo lo que jugué de niño. Al pasar por el pasillo de chavales, corriendo, todo lo más que se daban eran voces, entre Escila y Caribdis, alguna palmada en la espalda y nada más. Uno salía a la otra parte como si renaciera a la vida nueva. Juego iniciático a la madurez.
Que se disfrute con salud.

MÚSICA PARA UN VERANO, 17





29 de agosto de 2008

AUTOPSIA DE DON QUIJOTE





Acabo de gozar con la lectura de uno de esos libros que lo quedan a uno patidifuso, desconcertado, contento y como preso de una euforia intelectual indescriptible, que se transmite a todo nuestro ser. El libro que trato es, sin lugar a dudas, uno de los que marcan la vida, y si no exagero, la mente y formación de una persona. Aún en estos tiempos de trivialidades y superficialidades.
Bien es cierto que Cervantes, recogiendo lo escrito por Cide Hamete Benemegeli, recuerda, al final del Quijote, que la empresa de relatar las hechos, aventuras y vida de Alonso Quijano el Bueno sólo estaba guardada para el autor arábigo que él versiona y que el morisco de Toledo le traduce. Pero no dice nada sobre que se utilice o no el cadáver de don Quijote. Nada dice acerca de indagar con y en el muerto del de la triste figura.
Trata esta novela de la peripecia, engendro y desarrollo de nada menos que la autopsia de don Quijote, hecha ocultamente después de su muerte, por ese médico que en el último capítulo de la novela fue del parecer que melancolías y desabrimientos le acababan, y que fue conocedor del padre de Miguel de Cervantes, también médico. Es un alarde imaginativo y creativo de largos alcances y elevados vuelos místicos e irónicos. Sabido es la peligrosidad de hacer este tipo de operaciones con los cadáveres de la época: la Inquisición acechaba tras todo médico, tras todo físico o estudioso de la anatomía y del cuerpo humano que manipulaba o viviseccionaba. Se tenía que hacer a hurtadillas. De ahí que nuestro autor, el narrador de este ingenioso libro, tenga razones para seguir callando el lugar de la Mancha donde él hace la autopsia, que es, a la postre, donde nació don Quijote y murió.
La novela desarrolla parte de los quehaceres de un estudioso del siglo XIX tras ese precioso documento quijotesco que constituye la autopsia de don Quijote. El intelectual pretende realizar un minucioso trabajo investigador que configurará en una tesis doctoral que, a falta de medios por su parte, financia una Diputación Provincial de una provincia española, creada en su contemporaneidad. Una parte de la autopsia se hallaba entre los fondos documentales de la mencionada institución que hace de mecenas del estudioso. Adheridos a la autopsia figuran una serie de documentos manuscritos posteriores de diversas épocas. Añadidos y opiniones, glosas a los resultados de la autopsia. Por cronología figuran así: los de un escribano que halló el manuscrito, con los resultados del análisis del cadáver del muerto, Alonso Quijano, y las conclusiones a las que llegó tras observar anatomía, vísceras, músculos y demás componentes de un cuerpo muerto, por parte del médico. Esto ocurre a finales del siglo XVII. El escribano se llevó el manuscrito original a Toledo y él mismo escribió unas puntualizaciones sobre las conclusiones a las que llegó el médico. Por supuesto con gran sigilo y prudencia en el ocultamiento de aquellos papeles por la opresión inquisitorial, social y de miseria mental de aquellos tiempos. Pasa el tiempo y, casualmente, un caballero ilustrado del siglo XVIII tropieza con estos escritos, que a su vez pasan a un afrancesado, al birlarlos, que se los lleva a Francia, para que una sobrina suya, liberal y feminista avant la létre, trajera a España, de regreso, hacia 1823 (con los Diez Mil Hijos de San Luis y el Conde de Angulema) hasta Cádiz. El ilustrado y el afrancesado, así como la sobrina y un anónimo francés (en su lengua) aportaron opiniones y notas sobre la documentación de la autopsia original, y los escritos y conclusiones que los diversos propietarios de los documentos fueron añadiendo a éstos. Finalmente caen en manos de nuestro investigador, que era un republicano de la Primera República española, y realiza su tesis doctoral sobre la autopsia del cadáver de Alonso Quijano el Bueno, y todas las opiniones que se habían ido añadiendo a lo largo de los años por los que fueron sus propietarios. Esta tesis fue rechazada, por disparatada, por un Real Decreto y tuvo consecuencias políticas de largo alcance, pues los responsables del Gobierno de la Diputación Provincial fueron cesados en sus cargos y procesados.
Esta insólita historia se desenvuelve narrándonos simultáneamente la vida de nuestro estudioso, don Eutimio de Torres, en la elaboración, dificultades y trabajos de su labor y en la búsqueda de la parte final de la autopsia, que no se hallaba con los documentos, cuando él los encuentra. Así recorre la Mancha, Toledo, Madrid, algunas ciudades y pueblos de Francia y trajina por la capital de la provincia, cuya Diputación financia su quehacer de una alocada, peregrina y aventurera forma. Así, logra hallar los pliegos en los que están el final de la autopsia, donde se desvela uno de los misterios de los que hablan los demás comentaristas, y que es, para asombro de la posteridad, que don Quijote está circuncidado, como criptojudío heterodoxo que era o fue, y de lo que Eutimio de Torres tenía vislumbres, como le confesó a un amigo masón. Y no es lo único que sorprende de tal relato, que nos deja boquiabiertos por la gracia y el desparpajo literario con que está llevado.
Así, de sopetón, uno se encuentra, en los tiempos que corren, donde parece que la creatividad, la imaginación y la narrativa, amén de lo lúdico y humorístico hacen vías de agua en la literatura peninsular, y domina la comercialización de lo mediocre, foráneo y vacuo, que hay maravillosos autores soterrados, conminados a vivir en subterráneos con sus creaciones, en lo social y comunicativo, ellos y sus obras. Predominando una alcahueta y manida manera ramplona los tratadillos o noveluchas históricas de muy baja estofa ay mal gusto. Narradas en un estilo ramplón y poco ambicioso, aclimatado a una masa estupidizada y manipulada por esa historia que interesa al sistema para sustentarse. La Autopsia de Don Quijote está muy lejos de ser una novela histórica. Es más, supone la burla de todo ese subgénero narrativo que aloca a los más, no de la manera que los libros de caballerías, sino para peor.
Esta novela, de la que puedo decir que se imprimió en Sevilla en 1977, la adquirí en una reciente feria de libros de ocasión, atraído por el título. Creo necesario comentarla aquí toda vez que es actualidad; pero no por el dictado del consumo editorial sino por méritos propios. Su autor es un tal Rosouro Bara, gloriosamente desconocido, y es una autoedición no carente de buen gusto, buena encuadernación y una buenísimo diseño de portada. En una curiosa y aclaratoria nota se nos advierte que en la etapa supuestamente democrática que se inicia con la muerte de Franco, el autor, con la ayuda de amigos, y con un esfuerzo grande por su parte, debido a sus menguados bienes, trata de imprimir mil ejemplares de la novela que tenemos entre manos, ya que es una de esas creaciones literarias que el franquismo no permitió jamás salir a la luz. Y que, cansado de visitar editores y no queriendo pasar por los aros de los premios literarios, lanza al aire, en pocos ejemplares, a los que mereciera, con poca difusión y difícil distribución, esperanzado de que no caiga en vacío.
Espero que la nada no sumerja en sus fauces está genial narración con estos bienintencionados comentarios y que si Rosouro Bara los lee así le conste y se sienta animado, no por él, sino por la literatura y el gozo creativo y de lector. Seguro también de que todo aquél que lo leyó habrá quedado tan estupefacto y alegre cono el que esto suscribe. De esta manera se hace constar que la literatura, en nuestro tiempo, se ha vuelto un saber especializado y remoto, sectario, un mausoleo superexclusivo de santos y héroes de la palabra, que han cedido, soberbiamente, a los escritores-eunucos el enfrentamiento con el público, el mandato de la comunicación, y que se han enterrado en vida para salvar a la literatura de la ruina, pues la Autopsia de don Quijote es eso. Rosouro Bara escribe entre él y sus iguales y para ellos. Parece estar empeñado en la rigurosa tarea de la investigación verbal, en la invención de formas nuevas. Porque si lo que narra en Autopsia de don Quijote es sorprendente, no lo es menos el cómo lo hace. Ambas cosas van imbricadas. Pero en la práctica ha multiplicado las llaves y cerraduras de ese recinto donde ha encarcelado a su literatura, porque en el fondo alienta la terrible convicción de que sólo así, lejos de la promiscua confusión donde reinan, todopoderosos, los medios de comunicación masivos, la publicidad y los productos seudoartísticos de la industria editorial y de la sociedad del espectáculo, que alimentan al gran público, puede, en nuestros días, florecer, como orquídea de invernadero, clandestina, como esta novela que comento, exquisita como ella misma, preservada del encanallamiento por códigos herméticos, esequibles sólo a ciertos esforzados cofrades, una literatura auténtica de creación.
En este año de la celebración, grandilocuente y del poder establecido, de la publicación de la primera parte del Quijote, hace cuatro siglos. Escrito por un entonces irrelevante y pobrísimo señor llamado Miguel de Cervantes, amén de persona de vida un tanto extraña para la moral y usos de la época, vamos a traer a esta sección rarezas o cosillas poco trilladas sobre la obra primordial de toda literatura: Don Quijote de la Mancha. De esta forma salvaremos la cara de lo literario, de lo auténticamente creativo, de los avaros académicos de Argamasilla, de tanto barbero, cura y bachiller que pretenden secuestrar la obra y el pensamiento del libertario manco. Que se jodan, pues Miguel de Cervantes será siempre libre en sus obras. Y sobre todo creador y literato, altanero y muy dueño de sí mismo, cabal y magnánimamente irónico, con un humor y un humanismo del que lo ha visto todo, y del que tuvo que luchar bravamente para sobrevivir, en la sociedad raquítica que le tocó vivir. El Cervantes de la penuria económica, la calle, los caminos y la cárcel fue el común. Sin eso hubiese sido imposible su obra. El Quijote no se lo merecen leer las más de las gentes, que no tienen gusto ni pasión por el juego de la literatura ni por el juego de la vida: de la lengua como instrumento que reconstruye y sustenta el mundo, los mundos, de la inseguridad del camino, de los caminos no trillados…


NOTA
. Publicado en Faro de Vigo el domingo, 7 de diciembre de 1986. Luego en el
portal El Pollo Urbano y finalmente revisado para su publicación en este lugar.


28 de agosto de 2008

FALSO GOBERNADOR MAESSO, CISMÁTICO



Muramos faciendo camino con el corazón, pues no podemos facerlo con las armas.
Don Alonso de Cárdenas
último maestre de Santiago, siglo XV

Maesso se colocó desde el principio en franca e inequívoca rebeldía.
A. Manzano Garías

Llerena se convirtió en un infierno.
Marcelino Menéndez Pelayo

Queda en fin denunciado el señor Maesso excomulgado vitando, privado de
toda jurisdicción eclesiástica y de toda comunicación en cosas sagradas
y aun políticas con los fieles, (...) todos los que comuniquen con el citado (...)
dándole auxilio y favor (...) incurrirán también en excomunión mayor.
Boletín Oficial Eclesiástico
Obispado de Badajoz

PROLEGÓMENOS DEL ASUNTO
Han de saber ustedes que el texto, tan importante para la historia espiritual y del pensamiento de nuestra comunidad, que a continuación van a leer impunemente, fue escrito tal año como corre, pero hace un siglo atrás; esto es, en 1888, por un tal Francisco Maesso y Durán, gobernador del priorato de San Marcos de León, de la Orden de Santiago, provisor en Llerena del mismo priorato, en los priores del cual recaía normalmente el cargo de gobernador eclesiástico del obispado, que llegaba cerca de curatos en Galicia, dicen, aparte de lo que hoy es gran parte de Extremadura.
Sabrán ustedes que la Orden de Santiago ha tenido durante tiempo secular administración de las tierras de Llerena y de la ciudad, en la que su maestre residía normalmente y que jamás estuvo bajo ninguna corona de reyes, ni españoles ni otros, ni aun condes y marqueses.
Según cuentan, entre otros el ínclito Menéndez Pelayo, o en esta misma revista y en el año 1962, o en la Revista de Estudios Extremeños, tomo III de 1960, este tal gobernador Maesso fue un cismático empedernido y heterodoxo, sospechoso de estar avenido y conchabado para sus fines, no ya con los perversos liberales decimonónicos, sino con las gentes de la Primera República Española, cuyas autoridades dieron apoyos y sostenes, incluso militares, en el famoso proceso histórico tan mal estudiado y tan interesante, que se llama, con pomposa nombradía, el Cisma de Llerena.
Claro que todas las versiones sobre el mismo, y sobre el personaje de Maesso, las tenemos por sus enemigos. España ha sido aleccionada como pocas naciones en la intolerancia, desde los Reyes Católicos, y ha aprendido que el vencedor hace la historia a su gusto. Aún así la cosa venía de atrás, a lo largo del siglo pasado, y ya en carta publicada por el diario La Regeneración (febrero de 1868) de Valencia, por un tal José Doncel y Ordaz, se le acusaba de que su cargo como gobernador no era justo ni se atenía a derecho, usurpándolo a un tal doctor Alday, que era merecedor en justicia. Bien es cierto que en el mismo periódico, en abril de aquel glorioso año de 1868, el mismo José Doncel dirige carta al clero y fieles de este obispado-priorato retractándose en seis puntos de lo que contenía su anterior escrito acusatorio sobre la “dudosa legitimidad de los últimos prelados del obispado-priorato de San Marcos de León, del que era entonces gobernador Maesso. También hemos de hacer constar que en el mismo periódico y por alguien que firma como nota de un ignorante, se nos informa que esa retractación del acusador Doncel está hecha por temor al destierro y otras penalidades, y que le fueron dictadas materialmente. ¡Qué habíamos de esperar de un siglo donde se desfoga toda la intolerancia educada de antes, que se desangra en guerras civiles, dicen, por los derechos de un trono que es primer culpable de toda esa destrucción! Parece que esa lucha se trasladó a otros órdenes de la vida social, religiosa y privada. La revancha y el resentimiento intolerable son patrimonio exclusivo español, hoy y ayer.
Sea como fuere el hecho es que, por cuestión un poco latosa de pormenorizar, se acordó, por parte del Papa de Roma, abolir los territorios eclesiásticos administrados por las órdenes militares y que sus parroquias se distribuyeran entre los obispados más próximos; pero resulta que el gobernador Maesso, hombre apasionado donde los haya, se opone tozudamente frente a Roma y Madrid, que por su ineptitud han permitido el desaguisado y, con él, una parte del clero y casi todo el pueblo. Y no sólo en Llerena, sino en Mérida, Azuaga, Alange, etc. La autoridad civil apoya a Maesso. Estamos en plena euforia revolucionaria y republicana en nuestro siglo XIX. Los denigradores del cisma llegan a decir que Maesso impetra auxilio del alcalde popular de Llerena y que desde Madrid envían un clérigo liberal que levanta a las masas y al pueblo (que ya era hora, decimos, aunque fuese para desperezarse). En fin, que Maesso es declarado incluso en pena de excomunión por negarse a entregar sellos, libros y objetos existentes en su gobierno eclesiástico, y negándose a la entrega y reconocimiento del obispo de Badajoz como prelado y su insistencia en seguir ejerciendo sus funciones.
Duró el cisma, protegido por los municipios y los jueces de primera instancia (no olvidar que Maesso era doctor en jurisprudencia) y por la situación política reinante, desde mediados de 1873 hasta el año 1875, poco después del golpe del general Pavía y de instaurarse la monarquía del bisabuelo de Juan Carlos I.
El clero cismático, pues declararse en cisma no es otra cosa que la negación de la obediencia debida al romano pontífice, en materia de disciplina, no de doctrina, se retractó.
Por lo que respecta al pueblo de Llerena, y de Azuaga y de Mérida, es indudable que si apoyó el cisma no lo haría pensando en aspectos religiosos ni jurídicos, y menos nacionalistas de esta cuestión, aunque algo habría en aquella euforia de una república federal y cantonalista, donde el pueblo dio rienda suelta a su hartera de uniformismo y unidad desde Madrid; pero también lo hizo considerando que la importancia de su ciudad, ya muy mermada, se vendría abajo al quedar incorporada a la diócesis de Badajoz y perder la capitalidad jurisdiccional, después de siglos, que poseía. Indudablemente fue a peor, hasta casi el olvido, merced a esta puntillada de Roma y Madrid, una de las muchas que se han cernido sobre el toro contra la barrera y moribundo, bravo, de Extremadura.
Respecto al jefe del cisma, el gobernador Maesso, había que decir que su actitud fue de verdadera obcecación frente a una partida jugada con Roma y Madrid, que estaba perdida de antemano, hoy como ayer. Desmesurada pasión por el priorato, en el que había nacido y que había servido toda su vida sacerdotal. Su rebeldía está así explicada, aunque no justificada, dice algún tendencioso erudito. Fiel al pueblo, pues para hacer frente a poderosos enemigos, que cuentan con legiones de mercenarios del terror espiritual y del otro, se necesita entereza y no mera defensa de intereses personales.
Para enjuiciar su figura se precisa estudio más a fondo de su biografía, que se hará, y quizás acometa yo mismo un día. Otro gallo cantara si el tal Maesso hubiese nacido en la Corte y no en lo que se considera el trasero del mundo. Figuras así lo merecen y no los que apuestan siempre por caballos ganadores y con malas artes.
Estos escritos, mitad diario y mitad reflexión sobre cosas de la vida y de la historia, de su situación y de su ámbito, me fueron entregados por alguien que ya no vive. Al hacerlo me pidió silencio sobre ellos. Pero pasado el tiempo creo no faltar a la memoria del muerto, ni a ninguna otra, si los publico. Nunca le pregunté a esa persona que me los entregó dónde y cómo los halló, llevándose el secreto a la tumba. Puede que el día del juicio los curiosos en saberlo satisfagan su interés de sabiduría, al tener la oportunidad, mientras hacen cola ante el tribunal divino, por esas razones que se nos escapan.
Sus estudiosos acuerdan que Maesso se retractó, hizo ejercicios espirituales y murió santamente. Desde luego para 1888 aún parece que no lo había hecho, pertinaz en su cisma, y solo como los vindicadores de las grandes causas, siempre perdidas para mal de la humanidad.
De destacar la enorme cultura de nuestro cismático, que no todos los pueblos lo tienen, y su alucinante relación epistolar con Julio Verne, que a la sazón contaba con sesenta años y del que este año se celebra el 160 aniversario del nacimiento.

TEXTOS DE MAESSO
Si para mejor dominar a un país, a un pueblo, lo indicado es destruirlo, según lo dijo el malvado, el sapo de Maquiavelo, esta terrible máxima, en su justo cumplimiento, sería darlo sentirla a mi generación, nuestra generación y en mi propia carne (1). Y es por ello por lo que quiero dejar en estos escritos, que posteriormente confiaré a T (2), mi escrupuloso testimonio. Porque en otros lugares más afortunados que el nuestro, los escritores de cada periodo dejaron abierto y abonado el camino para la historia. Pero ha sido tal la clase de tiranía que nuestros escritores han padecido durante siglos, sometidos a las acechanzas del poder real y de la no menos maligna Inquisición (3), que ha impedido no sólo que aparecieran relaciones escritas por autores testigos de los acontecimientos, cuyas revelaciones y sana crítica sirvieran de correctivo al servilismo y adulación a los llamados cronistas e historiadores, sino que ha hecho posible que esos mercenarios de la pluma a sueldo mintieran descaradamente y sin ninguna clase de miramientos a la posteridad. Total, ellos ya no iban a estar...
Siempre se ha sabido que toda autobiografía encierra una justificación de uno mismo, y yo no intentaré eludir esos elogios o aquellos ataques que fueron en la mía, aunque naden en favor de la corriente, y afrontaré las cosas tal y como fueron y no tal y como debieron haber sido.
Soy hombre del siglo XIX, y milito en las filas del liberalismo en su más amplio concepto. He practicado pues un amor candoroso e ingenuo por el progreso. Porque hubo una proterva prole de españoles que en esta centuria ha participado de un entusiasmo sin límites en el porvenir del género humano. He sufrido el drama de ser un liberal en una tierra como la nuestra, por ser rara avis, y mi espíritu de rancio intelectual me arrastró.
Hoy precisamente, a un mes de un hecho benévolo para el género humano (4), salgo a pasear en la siesta, cuando todo en pleno día se aletarga. Camino cabizbajo por tortuosas y armónicas calles hacia el templo mayor de la ciudad.
Llerena es ciudad pajarera. Quiero decir que en sus cielos vuelan las más varias especies de aves, alegrando la vista y los sentidos. Es algo que conmueve y es cotidiano el continuo canto de pájaros en la primavera en todo el ámbito de la población. Nosotros, sus habitantes, al estar acostumbrados a esa polisonora música de pajarería, lo consideramos normal y no lo echamos en cuenta. Es espectáculo especialmente grandioso, en el estío, el amanecer en el cielo de Llerena: cientos de vuelos de cientos de vencejos y otros pajarillos lo sobrevuelan en un misterioso silencio pujante, mientras la luz del nuevo día va tomando posesión de su ámbito y espacios. Tengo grabada mi visión de este hecho desde la plazuela del Teatro (5).
El motivo de dirigirme por calles serpentinas a la Granada es por mi deseo de no encontrar a nadie a esta hora reflexiva, mientras la noble, leal y antigua grey ciudadana duerme la siesta. Aunque sería raro ver ahora a algún indígena ya que se hayan en ese resuello mortal del pueblo castizo y español...
Ciudad con historia y hambre, o sea, dos veces desgraciada, como dirá el sabio. Y heme aquí en esta dura situación mezquina postrada, y en esta edad avanzada. Así me condenan los poderes de Madrid y Roma. A mayor cacumen mayor desamparo y la inteligencia sólo granjea desdichas. Allá donde surja un genio se le conoce porque todos los necios se conjuran contra él. En esas desgracias y en ese desamparo es donde se nos da la sabiduría salomónica, no como don sino como conquista dura y bien pagada, insobornable, intransferible y poco útil ya.
Echo a volar la imaginación y transciendo todo en ese vuelo, como esas palomas de la torre en este claro día y luminoso de verano y a esta alta hora de sol. En situación de vuelo, de libertad cavilante y con esa sapiencia del dolor y del fracaso veo claras las mentes, los animales y las cosas: el mundo.
Por concretar simbólicamente pienso en Madrid y Roma. Sí, el Estado y la Iglesia, el Papa y el Rey, el papado y la monarquía han sido mis verdugos. Y cuando uno los tiene enfrente, aunados, está perdido. Bueno, se me ocurre pensar, anhelando, que si lo chinos invadieran esto que llaman Europa no volvería a pasar más. Este peligro amarillo se predice por parte de un autor polaco y esa es mi oculta creencia y esperanza de libertad. Pero tendría que ocurrir rápido y, a estas alturas, no solucionaría ya mi mal. Es elucubración producto de mi vejez y de su merma, quizás producto de ese sol que me achicharró la mollera. Siempre fui de la opinión de que en el fresco se piensa mejor y más sosegado y sin tanta calentura. Y esto lo escribo ahora, en la tranquilidad de este póstumo aposento, ya que en tales divagaciones brujuleó mi cacumen en este día que acabó.
Se estaba fresco ante la pila, y más si esta tenía agua bendita. Capilla del prior, mi capilla usurpada por la bellaquería.
Pero no es mi historia sólo. Todo empezó con esos reyes caóticos a los que entró el mal demonio de unificar la península, uniformarla a base de la intolerancia suya que nos corroe ya para siempre jamás, hacerla una y desmochar y perseguir y destrozar y quemar, negar y abolir, marginar y expulsar a todo lo que fuese distinto, diverso, diferente, otro. Esa ha sido la feroz y sanguinaria guía de lo que llaman España por los siglos de los siglos. Y, ya hubiese gobierno electo del pueblo o no, jamás se gobierna sino que se manda, persiguiendo a lo distinto. Una sola religión primero, unos solos comportamientos sociales después; y allá persiguen a gitanos por su nomadeo libre, y allá marchan los hebreos, y luego tantos exilios sangrados del solar peninsular por la saña exclusivista, sectaria de tanto mandamás enfermo como hemos tenido, tenemos y tendremos. Unificación política, que es lo que me toca de cerca, según los más puros cánones de las ratas teóricas a las que nadie hizo mayor caso; pero que acá tuvieron sus más fieles seguidores en lo de meter en horma a la vida y a las personas. Ratas teóricas y uniformadoras renacentistas (6), aquellos maquiavelos sin entrañas, de oscura y dudosa humanidad. Hoy como ayer: dime lo que predicas y te diré de lo que careces. Aquellos tenían la desfachatez de llamarse humanistas, siendo lobos sanguinarios, teóricos del poder y la opresión, de autoridad, de palo y tentetieso, de las razones de Estado que son los crímenes más horrendos contra la humanidad y su dignidad. Y todo para que emergiera ese monstruo que hoy corroe nuestra vida y nuestros hígados: eso que llaman Estado y sus criminales razones de existencia por encima de todas las razones y de lo humano, impuesto y pisoteando igualdades, fraternidades y libertades, que tan caras me son (7).
Sus sinrazones hunden sus torvas raíces en estos teóricos del humanismo renacentista.
En fin, tanta estupidez humana en estos tiempos parece imposible, e incluso lo que pienso me parece un mal sueño, una pesadilla en aquella capilla del Prior, en esa hora de siesta y en aquel fresco de azulejos del Pisano, donde un caballero santiaguista, como yo, ondea y blande su espada sanguinolenta montado en blanco caballo, mientras esparcidas cabezas separadas de cuerpos de enemigos infieles, yacen por las suelos. He ahí la barbarie, sí; pero más redenta que la del Estado de los caóticos reyes que subyugaron todo a sus fines: su monarquía tan una, y su Estado. Así, Roma, como siempre, va perdida desde el edicto de Milán en el año 313, permitió que los poderes, que perseguían y mataban, se cristianizaran, que secuestraran lo cristiano; esa Roma papal que se transformó en imitativa del odioso imperio romano, verdugo de los seguidores de Cristo, empeñados en derribar aquel imperio por la fuerza de la fe, vieron pasmados como esa fe levantaba otro imperio. El imperio que hoy me condena a mí y me excomulga. Y ese imperio de Roma apoya y otorga poder a Isabel y Fernando para usurpar el maestrazgo, en el siglo XV; y desde entonces atan corto los bienes santiaguistas y hacen y deshacen con la más impune de las injusticias. Y luego todos los reyes posteriores, hasta esta edad mía en que se colma el vaso y soy precipitado a lo hondo de un precipicio donde los poderes arrojan a quien les reta. ¿Hasta cuándo?
Heme aquí: soy su última víctima, herida de muerte por otra Isabel a la que aconsejan los más peligrosos meapilas del cristianismo oficial y estatista de Roma, que todo hay que diferenciarlo.
Por eso cada día me reafirmo más en las catacumbas, en esta comunidad de creyentes y constructores (8) que es como la vida de los primeros cristianos, un grupo de gentes iluminadas que se presenta con ideas totalmente revolucionarias y críticas, en una Roma acosada –tal esta época- por la destrucción moral y física-. Nadie se ha preocupado por indagar y reconstruir esta vida de los primeros cristianos. Imagino que es consecuencia de la tremenda politización en la que vivieron los pioneros del catolicismo, unos hombres empeñados en construir una casa común, libre, fraterna, igual.
Recuerdo a la edad en que yo tenía catorce años, y hallándome en la población de Berlanga, distante pocas leguas de estos cielos que me ven, como vi a un hombre admirado por mí, el general Rafael del Riego, asesinado en la Plaza de la Cebada, de Madrid, por la ignorancia del pueblo español y la soberbia estúpida de los Borbones. Tengo en la memoria a ese mártir y combatiré siempre y en todo lugar a sus tres asesinos: la Ignorancia, el Fanatismo y la Tiranía. En Berlanga proclamó la Constitución de 1812, en la que tanto trabajaron inteligentes extremeños para dotar al pueblo español de un instrumento de gobierno democrático. Para mí fue emocionante el discurso de aquel hombre, lleno de sudor y polvo, desde un balcón del Concejo Municipal berlangueño (9). Era tanto su énfasis en predicar la libertad y la dignidad de los hombres, que para mí fue mi nacimiento a una nueva vida. También recuerdo que algunos soldados de su columna, y entre el griterío, lanzaban vivas a la República, cosa que no dejó de interesarme hasta enterarme de qué significaba aquello.
Al releer todos estos papeles, de mis recuerdos, no dejo de tener una profunda sensación de amargura y sentir que estoy dando voces en el desierto y a sordos, en mi oscura voz provinciana. Dedico el tiempo, que me permiten mis achaques, en escribir estas reflexiones que acabarán perdiéndose de la memoria de los hombres. Son mis ocios, y digo ocios porque he aprendido que en este país se considera que el escritor es un ocioso que a las maneras de perder el tiempo usuales, en los vagos naturales, añade la de escribir. ¡Cómo recuerdo a ese pobre diablo que en otra época más feliz fue amigo mío! A don Eutimio de Torres, autor de ese ingente y voluminoso trabajo titulado La autopsia de don Quijote. Después de extrañas y largas peripecias terminó loco, o lo terminaron, que es más verdad. Y todo comenzó con dejar su trabajo en la diputación donde trabajaba y ponerse a buscar unos papeles de lo que él llamó la autopsia original de don Quijote. Así recorrió gran parte de la península hispana y parte del sur de Francia, gastando una enorme fortuna propia y del mecenazgo del presidente de la diputación en que era mero chupatintas. Y todo para redactar un tratado doctoral sobre sus indagaciones de tan peregrino tema. Sería de interés general que recogiera algún día toda la aventura del proceso; pero ahora no me hallo con ánimos. Y nadie, como yo, posee datos y cartas largas, informes tremendos, luengos y de mucho interés en donde don Eutimio me narra, de pintoresca manera, sus hazañas en pos de las fuentes (de su trabajo e investigación en la busca de los documentos de la autopsia de don Quijote…). Ahí están para que algún día las hile y les dé coherencia narrativa precisa. Pero también me encuentro sin fuerzas para ello y quizás me lleve el secreto de don Eutimio de Torres a mi tumba (10).”

CARTA DE JULIO VE RNE (11)
París, marzo de 1888
Mi querido amigo Maesso:
Bien es verdad que he dicho alguna vez que hay que leerme y no interrogarme. Pero, dado que usted es un avezado lector aprovechado de mi obra, le contesto a su escueto planteamiento sobre mi interés por las islas. Interés que usted moteja de obsesión. No le niego.
Bien tengo ganada fama de celoso guardián de mi intimidad y de mis ideas, por ello permitirá, caballero, que sea escueto, impreciso y preciso a un tiempo, si me permite la contradicción. Alguien me ha definido que quiero ser como mi capitán Nemo, esto es Nadie, y tal vez lo logre, ya que hasta se duda que yo exista y atribuyen mi ingente obra a las faenas de miles de escribanos en plan industrial puestos.
Islas hubo en el tiempo en las que vivir querría. Yo no puedo ver un navío, buque de guerra, barco de carga o simple chalupa de pesca sin que todo mi ser se embarque a bordo. Yo creo que estaba hecho para ser marino, y lamento cada día que esta carrera no haya sido la mía desde mi infancia.
Usted debe saber que nací en una isla sobre el Loira. Hoy esa isla no existe
Mi sueño más profundo y libertario (12) es tener una isla autónoma y libre como el Nautilus.
Algunas noches sueño con esa isla misteriosa que se llama Utopía, donde los hombres son fraternos, iguales y libres, y de que habló Tomás Moro en su libro del mismo título.
Y es todo lo que deseo decirle por hoy mi alejado y aislado amigo español.
Un abrazo

CARTA A JULIO VERNE

Llerena, junio de 1888
Mi querido y admirado señor don Julio Verne:
Su somero escrito despeja mis dudas. Mi imaginación y la lectura entre líneas me son suficientes. Desde esta isla terrible en que me hallo, varado por la vejez, le contesto. Cierto que la isla puede significar refugio contra las acometidas de las fuerzas oceánicas; pero también es un símbolo de aislamiento, de soledad y de muerte. Por ello, a mi edad larga, le comencé con mal augurio esta carta, cargada de feroz pesimismo.
Sabrá que al lado de una isla bienaventurada siempre hay una isla maldita, en la que se producen apariciones infernales, encantamientos tormentas y peligros. La isla donde vivo tiene días de una y otros de bienaventurada. Tenemos la creencia que donde ahora no hay más que lagos salados y desiertos desnudos y desolados, existía un vasto mar interior que se extendía sobre el Asia central, en el cual se hallaba una isla de incomparable belleza, posiblemente referida al paraíso terrenal, que usted consigue con la fuerza de la ciencia y de la técnica en ese submarino, en esa nave, isla movible que merecería la pena de que existiera, que se llama Nautilus, esa isla de gozo y dicha que es nuestra isla de San Brandán (13), en estos terribles días de navegación en esta vida nuestra y en esta tormentosa época.
Atento

NOTAS
(1) Francisco Maesso nació en 1810. Reinaba Fernando VII, y en lo granado de su edad vivió bajo la castiza Isabel II.
(2) No sabemos quién era T.
(3) La Inquisición ya no existía, en teoría o reconocida públicamente. Aunque quien tuvo, retuvo y guardó para la vejez. No sabemos a cual se refiere.
(4) Alude a la abolición de la esclavitud en Brasil, el 13 de mayo de 1888, último bastión esclavista del hemisferio.
(5) Ese teatro lo construyó a sus expensas un indiano venido de Méjico e instalado en Llerena. Posiblemente Maesso fue conocido de ese mecenas ultramarino y liberal.
(6) Se refiere a la creación del Estado castellano por los Reyes Católicos.
(7) Al llegar acá hemos de informar al pío lector que nuestro hombre fue, tal vez, masón y republicano federal, al decir de Menéndez Pelayo y otros sabios
(8) Se refiere a sus presuntas actividades masónicas.
(9) Efectivamente el general Rafael del Riego, el del himno de la República, recorrió con su columna gran parte de Andalucía y llegó hasta Bienvenida, en donde sus cansadas tropas se dispersaron para escapar a los realistas. En las poblaciones del recorrido el general proclamaba la constitución de 1812, la Pepa de la famosa frase ¡Viva la Pepa! Esto ocurrió en 1820.
(10) Poseemos esas cartas de Eutimio de Torres.
(11) Traducimos del francés y la de Maesso.
(12) Consultar el anarquismo de Julio Verne en el libro El desconocido julio Verne, de Miguel Salabert, el mejor traductor de la obra del escritor francés al castellano, y otros estudios.
(13) La isla de San Brandán, según la leyenda, es una isla paradisíaca que emerge de las aguas y los marinos la ven, pero jamás llegan a ella, es una visión, un espejismo marítimo. Y el que arriba a sus playas no vuelve.