
Especialmente el Cine, en sus usos e imposiciones, y como es industria que surge del frío del Metal y del Banco -así lo han vehiculado- pues anda como máquina servil del Señor. Y como tal impone los sueños que son nuestras pesadillas. Y encima nos anuncian que el cine imagina por nosotros, en el mismo están nuestros sueños, nuestros deseos, nuestra vida, si nos apuran. Como si el Cine fuera ese Paraíso vendido por algunas religiones. Que ya deberíamos estar curados de espanto, ya deberíamos saber por la advertencia cervantina,que es de esa forma aviso de modernidad para la barbarie que se aproximaba a pasos agigantados en nombre del Progreso y contra la libertad. Porque hay una encabronada manera de unir conceptos, de identificar asuntos, y así se marca progreso con libertad como del mismo paño. Y progreso era lo de los nazis, sin duda, sobre todo tecnológico, pero jamás libertad. Es más, en la modernidad el Progreso anda desvinculado, cuando no contra, la libertad, la igualdad y la solidaridad. Y es un truco para los poderes en cumbre: Banca, Capital y Mandos.
El Cine es algo que surge del frío de la Historia y del Periodismo, ambos utilizando traca tecnológica para el evento que supone. No tanto del Periodismo de andar por casa, sino de una rama del mismo, la Publicidad o Propaganda. Y todo sirve al Amo, o a los Valores del Imperio del Capital, sus intereses, gentes. En definitiva, hablo de los nigromantes encantadores de todo quijote, parlo de los magos malos que mandan e imponen, no ya de ellos como personalidad, sino como máquina o medio o uso o dinámica de todo esto que impera, incluso desde los cocos de las gentes votambreras y llamadas normales. Menciono y aludo a los sabios encantadores -¡qué potente ironía la cervantina!-, me dirijo sanchezcamente a ellos para advertir que no son gigantes lo que montan, que no son esas las imaginaciones de valor que ponen en la pantalla, tapando las imaginaciones más ricas y los mejores sueños de las gentes, los deseos, anhelos, vidas, ansias, pasiones, apetitos, hambres, empeños, ganas, gustos que quieren y pueden vivir libres, o que tienen que vivir libres, y no mediatizados o apalancados ante una pantalla que impide ver todo eso que es su vida. Y llego a pensar que todo abuso de cierta imaginación -el Cine abusa todo y usa todo, y la Publicidad y la Tele…- aliena, descolora, enajena, mata, no sólo el espíritu, sino su letra o su cuerpo, su materia, y la materia de sus sueños e imaginaciones.
Especialmente quiero reseñar un Cine, o una muestra de este arte -una vez más el guiño de la ironía cervantina- de moda en las molleras españolas. El de un tal Almorroba, o Almondrova, o Almadroba,que no sé bien su nombre, usando la técnica despotricante cervantesca. Ha sido lo suyo llegar y besar el santo y la limosna, zampándola luego. Es de ese Cine que espía la realidad con fruición y luego la reproduce con donosura impertérrita en toda su cochambre graciosa para modificar los valores y atemperar intenciones, castrarlas luego. Como todo Cine de usos, o casi todo. Nos muestra el espantajo de la vida folclórica, de los sentimientos folcloreados y usos asilvestrados, todo muy típico y tópico, como el típico Cine llamado españolada de los años sesenta o setenta y bien tramados los ochenta, sólo que apostillado en cierta curtiría de transición, al uso y remedo polimili de los tiempos, el Dinero y la Banca, la Moda y todo eso.
Ya he tratado del Cine como ahormador de molinos que no deben ser gigantes, o gigantes que son molinos, o deben ser molinos, cuando no molienda, o molimientos de los ojos y mentes en este sitio mío.
Y, en fin, cuidado con el Imaginario Politicosocial Impuesto y sus Valores, fruto de trujimanes y manijeros, que a partir de la Historia y el Periodismo-publicidad nos imponen, con el Cine y la Tele y Etc., sus visiones estrechas en nuestra imaginación, colonizada, como lo estaba la de don Quijote, por alocadas y erradas visiones descocadas de la vida y la realidad..., que eso, ese Dominio, unido a la Cutre Realidad que impera de mano también del Estado y el Oro y Banca nos mata..., todo anda a su servicio, incluso almas, espíritus enquistados en la adoración del Cine, que marca el gañán de amor precioso que bien fornica, o ama, o mama o tiene la ternura más ínclita de las noches, o la barbiana en flor, de ancas poderosas y garrulas, con pechos amodados -curioso que en el Renacimiento y en España los pechos fueran dignos de otra visión más noble, y de ello es muestra la pintura de vírgenes dando teta al Niño...-, y otras cosillas del Cine y sus Perversiones..., claro que hablar mal del Cine, y marcar su mal Esencial y Existencial es pecado nefando, y si el del Almodóvar, en España, es el peor, como buen encantador manchego, heredero, tal vez de los encantadores que pululaban por las correrías reales, imaginarias o creativas de don Quijote, de los Manipuladores de la verdad espiritual de la imaginación, al servicio de cutrerías y ñoñeces de los Valores Imperantes, a la postre y aunque no lo parezca…, servidores del comecoco que no libera, que jamás da libertad, ni cultura, ni bien, pues no aparece, por mucho Cine que se haga, por mucho Cine que se vea, y se hace u ve todo el Cine ya y por todos, y todos están infectados del Cine, y recorridos por el Cine, y descalabrados por el Cine, y follados por el Cine, y porculizados por el Cine…, pero cada vez estamos más lejos de la Belleza, el Bien, la Verdad y de la Libertad…, y todo es Cine, Publicidad, Periodismos, Propaganda, Historia, Cuentos del Mal del Capital y encantamientos de los magos, mojigangas de brujos, mascarada, sibilina farsa, ensalmadores de chanzas, espiritistas de mofa y befa, taumaturgos y sonadores en jolgorios y servicios al Parné y su mentira, videntes, zahoríes, encantadores y hechiceros, o sea los que hacen cero al personal.