
Han destruido una placa sobre un edificio, por el simple hecho de que era del sindicato vertical franquista. En la placa costaba la fecha de realización de las viviendas, los datos puntuales y poco más. Eso sí, también había símbolos del sindicato, un martillo y una espiga o algo así. En fin, algún zumbao de la cosa de la memoria histórica habrá solicitado que se destruya ese símbolo franquista, sin racionalidad para ello. Sería como destruir todas las manzanas porque Eva mordió una, o matar todas las águilas porque Franco usó una en el escudo del Estado...
Por otra parte, en la misma ciudad, el ayuntamiento y la empresa privada Endesa, se han gastado ingentes cantidades de dinero para restaurar y alumbrar una de las entradas a la ciudad, inscrita en la muralla, o cerca medieval, mediante un arco, llamado de Montemolín. Tal entrada se hizo, impuesta, en tiempos de Felipe II, tal como consta en lujosa placa de mármol, que figura en lo alto del arco famoso, que se edificó para gloria del rey absoluto de los Austrias, y para festejar la guerra que mantuvo durante años contra los portugueses, empobreciendo, caciqueando, arrasando y matando gente extremeña en la mencionada empresa monárquica para ello, guerra que siempre ha sido rémora histórica en nuestro desarrollo, y que fue importante en la configuración del territoroio y su reparto, para anexionarse el territorio y las almas de Portugal, cosa que nunca tuvo, por mor del pueblo luso y su sentido de la libertad, tal como la concebían entonces, claro es. Supongo que esa restauración del arco, en requetehomenaje a la monarquía absoluta de Felipe II, se habrá hecho a instancias del mismo, o similar, zumbao historiador que aconsejó derribar la placa que recordaba la ficha de la construcción de tres bloques de viviendas para obreros en el franquismo, dejando un profundo y feo pegote en la pared, al destruir la placa.
Incongruencias en aras del turismo cañí podrían explicar esto, y seguramente es eso, que queda bonito el mamotreto levantado en honor del absolutismo felipesco, es algo histórico. Un arco de entrada a muralla medieval, en homenaje al rey más absoluto Felipe II, ornado por una imagen pintada, que apenas se ve, de la Inmaculada, tiene razones históricas de peso para conservarlo, restaurarlo, protegerlo, iluminarlo con gasto suntuario espléndido en una era de falta de energía eléctrica, y que debería instar al ahorro energético, máxime si es para honrar a tirano histórico... La simple lectura objetiva espeluzna y da luz sobre el talante de estas gentes de historia, y de su brazo armado, los políticos de garrafa progre y pesoística, adoradores (malgre lui) de Felipe II, rey absoluto y absolutista, demonio del mediodía, martillo de herejes, lumbre de la Inquisición, y todo eso tan histórico sobre el déspota por antonomasia. Se me dirá que era otra época. Diré que lo de la placa que recordaba, simplemente, la ficha de los pisos, era también de otra época, que debe ser recordada, para no repetirla, con sus datos exactos y limpios, no destruidos por felones historiadores y por su brazo ejecutor, el político historieado; que luego tratarán de interpretarnoslos, sin que tengamos a la vista su patente constancia. Los símbolos franquistas están ahí para vergüenza de su maldad, como testimonio del pasado que nunca más debe ser, por eso es importante conservarlos. Destruirlos no es más que vesania y colaboración con los mismos, se pretende su olvido, y por tanto su perdón. Y esos mismos que mandan políticamente son los que, no hace mucho, destruyeron los archivos de la Falange de la misma ciudad de que hablo, los archivos del sindicato vertical y muchísimos papeles y documentos importantes para conocer el presente más cercano y la memoria del franquismo en esta ciudad, con nombres, pelos y señales, no con inventos de historiadores asilvestrados y olvidadizos. Debe ser porque ellos, o sus familiares, esos familiares que les dejaron mucha riqueza de dudosa procedencia, constaban en ellos, o para proteger y eliminar datos comprometedores de su más que sucia honradez democrática familiar y hereditaria, al tenor de sus acciones...
Total, vivir para ver como ocurre lo de siempre, como España no cambia, parece que no pasan los años por ella, ¡se conserva tan bien, tan estupenda, tan espléndida! Pero se conserva. Y estos hechos lo muestran congruamente, y ponen al descubierto la faz de los de siempre, del franquismo que quieren taparnos, destruirnos, porque los delata. Mucho tendría que decir un sicólogo sobre el asunto, y el sicoanalista, y el siquiatra, y el médico general... Pero dejémoslo al simple sentido común del progre que quiere hacer méritos en su supina ignorancia.