27 de octubre de 2016

POLME







Pintar era como hacer trajes, cocinar, hacer arados o como tener una fragua... NO era nada de eso que hoy abunda, del PPelaGaterío al PPairo, o sea, to eso de lo que se ha adueñao el Mercao, con sus postines de Espectáculos, Famoseos y Modas... El mismo Zurbarán fue maestro de taller, y en el taller o los talleres de esos pintores, de taller, había más gente trabajando y currando, como modus vivendi... No fue sino hasta los tiempos de Rubens, Velázquez y alguno otro que el pintor se alza como héroe solitario, a imitatio de otros artistas... Aunque ya siglos antes, los hubo así, pájaros solitarios, como llama uno de los mejores acuarelistas del siglo XX, don Ramón Gaya, a Velázquez. 

Ha pervivido un arte de esa forma, y es el de sastre o sastra, no modisto o eso de Mercado y Moda y Espectáculo... Y mi madre fue sastra en ropa de hombres. Y creo que toda la base estética de lo que hago, como arte, sea la materia que fuere la que use: palabra, color y forma, bien pintura o bien vídeo..., se lo debo a ella, a su personal manera de usar y hacer. Por otro lado también debo mucho al maestro Teja, mi padre, Hermenegildo Romero Cano, al que la gente y los compañeros todos consideraron un maestro en el arte de la albañilería. Y como trabajé, de mu jovencito -alguna vez- con él, también se imbrica su estética, en el uso de ladrillos, mezcla y materiales de albañilería, como materiales de un arte. Recuerdo haciéndole el polme, que así se llama una mezcla de cal apagada, cernida y muy fina, en la que se echaban tres partes de cal y una de yeso... Y esa mezcla, que tardaba más en endurecer que yeso sólo, era el enlucido final de las paredes, bien exteriores o interiores. Un secreto antiguo, que ya ni saben ni usan los zoquetes que cogen un badilejo. Y que es sabia, pues las paredes así tratadas quedan de lujo... Y ver a mi padre echar y dar eso, con la habilidad, la maestría y la eficacia, y sin derramar nada, era flipante, y yo se lo daba medio líquido..., él lo cogía con una llana (herramienta de albañilería), y lo untaba en la pared, o el techo, como mantequilla, con una finura y eficacia únicas.

Por cierto la palabra polme parece casi exclusiva de Llerena. Es una de las muchas palabras casi únicas del habla de Llerena.

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Hay algo que se llama libertad, y que debes ejercer libremente. Así que distingue bien entre las ideas, los sentimientos, las pasiones, la razones y similares. No son respetables; pero cuida, que detrás hay personas. Y las personas, "per se", es lo único que se respeta en este lugar. Muy agradecido y mucha salud. Que no te canse.