17 de marzo de 2009

FUGAXIADA



GUÍA DEL DANDY POBRE (Fragmento)
Por Baruch


Todos los movimientos del alma se reflejan en la cara. El hombre bello que quiere conservar su belleza, debe aplicarse a evitar todas las impresiones que afean, todos los movimientos violentos que, renovándose con cierta frecuencia, imprimirían necesariamente a las facciones una expresión correspondiente a los sentimientos que la han producido. ¿Cuáles son las fisonomías que encantan? ¿No son, sobre todo, las que expresan la afabilidad, la dulzura, la benevolencia, la gracia, la bondad y un cierto distanciamiento en el porte de índole aristocrática?

Para observar la lozanía y belleza es preciso también ser feliz en la posición en que uno se encuentra.

Lo esencial es hacer las cuentas con cuidado y no gastar más de lo que se puede, a fin de no contraer deudas y sufrir sus malas consecuencias. El gusto, la gracia, la elegancia, la distinción en el vestirse, compensan, a menudo, con gran ventaja, la riqueza de las telas y tejidos, el brillo de los accesorios, ese lujo exagerado que suele distinguir a la gente advenediza.

Por lo tanto, el primer cuidado del dandy que quiera ser apuesto, es organizar su existencia de modo que aleje todas las preocupaciones desagradables. Así es que aconsejaré que tenga un orden estricto en sus gastos, y cualquiera que sean sus tentaciones, le suplico que no se deje llevar por prodigalidades ruinosas.

La completa tranquilidad de espíritu es la primera condición para observar salud y apostura.

Penetrémonos de esto : que la felicidad es el objetivo de la vida, puesto que es el de todas nuestras aspiraciones; que esta vida es relativamente muy corta y que, por tanto, no hay que emplearla en torturarse y crearse desgracias a menudo quiméricas, dando demasiada importancia a las pequeñas miserias de la existencia...

Gozar de la hora presente, sin consumirse en quejas inútiles y en deseos irrealizables, tal es la verdadera filosofía.

Hay que desechar de nuestro corazón todas las malas inclinaciones que nos devoran, que contraen dolorosamente al organismo; reprimir toda disposición a la misantropía, a la impaciencia, a la cólera, a la amargura, a la envidia, en una palabra, a todas las pasiones bajas que, generalmente, se reflejan en la cara y en el cuerpo; y hacer un llamamiento, por el contrario, a los sentimientos generosos que lo dilatan y alegran.

Es preciso, no sólo hacer el bien, sino igualmente perdonar el mal. Sin querer prohibir de nuestras conversaciones las críticas, que son la pimienta, ni ese espíritu de observación un poco malicioso que nos hace observar el lado malo de nuestros semejantes, y que dé cierto picante a la fisonomía, no poner en esas críticas cierta acrimonia, y, sobre todo, no se debe ir hasta la maldad. El espíritu de maldad es el más fácil de todos, y hay muchas personas que no tienen reparos, por decir una gracia, en empañar una reputación, en causar un perjuicio irreparable.

Nuestro dandy debe mostrarse siempre afable, ameno; es lo que constituye la bondad del corazón, la distinción de la aristocrática elegancia.

Si es nervioso, irascible, deberá dominar sus nervios, refrenarlos, teniendo en cuenta que nada altera la serenidad, la pureza de las líneas, como la irritación, el mal humor constante.

Deberá, por idéntico motivo, combatir el fastidio con agradables lecturas, televisión, vídeo y cine; pero como en todas sus ocupaciones, no irá nunca hasta el cansancio. Si la vista se fija demasiado en una cosa, se irrita, se congestiona. Para calmar esa irritación o la sequedad del globo del ojo, causada ya por el velar, ya por el mirar durante tiempo, un movimiento natural nos impele a frotar con los dedos, y esta fricción, repetida a menudo, es perjudicial para los párpados, y no olvidemos que es, sobre todo por la pureza de los párpados, por lo que se reconoce la juventud.

No obstante, es indispensable leer, ver la tele, video o cine, para estar al corriente del movimiento intelectual. Por muy apuesto que uno sea, si es ignorante y tonto, no merece aquel nombre, pues entendemos por hombre bello al que seduce, cautiva por la inteligencia y el corazón tanto como por la mirada. Solamente que hay que evitar leer de noche, sobre todo en la cama, lo que congestiona la cabeza y la córnea del ojo. No hay que creer por eso que queremos hacer de nuestro dandy un bachiller, un marisabidillo, el imponerle lecturas científicas o fastidiosas, ni menos un trabajo serio que pueda fatigarlo. De ningún modo.

La misión del apuesto dandy no es trabajar. Lo mismo que bellas flores no están en la creación sino para agradar y agradarse; son objetos de arte, y el arte es y debe permanecer inútil, si se quiere llamar inútil a lo que proporciona los placeres más elevados y más vivos.

El hombre apuesto, que es obra maestra de la creación, y que ejerce sobre la civilización su acción resplandeciente, que goza, ya lo hemos demostrado, de todos los refinamientos y de todos los lujos, tiene una influencia mucho más extensa, mucho más alta que los desgraciados trabajadores que pasan su existencia en un trabajo eminentemente útil, sin duda, pero servil y mecánico.

¿Cómo deberán hacer su educación literaria, artística y científica? No tenemos necesidad de indicarles ningún método. La mayor parte de los dandys, sobre todo los que tiene el deseo de agradar, tiene el ingenio prodigiosamente sutil. La sociedad de personas inteligentes basta a veces tan sólo para instruirlos; pero hay también revistas cuyo objeto precisamente es condensar el movimiento intelectual y artístico; la lectura de algunos números les tendrá al corriente de ese movimiento.

Además del trato con personajes visibles, literatos o sabios, aconsejaremos que se reunan de preferencia con personas amables y buenas, que no puedan causarles ninguna decepción. Deberán de cuidar de descubrir en sus amigos, del mismo modo que en las obras literarias o artísticas, lo bueno, el lado bueno, y cerrar los ojos todo lo posible sobre los defectos; en una palabra, se guardará de buscar lo que suele llamarse el punto negro, propio de caracteres quisquillosos y descontentadizos. La tolerancia y la bondad son las dos grandes virtudes. Será mejor decir: es toda la moral.

Por último, vamos a abordar, no sin temor, una cuestión muy delicada, muy escabrosa: la cuestión del sentimiento. No os enamoréis, pues para conservar la lozanía no hay que amar, llorar y reír más que a medias, pues todo eso desfigura horriblemente. ¿No sabéis que la palabra pasión viene del latín passio, que significa sufrimiento? Amar es sufrir. Así que refocilad con toda hembra placentera por el mero gozo corporal, siempre más joven ella que vosotros, y no le deis mayor importancia que a una ducha. Nos os importen solteras, comprometidas, casadas, divorciadas y viudas, con tal de que no os metan en líos ni os aquieten el ánimo. Pasad por sus vidas como si las usarais.

Todos los dandys saben esto por experiencia; así es que no les decimos nada nuevo. Queremos dar sólamente algunos consejos útiles, fruto de nuestra experiencia personal, e iniciarlos en los secretos de la verdadera elegancia.

Los hombres delgados encuentran fácilmente el modo de rellenar los ángulos demasiados agudos, buscando redondeces allí donde la naturaleza se ha mostrado parca. Los que se desesperan de estar demasiado gruesos saben también disimular sus carnes; pero esto último es mucho más difícil.

Las personas quisquillosas, los moralistas intratables, los aficionados a criticar, harán sin duda a esta guía un cargo especial: le acusarán de desarrollar en los varones ese gusto por la coquetería y el lujo tan funesto, según dicen, a las buenas costumbres y tan ruinoso a las familias y personas. Esto es para pobres.


NOTA. He puesto en la red una novela en formato de blog, Los héroes huyen del enemigo, vengo diciendoOOo!! Este es un fragmento. Cualquiera puede leerla, citarla, enlazarla, lo que quiera, citando siempre procedencia y autoría, y sin afán de lucro. Y en estos tiempos de crisis religiosa y de las otras, pues qué mejor aditamento que ese texto sobre el dandismo cutre y pobre, que diría el otro. Que la disfrutéis.

5 comentarios:

  1. Hola Agustín, estoy lentamente leyendo tu libro, me abre muchos interrogantes, como primera medida los nombres, voy a ver bien que significan, pero en fin en eso estoy y me va gustando.
    Leí el comentario que has hecho en mi ante última entrada, lo he copiado a la última y he hecho un comentario, denunciás muchas cosas Agustín, y es muy interesante al menos para mi- como he escrito allí- conocer la otra historia, ya que planteamos lo de boca en boca, me parece muy importante escuchar a todos, gracias por volcarlo en mi blog, de veras te lo agradezco.
    Escribí en la última entrada lo siguiente: "Las causas serán múltiples y se me ocurren muuuchas, pero priorizo el lugar que los países del tercer mundo ocupan el la organización del "gallinero"¿ Mano de obra barata? Bastiones de poder de una Iglesia desvitalizada? Me gustaría escuchar opiniones."
    Vos estás dando de alguna manera una respuesta o asi yo lo entiendo, corregime si me equivoco: no solo los países del tercer mundo sufrimos "la ley del gallinero" sino ciudadanos del mismo primer mundo viven en la "periferia"de su propia sociedad, cosa que no me asombra, pero me interesa escucharlo...o leerlo.
    "Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit."
    Un beso fuerte!

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  2. maravilloso tu espacio...
    te invito al mio...
    saludes.

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  3. Bueno, esos conceptos de primer mundo, segundo mundo, tercero... Ese escalafón es el engaño, la mentira, procede esa nomenclatura de los de Arriba, los de Mando. Mi análisis es implacablemente sencillo, escueto, claro, anarquista, libre... No me ando con componendas filosofales baratas o escurrebultos, y menos de echar humo y tinta de calamar... El poder y los de Arriba son los mismo aquí, que ahí, que allá... Es la misma estructura la del poder, en su sentido antropológico, real, político, social... Y el poder es el capitalismo, el orden capitalista que todo lo convierte en Mercado, y todo lo reduce a sus valores, que desde la caída del capitalismo de Estado en los llamados países del este ha evolucionado a lo que llaman con nombre escurridizo y como misterioso, globalización, que predica e impone como los únicos con cosas tan varias como el Fútbol, los llamados deportes competitivos, o la idea de la competitividad como natural y por encima de la solidaridad o el apoyo mutuo, que no es un concepto antiguo y desfasado de Kropotkin para el museo, sino algo operante que descuarajinga la mierda de la educación competitiva, la escuela foguea en eso de competir como algo natural, no en el epoyo mutuo para vivir, ser felices y tener todos sus necesidades cubiertas y vivir... ¡NOOOO! Tanto en Tegucigalpa como en Tumbuctú o Madrid se mete a golpe de filosofía, vía deportes, vía educativa, vía cultural en general (cultura en su sentido antropológico) lo de la competitividad, incluos la democracia en régimen de partidos políticos, que ellos dicen que es la Única Democracia, la Verdadera, está basada en eso, en el mejor, el Líder, la competitividad, y el más votado -en clave de Mercado, el mejor, el más, el más guapo pa las payas...- es ganador. En manera alguna cualquiera puede recordar que el que gana es el que debe servir al común, simo el que mandará y hará lo que le dé la gana..., como señor medieval.
    Mirá Ana, yo soy escritor, todo eso lo tengo mu claro hace tiempo, y no me interesa recordarlo, confrontarlo con quienes quieren equivocarme, chanchullearme y sicarios de la mentira partidista, buscarme los tres pies de un gato que no existe. Hay los de Arriba y sus sicarios y estamos los de Abajo y la libertad. Punto.
    Fíjate que cuando se dice que Darwin dijo que el hombre desciende del mono se está diciendo una verdadera mentecatez. Eso nunca lo dice Darwin. Darwin dijo que el hombre era un mono evolucionado, y como tal emparentado con todos los monos y homínidos que son y fueron, y serán... Pero ese mono desapareció, es el hombre. Pues nadie lo explica así...¿Para qué? para que digan aquello de que es incierto, para que líen la de dios, etc. Explicado como lo hago no ha lugar discusión.
    Pues así todo. No admito discusión con liantes ni sectarios, partidarios, sicarios, partícipes de sectas varias... No los voy a convencer de nada y voy a perder muuucho tiempo precioso y vida, que eso tal vez buscan, cuando debo vivirla y emplearla en otras cosas que esas sí que los eliminan y limpian del mapa... ¿No sé si me entiendes?
    Pues eso.

    Un saludo grande

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  4. Hola Agustín, entiendo el diagnóstico que hacés, hago uno muy parecido, y no me gusta lo que veo, pero hay que seguir acá, de eso se trata, seguro que nadie que no quiere convencerse, se convencerá. A mi me has ayudado, como ya te he escrito a ver "el otro lado" a escuchar "la otra voz del primer mundo" esa que sospechaba que estaba pero no había escuchado, porque está callada en general, satisfecha de comodidades.
    Tendrás tus motivos, que no conozco para no querer cuestionar y discutir, y ya habrás tenido suficientes discusiones, imagino. Este modo, por la web tampoco es una forma demasiado válida, no se si hay muchas,pero es otra.
    Esta forma, que no es ni la mejor ni siquiera buena, a mi me permite intercambiar y conocer como piensan del otro lado del mundo, cosa que como turista no puedo aproximar.
    Admiro tu capacidad de llamar a las cosas por su nombre estéticamente y creo que eso es muy útil.
    Sabrás vos como emplearlo.
    Un beso grande y ciudate.

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  5. Anónimo11:12 a. m.

    Buenos dias.
    Muy buena entrada, aunque yo me hubiese referido tanto al hombre como a la mujer.
    No crees?
    saludos!

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Hay algo que se llama libertad, y que debes ejercer libremente. Así que distingue bien entre las ideas, los sentimientos, las pasiones, la razones y similares. No son respetables; pero cuida, que detrás hay personas. Y las personas, "per se", es lo único que se respeta en este lugar. Muy agradecido y mucha salud. Que no te canse.