8 de abril de 2008

LA CONSPIRACIÓN

Ningún escritor sin talento quiere saber la verdad: que no hay conspiración alguna en su contra, que lo único que le falta en realidad es eso: talento.

Julio Cortázar

Mis queridos directivos de la Asociación de Escritores Extremeños: hacía tiempo que no entraba en el sitio que se tiene en la red. Parece que va, por fin. La frase de Cortázar, que lo presenta, envenenada, al tomarse, dicha frase, sin el contexto y el texto, pre y post, completos. Os aconsejo que la retiréis, por aquello de la vergüenza ajena y la inteligencia del que la puso, o más bien diría la mala intencionalidad...

En otro orden de cosas, agradecer la escueta y casi nula, aunque suficiente, información sobre asuntos asociativos de que me hacen partícipe. Ando embebido en mis cosas, en escribir y escribir bien, que hago poca vida social y de trepa al uso. Tal vez en aras de mi poco talento en todo eso de la promoción comercial, a que parece que se refiere el texto cortaziano, en su uso y contexto, y pretexto, en el inicio de la web.

Pero profundizando el texto atribuido a Cortázar, intoxicado sin duda, no creí nunca que pudiera haber alguien que escribiera, o que hiciera algún arte, y que pensara que había alguna conspiración contra él por ello. Me ha dejado patidifuso. ¡Y si lo mezclamos con el talento no veas! Tal vez estuviera errado Jonathan Swift al decir aquello de que cuando surge un genio lo conoceréis porque todos los necios se conjuran contra él… Y que sé que sienta mal a la gente de orden impuesto y a todos los autoritarios instalados y en uso. O las inmensas manías de un tal Miguel de Cervantes, por la presunta conspiración para chulearle su Quijote, o las sospechas de Góngora sobre sus enemigos, que le comen sus ojos de sabia lechuza, en una acertada metáfora de sus Soledades de persona contra la que se trama algo.

¡Ay, Cortázar, Cortázar!, por algún sitio había de salir tu inmenso desconocimiento de algunos intersticios de la literatura española, o tus resabios de maestrillo de cagones, o de la malévola vesania de la España que embiste todo lo que es inteligencia, por sistema y modo. Prefiero a Borges escribiendo la perpetua maquinación contra los escritores, la eterna cainidad, el aciago cainismo, en uno de sus relatos, si es que ese relato no existe ya; que el boom editorial de Cortázar, que nos lanzó a Cortázar, a golpes de mercado, como postulante de la retroprogresía para citas desgraciadas y desagraciadas, como la que comento. ¡Ay, Cortázar, Cortazár!, tanto leer literatura inglesa, para luego hacer arte con la lengua española, ha volcado en ti una cierta creencia en la bondad de los escritores de mercado. Porque hay dos tipos de escritores: Los auténticos, que sólo desean tiempo, salud y facilidad material para ponerse a escribir, libres de las trampas de la vida cotidiana; libertad que se paga muy cara y siempre con la propia vida. Y esos escritores, conocidos por el vulgo común, que van tras la fama, el famoseo, el reconocimiento, los premios, la edición en negocio editorial renombrado, la profesionalidad como si fueran los auténticos, los guais, los reales, los que influyen, los que salen en la tele, en los periódicos, los que están en todos los saraos de moda, los que firman manifiestos pa esto y lo otro, los que andan con políticos de mando generalmente y con banqueros que son su último uso… Y escribir nada tiene que ver con todo esto del último escritor. Nada. Ni tampoco una asociación, como la AEEX, para el primero.

Releyendo la frase de Cortázar uno piensa en Larra, en la autora y narradora de las Mil y Una Noches y sus dislates para salvar la vida ante la conspiración contra ella, que por supuesto era falsa, y lo que era cierto era su talento. Eso sí. O la conspiración que sufre Virgilio, y que tan espléndidamente narra Hermann Broch en La muerte de Virgilio. Conspiración para que no se destruyera su obra, en borrador; que moriría el propio Virgilio y quedaría en borrador, su Eneida inacabada. Pero sobre todo pienso en mi amado Miguel Espinosa. Ese que murió de un infarto, tal vez provocado por los confabulados, maquinadores, conjurados (otra vez Borges), los intrigantes, los arteros, traidores, maniobreros, insidiosos, juramentados, implicados y complicados que urden la trama de todo en el mundo y contra los buenos, siempre contra ellos.

Y vamos del escritor al ciudadano normal, ya que ser escritor comporta cierta anormalidad y enfermedad de las neuronas, y aplicamos la frase de Julio Cortázar: Ningún ciudadano sin talento quiere saber la verdad: que no hay conspiración alguna en su contra, que lo único que le falta en realidad es eso: talento. Y queda desvelada como la perfecta propuesta para el totalitarismo o las políticas prácticas autoritarias en lugares como Extremadura. Las que dicen: calla, que todo depende de ti, y si fulano tiene favores, si nosotros decimos qué es talento, si nosotros somos los que valoramos y decimos quién es quién, si todo está subvencionado, si no hay salvación ni vida fuera del dominio y entreguismo de la administración gobernada por nosotros, con sabia mano, si al que no trague se le margina, si…, desgrano todas las acciones y pasiones que ejecutan los jerifaltes de mando autoritario para sus intereses, el de sus amigos o asociados, empresas o negocios, no es más que tú, ciudadano quejica y menesteroso de talento, eres un torpe, un puto torpe.

Y propongo, en aras a mi amada y anónima lectora, propongo otra escala de valores, en la que el hombre no sea tan lobo, león o tigre, cuando no hiena, para el hombre; pero, sobre todo, que el hombre no sea tan borrego, esclavo, servil, acémila, borrico, acrítico, para esos hombres, tan pocos y tan de mando.

NOTA.- Esta es la primera de la serie de cartas abiertas a la directiva de la AEEX (Asociación de Escritores Extremeños), a propósito de las incidencias que estime y de las vicisitudes, o sucesos, con la misma asociación.

Pertenecí a la AEEX un tiempo, el fundacional y poco más. Luego pareció no existir. Y hace unos años está como un cierto apéndice de la Administración política de la Junta, mal que a mi pesar. Me he apuntado, de nuevo, hace unos meses, a ver qué pasa y qué hago.

Realmente cuando miro los que aparecen en ella, ante la opinión y la calle, no me identifico con ellos. Tengo un concepto diferente de la escritura, y un distante y distinto concepto de escritor. En manera alguna como un productor de entretenimientos, libros o escrituras para el mercado o el negocio editorial, aditamento para el manejo político y otras lindezas, como premios, subvenciones, cargos culturales y docentes, etc., a que acostumbrados nos tienen los que se nos presentan como tales en la publicidad informativa de las teles y demás.

2 comentarios:

  1. Anónimo9:24 p. m.

    Cuidado con las asociaciones gremiales. Ya se sabe, sus miras van poco más allá de la preservación de ciertos privilegios profesionales. Son conservadoras por definición y opuestas a todo lo foráneo. Venidas a muy poco, durante siglos fueron freno de avances que acabaron imponiéndose. De ahí esos tics normativos y excluyentes que chirrían en la mentalidad moderna.

    La paranoia conspiratoria que se da en la creacíon moderna no es un simple recahazo a las las academias e instituciones gremiales. Yo veo el asunto más bien como la irrupción de la psicología individual en la motivación creativa. Como síntoma, se haya en todas las vanguardias arísticas y literarias y también en la postvanguardia actual, aunque hay antecedentes tan estupendos como los que citas en el post.

    Saludos y ecantado por tu blog.

    @gus

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  2. Bueno, bien todas las instituciones son represivas y retrógrada, todas como tales. Se me ha olvidado un tal Kafka, Walter Benjamín, Nuestro Miguel Hernández, Lorca, tal vez el huidizo Cernuda, Juan Goytisolo en sus reveladora trilogía de perseguido y atufado por la grey conspiratoria por excelencia del poder estatal y gubernamental de la España de Franco. Y creo que casi todo escritor, que tiene sus neuras y por sus neuras es escritor, sospecha alguna conspiración, los hay con talento y sin él. Pero no por tener neuras de perseguido por perversos conspiradores, se deja de tener talento. Lo de la conspiración es secundario y no está en relación con el talento. A mayor neura conspiratoria no hay menos talento y viceversa.
    Muito oubrigadinho, por el neura de Pessoa y sus escondites en los heterónimos.

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Hay algo que se llama libertad, y que debes ejercer libremente. Así que distingue bien entre las ideas, los sentimientos, las pasiones, la razones y similares. No son respetables; pero cuida, que detrás hay personas. Y las personas, "per se", es lo único que se respeta en este lugar. Muy agradecido y mucha salud. Que no te canse.