13 de enero de 2008

POETA VIVO



Lo mejor que se puede hacer con los buenos poetas, y por uno mismo, es leerlos con denuedo. Al poeta Ángel González lo leo de siempre. La primera vez que lo tuve fue en una antología de Taurus, allá por 1977, creo, que mangué en el Corte Inglés de la plaza del Duque, en Sevilla. A donde hacíamos incursiones algún amigo de entonces (y de ahora), a veces en autostop desde Llerena, con la sana intención de proveernos de libros, para mí, y material de pintura para él (óleos, pinceles y hasta lienzos). Todo sacado de los grandes almacenes por vía de apremio y expropiación forzosa para los necesitados. Tengo que decir que a esos viajes no sólo nos aventurábamos en autostop, sino las más de las veces sin dinero, o algunas exiguas pelas para un escaso bocadillo. Y todo en el día, a ciento y pico kilómetros…

Bueno que eso, que la noticia de la muerte de Ángel González me recuerda todo ese asunto porque en aquella antología de los poetas de los años cincuenta estaba incluida parte de su poesía, como es lógico. Antes lo había leído en libros prestados, copiados algunos en cuadernos para tener los poemas a la vista conmigo, releerlos… Porque la poesía de Ángel ha sido, para mí, de la más releída de un poeta, digamos –es un decir-, que contemporáneo.

En el año 2002 se reeditó toda su poesía en un solo volumen, Palabra sobre palabra, que salió la primera vez, con ese título, ya en 1968, editado, en los dos casos, por Seix Barral. Me regalaron un ejemplar en la Navidad de 2003. Para entonces yo ya tenía casi toda esa poesía en sus diversas ediciones, completa, incluso lo que fue su poesía hasta 1968. Pero con el todo de la poesía en el volumen de Seix Barral, de 2002, inicié relectura, como de algo nuevo y desconocido. Y en las traídas y llevadas del libro iba haciendo dibujos diversos. Me encanta, a veces, hacer dibujos en los libros que leo, a lápiz siempre, que me acompaña. Y anoto, sin parar, matizo, pergeño… Ahí va, en la cabecera de este texto aquí, el segundo dibujo que hice en la segunda página inicial de aquella edición de la poesía completa de Ángel González. Y que ilustra, o quiere, modestamente, este poema que siempre me atrapó, del libro Poemas épicos y narrativos, en mi humilde homenaje en su fallecimiento.

A bote pronto, recuerdo que se puede comenzar a saber de Ángel González, por ejemplo, viendo Zurgai...

Y esta nota que quiere ser recuerdo para un poeta vivo, aunque su cuerpo haya dejado de vivir biológicamente. ¡Viva Ángel González!



GLOSAS A HERÁCLITO


1


Nadie se baña dos veces en el mismo río.
Excepto los muy pobres.


2

Los más dialécticos, los multimillonarios:
nunca se bañan dos veces en el mismo
traje de baño.

3
(Traducción del chino.)

Nadie se mete dos veces en el mismo lío.
(Excepto los marxistas-leninistas.)


4

(Interpretación del pesimista.)


Nada es lo mismo, nada
permanece.
Menos

la Historia y la morcilla de mi tierra:

se hacen las dos con sangre, se repiten.


Ángel González

2 comentarios:

  1. Anónimo3:27 p. m.

    ME BASTA ASÍ

    Si yo fuese Dios
    y tuviese el secreto,
    haría un ser exacto a ti;
    lo probaría
    (a la manera de los panaderos
    cuando prueban el pan, es decir:
    con la boca),
    y si ese sabor fuese
    igual al tuyo, o sea
    tu mismo olor, y tu manera
    de sonreír,
    y de guardar silencio,
    y de estrechar mi mano estrictamente,
    y de besarnos sin hacernos daño
    —de esto sí estoy seguro: pongo
    tanta atención cuando te beso—;
    entonces,
    si yo fuese Dios,
    podría repetirte y repetirte,
    siempre la misma y siempre diferente,
    sin cansarme jamás del juego idéntico,
    sin desdeñar tampoco la que fuiste
    por la que ibas a ser dentro de nada;
    ya no sé si me explico, pero quiero
    aclarar que si yo fuese
    Dios, haría
    lo posible por ser Ángel González
    para quererte tal como te quiero,
    para aguardar con calma
    a que te crees tú misma cada día
    a que sorprendas todas las mañanas
    la luz recién nacida con tu propia
    luz, y corras la cortina impalpable que separa
    el sueño de la vida,
    resucitándome con tu palabra,
    Lázaro alegre,
    yo,
    mojado todavía
    de sombras y pereza,
    sorprendido y absorto
    en la contemplación de todo aquello
    que, en unión de mí mismo,
    recuperas y salvas, mueves, dejas
    abandonado cuando —luego— callas...
    (Escucho tu silencio.
    Oigo
    constelaciones: existes.
    Creo en ti.
    Eres.
    Me basta).


    Ángel González

    ResponderEliminar
  2. Anónimo3:28 p. m.

    Yo tambien me uno a tu artículo y te dejo uno por aquí:

    SIEMPRE LO QUE QUIERAS

    Cuando tengas dinero regálame un anillo,cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,cuando no sepas qué hacer vente conmigo
    -pero luego no digas que no sabes lo que haces.

    Haces haces de leña en las mañanas
    y se te vuelven flores en los brazos.
    Yo te sostengo asida por los pétalos,
    como te muevas te arrancaré el aroma.

    Pero ya te lo dije:
    cuando quieras marcharte ésta es la puerta:se llama Ángel y conduce al llanto.


    MARA TORRES blog


    Saludos


    Nota:yo también tengo un artículo de Ángel González en mi blog por si quieres leerlo y comentarlo ;)

    ResponderEliminar

Hay algo que se llama libertad, y que debes ejercer libremente. Así que distingue bien entre las ideas, los sentimientos, las pasiones, la razones y similares. No son respetables; pero cuida, que detrás hay personas. Y las personas, "per se", es lo único que se respeta en este lugar. Muy agradecido y mucha salud. Que no te canse.