27 de mayo de 2007

UN SÍMBOLO

Buena ocasión para zarandear a los historiadores que, junto a los adivinos, me asquean tanto. Estamos en una época historiada, historietista, historieta: que si novelucha histórica, que si congresos históricos, que si revistas históricas, que si marcas históricas, que si canales históricos, que si memoria histórica... Para mí el adjetivo histórico es algo cutre, falso, enclenque intelectualmente, anecdótico, cañí, carca...
Y para muestras un botón. No hay que correr mucho. Miren la que se traen a cuentas de ¡la espada del Cid! ¿Habrá algo más cómico y retro? Pues todavía hay turistas que se pirran por visitarla, verla, porque ver y ver es lo del turista, darle al ojo para quedar tan sabio como antes.
Recuerdo que cuando vivía en Toledo, allá por mediados de los años setenta, en la catedral había otra espada del Cid, maravillosamente expuesta en el museo de la catedral, que para eso están los museos, para contener cosas que la gente mira, y después de mirar decir, ¡oh!, y admirarse. Recuerdo que hasta tomé aquella espada del Cid con mis dos manos, y la blandí como si tuviera ante mí arrapiazos bereberes. Por motivos que no viene al cuento podía acceder entonces a maravillas que hoy me están vedadas. Como tuve en mis manos la espada del Cid, o una espada del Cid, también ojeé original manuscrito de El Libro de Buen Amor, uno de ellos, que se conservaba en la misma catedral toledana... Incluso lo microfilmé, a cuenta de un monje norteamericano que tenía ese encargo... Por no decir más sobre objetos históricos y antiguos que uno manejó en aquel tiempo.
Pero el pasado se fue. Posiblemente el Cid tuviera más de una espada, posiblemente a la que tenía siempre en uso llamaba Tizona... Pero los historiadores, y sus sucedáneos, los políticos de garrafa, los nobles presumidos de carcundia y todos esos que se traen la polémica sobre la espada, deben entender que la Tizona es un símbolo, un mito, una señal, que su existencia real o histórica no importa mucho, que si es esta o aquella, que si la que aparece es falsa o verdadera, como tampoco importa si el Cid existió no, si era alto, tuerto o rubio... El Cid es un símbolo, un valor, una figura literaria en la existencia del hombre, de los hombres.
Pero que quede claro esto: la Tizona, la espada del Cid es un valor, un signo, lo mismo que su dueño, o su caballo, que tal vez alguien reivindica que su jamelgo desciende del del Cid... En tiempos de tanta historia uno está dispuesto a esperarse todo.
Y callen los que quieren reducirlo a un valor de mercado y capital. ¡Hasta ahí llegaríamos!

2 comentarios:

  1. Claro que si se tratase de la gorra de Durruti, los gayumbos del Campesino, o el bolso de la Pasionaria, sería diferente, verdad?
    Como todo eso del Cid, la Reconquista y tal, os suena a facha o a carca, con tanta morería ahora suelta por la península, pues mejor no ofender a nuestros amigos musulmanes, y a su alianza de civilizaciones. Venga ya, que se os ve el plumero a cuatro leguas.

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  2. Primero.- Este blog es personal, así que no sé la razón por la que te diriges en plural, con eso de "se os ve el plumero", ¿tal vez hablas en castellano antiguo?, ¿voseas? Si pretendes meterme en algún cajón de sastre político, yerras. No ando en ninguno de los vulgares y manidos. Para mí los sociatas son una varieante del pp y éste de los mismos sociatas, y así hasta el infinito.
    Segundo.- La espada del Cid, como símbolo es la mayor valoración que se le puede hacer. No la compares con nada de lo mencionado. Y hablando de morisma, resulta que el nombre de Cid se lo dan sus mesnadas musulmanas, pues resulta que Rodrigo Díaz de Vivar tenía mesnadas muslines que luchaban a su lado por sus intereses, y hasta luchó como servidor del rey musulmán de Zaragoza... Lee el poema de Mio Cid, que es una joya literaria de nuestro hermoso idioma, de esa auténtica patria que es la lengua, fuera de toda manipulación de poder o histórica y política conservadora, en formol. Pero lee el poema original, hay estupendas ediciones y baratas.
    Tercero.- Que el Cid es un símbolo todo el, un personaje con valores, como Ulises, Aquiles, etc. Que es la elevación suprema de su existencia. Que va más allá de la representación de un patriota, un ser histórico, para ser un caballero. Precisamente fue Menéndez Pidal, un republicano exiliado, quien lo puso en valor definitivo...
    Cuarto.- Lo que me apena de todo eso de la espada es el chalaneo mercantil, la reducción de todo a mercado y valor contable, falto de espíritu. Creo que ni has entendido mi comentario, y que tienes unas anteojeras peligrosas por tu reduccionismo y tu manía de meterme en algún saco.
    Soy republicano en su profundo sentido. Simplemente.

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Hay algo que se llama libertad, y que debes ejercer libremente. Así que distingue bien entre las ideas, los sentimientos, las pasiones, la razones y similares. No son respetables; pero cuida, que detrás hay personas. Y las personas, "per se", es lo único que se respeta en este lugar. Muy agradecido y mucha salud. Que no te canse.